Ep. 11: Von StreetScooter bis Zukunftslust – Prof. Achim Kampker über Resilienz, Skalierung und die Kunst, Fortschritt menschlich zu machen
Transcripción
Depurada a partir de una transcripción automática. Las traducciones son automáticas y pueden contener errores.
Bienvenidos al podcast Smart Charge by RiDERgy. Soy Claudio Geyken, fundador y CEO de RiDERgy. Este es tu programa para aprender todo sobre gestión de energía e innovación en smart charging para vehículos eléctricos y flotas.
Sí, qué bueno que estés aquí hoy. Achim, ¿cómo estás hoy? Sí, brilla el sol, clima espectacular. Estoy optimista y me alegro de nuestra conversación. Genial. Sí, antes de entrar en materia, para que los oyentes tengan una idea de quién está en esta conversación, puedes explayarte un poco. Con gusto también de dónde vienes, qué te hizo ser la persona que eres. Oh, sí. Eso probablemente es un programa para toda la noche. Pero intentaré
hacerlo un poco más corto. Sí, de formación soy ingeniero mecánico con una inclinación, pero siempre hacia lo económico. Lo que uno diseña también tiene que funcionar económicamente en algún lugar y ser vendible. Ese es uno de los motores. Otro tema es el de la sostenibilidad. Antes, o sea antes de querer ser ingeniero mecánico, realmente me sentí atraído hacia ser agricultor. Así que tengo una conexión muy fuerte con la naturaleza, pero
también con el tema: ¿cómo tratamos a la naturaleza? Siempre me he ocupado de eso. Finalmente no me convertí en agricultor, sino en ingeniero mecánico. No obstante, este tema del ciclo – ¿cómo manejamos nuestros recursos? ¿Cómo podemos desarrollar lo que está alrededor del ser humano, pero sin exprimir los recursos? – me ha ocupado. Y esas son básicamente dos caras de la misma moneda, que a lo largo de los últimos años en torno al tema de la movilidad y las baterías, en mi
cátedra también, sí, se han cristalizado. Y eso es en realidad lo que me describe bastante bien. Soy pragmático. No soy un teórico que se plantea qué se podría hacer teóricamente y ahí se queda la cosa, sino que quiero que lo que pienso se convierta realmente en realidad. Y por eso lucho también. Y por eso me comprometo. Y así es como surgió, por ejemplo, Streetscooter – este vehículo eléctrico de reparto para Deutsche Post – de una idea: ¿cómo podemos hacer entregas de manera sostenible? De ahí
surgieron efectivamente 30.000 vehículos que realmente lo hacen. Y eso es motivación y objetivo. Total, sí. Sí, fascinante. Ahí tal vez profundizando un poco: ¿qué te llevó de ingeniero mecánico a profesor? ¿Cómo surgió eso? Bueno, hice mi doctorado en el laboratorio de máquinas herramienta, que también vio venir la transformación en cierta medida. Es un instituto que está muy enfocado en el sector automotriz y tiene ese enfoque. Y en el doctorado me di cuenta de qué
espacio de libertad creativa tienen los profesores, con el que por supuesto hay que ser responsable, pero que sí se tiene. Es decir, se pueden impulsar cosas, generar ideas y hacer algo de ellas. Y eso realmente me fascinó y me atrapó. Me pareció muy, muy cool, tengo que decir. Luego fui primero a la industria, pero después llegó relativamente rápido la oferta: oye, ¿no te interesa combinar un tema de vehículos con una cátedra? O sea, el tema Streetscooter. Y eso me pareció
realmente fuerte. Ahí dije, sí, genial – ese espacio de libertad creativa, pero dirigido hacia un tema, hacia un proyecto. Y así marché en dirección a la cátedra, y salió lo que salió: que construimos una cátedra solo para este tema paso a paso y la hicimos fuerte y grande. Interesante. Así que el proyecto Streetscooter fue realmente también el inicio de la cátedra. Sí, para mí es importante – no soy de los que
solo se quedan estancados en la investigación de manera narcisista y con eso tienen suficiente, sino que siempre quiero tener esa transferencia. O sea, que de lo que se investiga, salga algo. A eso se le llama impactos, que resulte algo de ello. Y eso me pareció genial en este ejemplo de Streetscooter. Se trataba de investigar una vez: en la última milla, ¿tiene sentido la electrificación? Ese era parte del objeto de investigación. Y la otra parte era finalmente: ¿cómo puedo desarrollar más rápido? Y precisamente eso es
desde mi punto de vista todavía un tema central. En Alemania somos mucho, mucho más lentos y torpes. Todo tarda una eternidad. Y eso no solo tiene importancia en el ámbito de la sostenibilidad. Muchos piensan que sería como una tontería de alguien contra el tema de la sostenibilidad. Es así en todas partes. O sea, no importa de qué se trate, en nuestro país tarda. Y eso tenemos que romperlo nuevamente. O sea, ¿cómo podemos llegar a hacer las cosas realmente rápido y no que "velocidad alemana" sea un
chiste, porque es tan lenta? Los extranjeros siempre me dicen: Señor Kamka, si trabajo con usted, pero por favor no a velocidad alemana, sino a velocidad china. Y eso realmente me molesta muchísimo, tener que escuchar eso. Y eso quiero cambiarlo de nuevo. Y eso en realidad, cuando hicimos lo de Streetscooter, todavía no era el núcleo en el sentido de que yo lo viera como un gran problema en Alemania – eso fue hace
15 años, cuando empezamos con eso. Pero se ha ido cristalizando que cada vez más es uno de nuestros problemas centrales, que todavía tenemos buenas ideas. Eso hay que decirlo. No faltan ideas en Alemania, pero sí falta la implementación y sobre todo la velocidad de implementación. Y eso cada vez más nos está pasando factura y hace que nuestras fortalezas anteriores sean prácticamente obsoletas. Eso tenemos que romperlo urgentemente. Sí, ahí estoy
estoy completamente de acuerdo contigo. ¿Y cómo te lo imaginas? ¿O tienes también enfoques sobre cómo abordarlo, cómo se pueden abordar estas realidades culturales? Creo que, en primer lugar, es un tema que hay que aceptar. O sea, que no vayamos y sigamos siendo arrogantes o prepotentes, con la actitud de: Nosotros somos el estándar por el que se guía el mundo. Lo primero es la comprensión. Por eso solo puedo hacer campaña de momento. Pero hay
sorprendentemente mucha resistencia aún. Con la actitud de: Con el tema de la velocidad todavía va. Ahí todos dicen: Sí, sí, podría ir más rápido. Cuando luego dices, OK, ¿qué hay que hacer? Hay que reducir la burocracia – pero no solo del lado público, sino también en las empresas. De ninguna manera es así que el problema sea solo el Estado, sino que también cuando entro en corporaciones o algo así, tengo exactamente la misma burocracia que se ha construido al final, o en cualquier otra institución. Así que lo primero es
la comprensión, y lo segundo es que realmente tengas el valor de romper realmente las cosas. Porque las reglas – y eso también hay que decirlo – no son malas ni caídas del cielo, sino que las hemos ido construyendo cada vez más. Para ponerlo de forma gráfica: Si hablo del tema de protección contra incendios, tiene sentido que si detecto algo en algún lugar que representa un peligro, entonces escriba una regla diciendo, así no, por favor de otra manera. Eso
significa que cada regla individual tiene algún sentido – pero sin embargo lleva a que casi no puedo hacer nada más. Pero eso no significa ahora, y por eso no es tan sencillo: Que todo puede arder tranquilamente. Por supuesto que no. Por supuesto que no queremos poner en peligro a las personas, pero aun así hay que abordar esto de forma un poco más radical y simplificar. Cuando las personas están en peligro, eso por supuesto es inadmisible. Pero hay muchas otras áreas donde no estoy hablando de vida o muerte cuando tengo reglas
Y ahí creo que tiene más sentido eliminar algo de verdad de una vez y luego reconstruir. Especialmente en temas nuevos. Y eso llega hasta cosas que en realidad no tienen nada que ver con la electromovilidad. Por eso digo que en realidad es solo un tema de sostenibilidad – Brake-by-Wire o algo así. Que digamos, es un tema de seguridad, que tengamos en algún lugar algo mecánico muy simplificado, que
al final se desliza de alguna manera. Y ahora dar este paso – ahí uno primero dice, podría pasar algo, podría ser inseguro. Por eso nos cuesta tanto. Pero con eso el tren se nos va otra vez. Siempre miramos los riesgos y muy poco las oportunidades. Y eso también es un tipo de riesgo. El principio de precaución europeo, que queremos resolver todo antes de siquiera empezar – ahí mi enfoque concreto es decir: No, tenemos que
también hacer cosas, probar. Luego siempre puedo ajustar si son lo suficientemente grandes. Pero tengo que asumir ciertos riesgos simplemente y también cargar con ellos – como sociedad, como persona individual. Ahí necesitamos de nuevo más disposición al riesgo. ¿Y ves ahí también – es un gran tema, precisamente también la reducción de burocracia. Y como ya dices, también el último "Lage der Nation", si lo has escuchado – también fue un gran tema, hasta qué punto se minimiza el riesgo y al mismo tiempo
pero no se crean nuevos riesgos cuando se elimina toda la burocracia. ¿Ves buenos enfoques, especialmente en Europa, que funcionen mejor que quizás en Alemania o en Estados Unidos? En Europa lamentablemente hasta ahora en realidad no. Hemos desarrollado en Europa esta pretensión de que estamos en lo correcto y los demás deben orientarse por nosotros. Y creo que ahí simplemente hay que mirar – en este caso de hecho – qué hacen Estados Unidos y China. En la discusión ahora de ninguna manera que ahora copiemos todo eso
exactamente en algún lugar. Pero sí hay cosas. No todo es malo y reprochable y rechazable lo que sucede en otros lugares al final. Y estos enfoques que existen ahora en Estados Unidos, de decir realmente de forma radical: Mira, si haces una nueva ley, tienes que eliminar muchas – eso lo encuentro realmente bastante encantador. Porque por supuesto eso lleva a discusiones y algunos se verán afectados. Pero exactamente esa resistencia y estas discusiones las necesitamos
O en China, que se dice allí: Lo hago a gran escala, pruebo en diferentes regiones diferentes enfoques y luego veo qué funciona mejor y qué no. Por supuesto que no debemos hacerlo con esa brutalidad y a costa de las personas. Pero estos enfoques son, me parece, bastante interesantes. Donde dices, OK, me corto ciertas cosas y luego lo implemento. Así que yo me alegraría, por ejemplo, si pudiéramos establecer algo como análogo a la
zona económica, una zona de innovación por ejemplo en Alemania, o varias, donde no una innovación individual, sino de forma agrupada lo que sea posible. Por ejemplo aquí alrededor de los pozos de carbón, donde de todos modos también surgen nuevos asentamientos, que entonces digamos ahí: ahí tenemos el espacio libre, ahí rigen reglas algo diferentes. Yo me mudaría inmediatamente allí con mi familia y también viviría ahí. Y eso es algo completamente diferente a un prototipo, o como lo vemos hasta ahora, que en alguna ciudad probemos un
poner un par de estaciones de carga y decir, esto es un ensayo de campo. Sino que se trata de llevar a la práctica de verdad, de forma coordinada, todo lo que se nos ocurra como innovación. Y creo que con eso podríamos acortar considerablemente las discusiones sociales, viendo realmente qué sucede, cómo reaccionamos nosotros como personas, si lo aceptamos, si nos parece bien, si encaja en los procesos de economía de mercado. Y creo que este tipo de ideas las necesitamos ahora y tenemos que realizarlas de verdad. O sea, siempre vuelvo a lo mismo:
mejor hacer algo mal que tener un estancamiento al final. Y a eso le tenemos miedo. Y luego todos vienen corriendo con escenarios catastróficos de todo lo que podría pasar. Por eso estoy en esto. Esta zona de innovación no debería ser toda Alemania o toda Europa, sino que deberíamos tener áreas delimitadas para este tipo de pruebas. Pero tenemos que entrar, creo yo, realmente en un modo de hacer y volver a dar esos espacios de libertad, si no nos estrangulamos a nosotros mismos y somos básicamente la lentitud perfeccionada.
Y un buen ejemplo de también-hacer, o de cómo se llevan a la práctica proyectos de innovación geniales, es también el ecosistema de la RWTH Aachen. ¿Puedes tal vez comentar qué crees que la RWTH Aachen hace mejor que otros, lo que también lleva a que se pongan en marcha proyectos tan grandes como el Streetscooter? Sí, no quiero juzgar ahora si es mejor o peor. Definitivamente es un buen enfoque que
se valore que haya una transferencia. Hasta donde yo veo, otros también lo reconocen. ¿Pero qué implica eso? Implica, por supuesto, que en la RWTH tengo capacidades muy diversas que se pueden combinar de manera sensata. Un ejemplo simple con el Streetscooter fue que de hecho había muy poca colaboración antes entre los ingenieros eléctricos y los ingenieros mecánicos, donde ahora uno diría, ambos son ingenieros, debería estar muy cerca el uno del otro. Pero en un proyecto así realmente unir estas competencias y trabajar juntos en
la misma dirección – y eso tiene que venir mucho más. Eso se apoya mediante las llamadas áreas de perfil en la RWTH, para que realmente no te quedes solo en tu facultad, en tu área temática, sino que mires cómo pueden ayudar otras áreas de conocimiento. Ahí tengo entonces otras redes, otros socios de la industria que impulsan temas en conjunto. Y eso pasa en realidad con muchos temas, que ya no es solo un área temática la que
cambio y entonces funciona mejor. En la electromovilidad necesitaba infraestructura de carga, de repente necesitaba las redes. O sea, ¿de dónde viene la electricidad? Antes salía gasolina del surtidor. Ahora tengo que juntar de repente otra infraestructura que ya existe de esa manera, pero no para este propósito, no para este fin. Una gran ventaja de la RWTH es que, sea cual sea el tema que tengas, hay
un interlocutor al final con quien puedes hablar, que puede aportar su red también. Y creo que esa es una fortaleza: la voluntad de transferencia, la diversidad que tenemos temáticamente al final, y con eso entonces también la conexión con la práctica. Y así es como surgen cosas como el Streetscooter y de ahí también más spin-offs. Eso también se impulsa cada vez más. En ese sentido siempre me parecieron punteros los de Múnich, por ejemplo, en cuanto al tema de spin-offs, apoyo, financiación. En eso
la RWTH ha avanzado mucho, muchísimo y ahora también está en una posición de liderazgo. Y creo que lo importante ahora es que miremos mutuamente qué hacen bien las otras universidades – y que cada uno lo copie, por favor. Y entonces todos corremos en direcciones similares, es decir, hacia la implementación, para que realmente salga algo de lo que investigamos. Y ese es uno de los problemas que tenemos en Alemania – o desafíos que tenemos en Alemania de manera masiva –, que hasta ese punto donde hay resultados en términos
de propiedad intelectual, patentes y demás, ahí estamos en realidad entre los primeros del mundo, pero en la implementación no. Es decir, ahí no sale suficiente creación de valor al final. Por eso solo puedo abogar por que todos nos pongamos en marcha para hacerlo mejor, para optimizarlo. Y en eso la RWTH está sin duda entre los primeros. Pero también ahí podemos hacer mucho más. Pero eso está reconocido, y eso está bien. Y la competencia, la veo menos dentro de Alemania,
sino que está a unos cuantos miles de kilómetros más lejos en el Este y en el Oeste. Sí, donde realmente tenemos que decir, todos hacen un muy buen trabajo en cuanto al resultado. Y con eso debemos medirnos. Deberíamos ir por otros caminos, pero aun así tenemos que medirnos de alguna manera con el resultado, con esa transferencia y con el output. Y ahí es donde tenemos que entrar. Y eso en la RWTH, sin embargo, también da mucha alegría, ir exactamente en esa dirección. Sí, y hablando de implementación:
Cuéntanos un poco. ¿Cuáles fueron los hitos del Streetscooter? O sea, también para los oyentes: ese ha sido uno de los proyectos más grandes, también muy temprano ya en la historia de la electromovilidad, por así decirlo. Que se haya mostrado tanto valor y también se haya puesto en marcha un proyecto así. No estuviste todo el tiempo. Quizás puedas – quizás lo sigues, ahora que no
estás más involucrado. Pero ¿puedes retomar cuáles fueron los momentos destacados o también los grandes desafíos que tuvieron y cómo los enfrentaron? Bueno, desafíos hubo definitivamente muchos. Creo que lo importante es: todo comenzó realmente con la visión. Ya lo mencioné brevemente antes, el desarrollo rápido con pocos recursos. Y entonces se buscó un ejemplo con el que eso funcionara, pero donde también
muchos estuvieran interesados, donde también se pudiera participar en la conversación. Y así fue como finalmente llegamos al tema del vehículo y dijimos, este es un caso de estudio con el que se puede usar esto. Pero también es importante que incorporemos socios que puedan industrializar algo así, porque de lo contrario estoy en algún laboratorio – siempre se puede hablar mucho y investigar mucho. Allí ya estaba establecido: la visión, algo debe salir de esto. Y luego el primer hito. Claro que estaba la
visión, algo debe salir de esto, pero entonces nos pusimos metas claras. Y la primera fue que pudiéramos presentar un vehículo funcional en un IAA, es decir, en la feria del automóvil, que estuviera respaldado especialmente por socios medianos, por la industria de proveedores. Ese fue un objetivo intermedio. Y al principio solo pensamos hasta allí. Eso fue muy exitoso. Es que también – en ese entonces Angela Merkel era canciller – ella también vino
a nuestro stand allí. Y eso generó cierta atención. ¿Por qué señalo esto? Porque algo así, por supuesto, también juega un papel: haz el bien y habla de ello. Si guardamos todo para nosotros y no hablamos de ello, nadie puede notarlo y decir: "Oye, esto es interesante para mí". Y gracias a esa atención fue que Deutsche Post se fijó en nosotros. Jürgen Gerdes dijo: "Oye, esto es algo interesante. ¿No podrían hacerme un vehículo de reparto de esta
manera?" Y así nació de lo que muchos hablan hoy, el Streetscooter. Entonces dijimos: "Por supuesto". Antes habíamos hablado de automóviles de pasajeros, sí, vehículos pequeños, y muy rápidamente dijimos: "Oye, esta es una oportunidad real de que lo que tenemos como idea – es decir, un desarrollo rápido con pocos recursos – realmente se lleve a la práctica, junto con Deutsche Post". Y aprovechamos esa oportunidad. Así que fue realmente también una adaptación del plan original de hacer un automóvil pequeño, aprovechar esta
oportunidad. Y creo que eso también es importante entender. Retrospectivamente, uno siempre mira los casos exitosos y dice: "Sí, era obvio y estaba genialmente planeado". En la gran mayoría de los casos no es así. Es decir, también se necesita muchísima voluntad de adaptación. Y cuando uno nota que está chocando contra la pared, que también dé la vuelta por fuera y busque otro camino para finalmente avanzar. La visión – nuevamente – siguió siendo la misma:
desarrollar rápidamente con pocos recursos y demostrar que algo así funciona. Pero el camino hasta allí también estuvo marcado por muchos rodeos y en parte también por suerte, hay que decirlo. O sea, que Deutsche Post se haya fijado en nosotros fue un golpe de suerte en mi opinión. Eso tampoco es algo dado. Claro que se invirtió esfuerzo, trabajo y competencia, pero también siempre depende de las decisiones importantes y correctas. Y luego vino prácticamente cada etapa: los primeros
50, los primeros 100, los primeros 1000 autos. Y cada vez hubo, por supuesto, cuellos de botella, problemas, desafíos. También estuvo varias veces ajustado el que alcanzaran los recursos. Pero entonces dependió de un equipo que se mantuvo muy, muy unido y que también tuvo la voluntad absoluta de lograr cosas, de tirar juntos del carro y de mostrar verdadero compromiso. Y ese es también otro punto importante, este principio de rendimiento. Sobre eso también tenemos que volver a hablar más, creo, de que
no se trata solo de cómo me realizo yo de alguna manera y para mí mismo – Yo, yo, yo – sino en un equipo, en un nosotros, mirar: tener un objetivo común, comprometerse con eso, impulsarlo, no siempre verse uno mismo en primer lugar, sino también para una visión así – no sacrificarse, pero comprometerse y dar rendimiento, también más allá de la medida normal. Eso también fue un criterio de éxito que creo que también en el pasado muy, muy a menudo en Alemania fue
el caso, que las personas, las personalidades y sus equipos – a menudo solo se habla de la persona individual, pero detrás de eso está en casi todos los casos en realidad un rendimiento de equipo – que uno es capaz de muchísimo con eso y con ello también nuevamente un mensaje positivo. Si realmente queremos algo como personas en nuestro país, entonces podemos lograr muchísimo, incluso si las condiciones marco no son las mejores. Sí, también todo el milagro económico en Alemania, del que tanto se habla. Después de la
Segunda Guerra Mundial. ¿Qué perspectivas y situaciones de partida teníamos ahí? No eran precisamente positivas. Prácticamente se había traído vergüenza sobre uno mismo. Todo estaba destruido, todo estaba en ruinas. También faltaban personas capacitadas. Y aun así esta voluntad de querer reconstruir algo llevó a que tuviéramos muchos años un tiempo muy, muy bueno y, sí, algunos hablan de un milagro al final. Y por eso también hoy: si en Streetscooter nos hubiéramos quejado de todo, siempre solo de lo que no encaja. Y
qué terribles y malas son las condiciones marco. Entonces tampoco habríamos construido 30.000 vehículos, creo. Y así se juntaron varias cosas. O sea, mi mentalidad: hacia dónde quiero ir, aportar verdadera competencia y rendimiento y ver qué se puede hacer también con la situación actual. Y cuando las cosas van hacia la izquierda o hacia la derecha, ser también adaptable y ágil, no dejarse frustrar y abordar la tarea con cierta humildad. Sí, fascinante. Y ¿cómo fue para ti personalmente
entonces – o quizás brevemente sobre el equipo: ¿quién estaba a tu alrededor? Sé que el profesor Schuh también está muy activo en la RWTH Aachen en esa dirección. Quizás puedas profundizar en eso – en el equipo y cómo cerraste Streetscooter y qué vino después. Sí, exacto. O sea, el equipo – claro. Primero a nivel de profesores: Günter Schuh que acabas de mencionar, fue uno de los que tuvo la idea
también. Él se desarrolló después hacia los coches de pasajeros. Pero por supuesto también se encargó de que existiera ese entorno y esa posibilidad. Hay que decirlo claramente: una personalidad establecida aquí en el entorno de la RWTH, que hizo posible esa oportunidad de manera muy clara. O sea, algo así también hace falta, igual que un Jürgen Gerdes del lado de Post. Siempre están también las condiciones marco, que haya gente que cree en ello y que además tenga cierta influencia
y así pueda cubrir las espaldas. Pero también estaban – ya lo dije antes – los colegas de ingeniería eléctrica, por ejemplo un Dirk Uwe Sauer, que aportó su expertise par excellence, y muchos más a nivel de profesores. Pero luego también los que realmente hacían el trabajo diario, como el CTO Fabian Schmidt – portadores de competencia que hacían el trabajo día a día – o en el área de producción Tobias Reil. O sea, muchísimas
personas que formaron este equipo junto conmigo, donde también se desarrolló una gran lealtad y una capacidad de sufrimiento, para poder recorrer ese camino. O sea, ahí volvemos a las condiciones marco en el sentido de: también dejar hacer a un equipo. No estar todo el tiempo en modo helicóptero: no, eso no puedes, no, deja aquí, no, eso ahora no. Sino decir: confío recursos a un grupo de personas, tengo altas exigencias, de ahí tiene que salir algo. La libertad obliga
por otro lado. Todos nos alegramos de la libertad, pero luego tenemos que usarla correctamente. Y eso fue lo que finalmente se dio ahí. Yo soy un tipo que puede hacer bien el 80%. O sea, puedo iniciar bien, configurar hasta cierto grado e impulsar. La perfección – sí, lo que en Alemania a veces se sobrevalora – por encima del 100% también está bien, o sea, mucho por debajo
tampoco deberías estar. Eso es lo que no me va: una industrialización así, llegar realmente a una gran serie, es por supuesto otro juego completamente diferente. Y ahí no deberías sobreestimarte ni pensar, también como startup – eso está a menudo en la gente que funda algo: tienen uno u otro éxito y en algún momento se vuelven megalómanos y creen que pueden todo. Ahí es
importante creo que en algún momento reconocer uno mismo el punto donde dices: OK, esto ya no es mi expertise, y ahí tengo que salir y dejar espacio para otros finalmente. Eso hice. Dije, vuelvo básicamente a donde puedo transferir de nuevo. Eso es creo mi habilidad – me divierte, soy bueno en eso – hacerlo de nuevo. Y ahí tienes que poder soltar cosas también. Y eso
fue una decisión muy concreta y consciente, soltar Streetscooter y volver al lugar donde pueden generarse nuevas ideas y básicamente puedes transferir e impulsar las próximas cosas otra vez. Y para entender también: al principio sí había OEMs con vans, pero en realidad no querían hacerlas eléctricas. Ese fue el gran problema también para Post y otros que querían sostenibilidad en el día a día, pero los OEMs que uno
conoce no podían ofrecerlo aún, ¿no? Exacto. O sea, en ese momento hay que ver que en 2010-2011 – o sea, primero había acabado justo la crisis financiera. O sea, todo iba más bien hacia abajo. Era un entorno difícil. Y por otro lado la movilidad eléctrica no era en absoluto algo que ya se elogiara mucho, sino que había una discusión: ¿Tiene sentido siquiera? ¿Lo queremos siquiera? Exacto. Y en el segmento de vans realmente no había una oferta razonable, ninguna oferta electrificada. Y
por otro lado no había ninguna van adaptada a la entrega en cuanto a la estructura, al diseño. Hay que tener presente que subo y bajo varias cientos de veces al día cuando reparto correo y paquetes. Era la entrega combinada, o sea cartas y paquetes juntos. Por eso el vehículo es también proporcionalmente pequeño. No es un vehículo de entrega de paquetes, sino uno donde reparto cartas y paquetes juntos. Por eso es proporcionalmente pequeño. Y mucha gente siempre dice,
pero si no es un vehículo de paquetes, es demasiado pequeño para eso – exacto, está hecho precisamente para ese propósito. Y dentro de esa especificación también necesito una ergonomía para subir y bajar, para sacar los paquetes, porque muchos reparten por ejemplo también comida para perros o algo así. Entonces un saco así, o sea un paquete, pesa lo correspondiente. Tengo que sacarlo y meterlo sin destrozarme la espalda. Y así se juntaron varias cosas además de la sostenibilidad como concepto integral, para tener realmente una herramienta
para este proceso de Deutsche Post, finalmente como resultado. Y eso no existe hasta el día de hoy – algo que sea adecuado. Ahora hay vehículos electrificados, pero esta herramienta que trae consigo todas estas propiedades – para este caso tan específico, hay que decirlo también. No es un producto que sea aplicable para todos, sino que es un producto puntiagudo, es decir, adaptado a un caso de uso determinado. Y eso no existía y hasta hoy no existe así, excepto el Streetscooter mismo.
¿Y cómo ves el mercado en general? Rivian sí hizo el gran acuerdo con Amazon – 100.000 vans hasta 2030, creo. Y Streetscooter – no sé cuál es el último estado ahora, pero lamentablemente no escaló como quizás se hubiera esperado, desde la perspectiva alemana, que se hubiera hecho una verdadera historia tipo Tesla con Streetscooter. Hay suficiente mercado ahí
más allá de Deutsche Post. ¿Tienes pensamientos sobre cómo es, cómo lo hubieras deseado o cómo se desarrollará el mercado? Sí, la pregunta es finalmente: si entro al mercado masivo, ya no puedo hacer el producto tan a medida, sino que tengo que hacer, como pasa con otros vehículos también – para artesanos, para otros – compromisos, para que finalmente lo posicione de manera más amplia. Y con
el producto Streetscooter se tomó el camino de adaptar muy exactamente al caso de uso. Lo que sí existe ahora son vans electrificadas. Y eso es en parte un éxito, que efectivamente como primeros reaccionaron relativamente rápido. Es decir, lo sigo viendo desde la perspectiva universitaria como un éxito, que iniciamos un tema que luego fue retomado. Es cierto, no se logró hacer de ello finalmente una empresa que
sea comparable con Tesla o algo así – pero también la pregunta es si esa era la pretensión o si siquiera es posible en un área de vans así, ¿no? Bueno, creo que ahora se puede discutir mucho sobre eso: hubiera, podría, sería, si. Claro que siempre se pueden hacer las cosas mejor. Pero de nuevo: este impulso de que la última milla es electrificable – eso nadie nos lo puede quitar en el sentido literal de la palabra, ese éxito. Y ese era en realidad también el objetivo, que se lograra
desarrollar algo, producirlo en serie y con ello aportar una prueba. Y luego estuvo en otras manos también. Y creo que ahora también es ocioso discutir sobre cómo se podría haber hecho diferente. Hay muchísimas opiniones, y el valor agregado de discutir eso, no lo veo en retrospectiva, ¿no? Unos años antes – entonces tenía sentido discutirlo. Ahora creo que es importante sacar las lecciones de ello. Y es que
sí debemos mirar cómo puede lograrse en Alemania que hagamos las cosas realmente en grande. Que no solo lleguemos hasta cierto punto, sino que digamos: ¿cómo es el escalamiento correcto de una idea? Eso es – Streetscooter es un ejemplo de ello – pero lamentablemente hay también muchas otras cosas donde estas ideas o lo que ha surgido, es prácticamente comprado, se va al extranjero y allí se hace grande. Y creo que ahí debemos
mejorar también en las estructuras. Son fondos de inversión y esos temas – que abordemos ese escalamiento y también entremos con dinero grande en cosas grandes en determinados temas. Ahí todavía tenemos potencial de mejora como economía nacional. Sí. Y el proyecto todavía existe. O sea, los Streetscooter todavía están en operación. Solo que los vehículos no son tan fáciles de reemplazar, lo que ahora más bien habla a favor de que son productos sensatos y buenos. Si fueran reemplazables, ya habría
muchos más de ellos, entonces nuevamente fuera de la flota. Exacto. Y volvemos a hablar sobre el tema de carga. Antes de hacer eso, de nuevo: Tienes algunas organizaciones también que quizás podríamos mencionar aquí. Tienes varios roles que quizás también son interesantes de iluminar brevemente. Has mencionado una palabra clave: necesitamos capital. Te has movido también un poco en la escena de inversores, creo.
¿Qué falta en tu opinión para que tengamos suficiente capital para escalar proyectos tan grandes? Sí, exacto. Bueno, lo que yo mismo he aprendido – hemos acompañado también muchas fundaciones y spin-offs – es que los equipos siempre pasan muchísimo tiempo en adquirir dinero, y en realidad ya no impulsan la idea. En cierta medida eso es así naturalmente: si quiero tener dinero ajeno, debo esforzarme por ello naturalmente y
ocuparme de eso. Pero es en mi opinión, en comparación con por ejemplo Estados Unidos, inmensamente más difícil. Y eso se agrava aún más porque a menudo, por la historia, por la buena ingeniería mecánica y construcción de plantas que tenemos, hacemos cosas apoyadas en hardware. Y todos ahora encuentran el software genial. Eso también es extremadamente importante – que nadie me malinterprete ahora por favor. Por supuesto que es un impulsor ser bueno en esas áreas y entrar. Pero
la combinación de software y hardware puede ser todavía un rasgo distintivo que tendríamos. Pero entonces entra en juego el hardware. El hardware cuesta, es decir, tengo un gran riesgo y a menudo también tengo en proporción oportunidades de rentabilidad algo menores, al menos al principio. Y creo que ahí debemos encontrar caminos. Lo que tenemos como rasgo distintivo – esta interacción de fabricación de herramientas, ingeniería mecánica y construcción de plantas, know-how de procesos – combinarlo con los nuevos temas: digitalización, IA y demás, o sea
realmente involucrarse de verdad, también con el know-how. Pero entonces podríamos generar ventajas. Y para eso necesitamos también fondos correspondientes, en parte quizás también con participación estatal o semiestatal, que aprovechen las fortalezas que tenemos y que entonces dirijan e intervengan de manera positiva, para mantener la ubicación fuerte. Creo que debería ir en esa dirección, y vuelvo a mis zonas de innovación. Es decir,
hay un conjunto de instrumentos que creo que aún no tenemos del todo, que deben funcionar juntos para reconstruir cosas con éxito. Y es que no tenemos - o no en gran medida - materias primas en Alemania. Eso significa que debemos apostar por otras cosas. Y de eso todo el mundo habla: "ecosistema". Y ese conjunto de herramientas para dar vida a un ecosistema así, ahí también tenemos que afilar un poco
y trabajar en ello. Tú también has escrito "Los ingenieros salvan el mundo" y el libro "Zukunftslust". Quizás puedas decir algunas palabras al respecto y sobre todo también esbozar temas que te ocupan ahora y que tal vez valga la pena mencionar para los oyentes. Sí, con mucho gusto. Entonces, ¿cómo surgió todo esto? "Los ingenieros salvan la Tierra" suena provocador al principio, como diciendo: ¿Qué se cree ahora? Lo importante es: ¿Cómo
surgió? He experimentado una y otra vez que en muchísimas conversaciones todos siempre señalan a los demás. Sí, que primero dejen de talar la selva amazónica en Brasil antes de que hagamos algo. Los grandes buques tanque - ah, todo lo que queman, yo con mi pequeño coche. O que las grandes corporaciones primero - antes de que yo como mediana empresa. Siempre son los otros. Y si yo no esquío, que los esquiadores dejen de esquiar. Y si yo esquío, son los golfistas. Siempre es otro
el que debe hacer algo, y nunca yo mismo. Soy ingeniero y me he preguntado: ¿Ha contribuido mi gremio de ingenieros lo suficiente en el pasado para que tengamos un mundo bueno y habitable? Hemos contribuido a muchas cosas - es decir, mis predecesores. Ha surgido mucho bueno, pero también ha surgido malo. Y creo que no lo suficiente. Y este efecto - mirarse a uno mismo, cuestionarse: ¿Qué puedo aportar para que haya un buen futuro? - así surgió "Los ingenieros salvan la Tierra".
Y ojalá algún día diga "Las personas salvan la Tierra". Es decir: ¿Cómo preservamos nuestra base de vida? De eso se trata. Y la exigencia es: que cada uno comience por sí mismo y no señale a los demás. Así surgió el título, y por tanto es un compromiso propio. Es decir, primero el llamado: Reflexiona. Yo reflexiono como ingeniero. ¿Cuál es mi papel? ¿No debería involucrarme más también en política y dirección - es decir, no solo ejecutar? Alguien dice: Tengo un
problema, querido ingeniero, resuélvelo. Sino también preguntar: ¿Quiero resolver este problema? ¿Quiero resolverlo como me dice mi cliente? ¿O quiero también opinar y dar una dirección? También una filosofía y un objetivo. Creo que nosotros los ingenieros deberíamos involucrarnos, también en el ámbito de participar en la dirección - no solo nosotros, pero participar, involucrarnos, especialmente porque también deberíamos saber: ¿Qué puedo causar o lograr con la tecnología? Y así dar esa
dirección, así es como finalmente surgió esta asociación - una asociación sin fines de lucro. Pero va más allá, que realmente se haga algo. Y eso lo describí en el libro "Zukunftslust". ¿Cómo puede lograrse algo así? Y lo hice a través de muchos ejemplos que encajan entre sí, que se integran en una imagen completa. Eso sería algo para una zona de innovación: desde la larva de la mosca soldado hasta el reciclaje de baterías, el teleférico, realmente pensarlo todo junto. Y son todas cosas. Y ahora viene lo positivo:
que ya tenemos. Por supuesto, siempre se puede investigar más, y deberíamos hacerlo, y seguir trabajando y mejorando. Pero no hay excusa para que no pongamos en práctica ahora lo que ya tenemos disponible en tecnología y así resolver realmente gran parte de los problemas que tenemos. ¿Y por qué tengo ganas de futuro? Por supuesto, hay muchísimas cosas que se pueden ver ahora. ¿Qué no está yendo bien en el mundo? ¿Qué está quizás
peor que hace cinco años? Pero si por otro lado miramos la historia de la humanidad, sigo estando muy, muy agradecido de vivir en la época actual. Son los grados de libertad que tengo. Y eso es para mí una obligación, usarlos de la manera más sensata posible - luego otros tendrán que juzgar si lo he hecho bien o no. Y por eso tengo ganas de dar forma a mi futuro. Y también tengo la exigencia y la voluntad de hacerlo.
Porque si no, otros lo harán por mí. Si no digo activamente, trabajo en el futuro y quiero participar en decidir la dirección, entonces también tengo que involucrarme. No solo exigir, no solo manifestar, sino también realmente arremangarse y hacer algo. Y eso se ve cuando miras el libro, que no son visiones de alguien chiflado, sino que siempre hay personas, seres humanos detrás que realmente hacen y realizan lo que se describe ahí. Y eso es
un mensaje maravilloso. Existen estas personas. Debemos ir más en esta dirección. Debemos dar forma a nuestro futuro, si no, otros lo harán por nosotros. Y no sé si queremos eso. La libertad que tenemos – esta creatividad que surge de ella – tenemos que hacer algo con eso. Esa es la base que tenemos – en contraste, en diferenciación con otras formas de Estado, con otros sistemas – que tenemos la libertad de usar nuestra cabeza de la forma en que nos lo imaginamos. Y de eso
debemos hacer algo. No solo para nosotros mismos, sino para la sociedad – también para nosotros mismos. No hace falta sacrificarse ni destruirse. Pero creo que todo lo que se me ha dado me obliga personalmente a devolver algo. Y creo que eso también se aplica a muchas otras personas, especialmente en Alemania. Y ahí debemos actuar y no quejarnos. Sí, totalmente sensato. Una cosa que me
preocupa mucho últimamente es: ¿cómo logramos llegar también a las personas cínicas – o a las personas que ya no ven todos los problemas como desafíos que pueden resolverse con soluciones difíciles, sino que encuentran muy buenos los mensajes simples y las soluciones simples – para alejarlas de gente como Trump o la AfD? Partidos que luego son cada vez más votados. Eso parece ser una tendencia en los últimos años. ¿Cómo crees tú que podemos llegar a la gente para que
tengamos más entusiasmo por el futuro y que no veamos los desafíos de forma tan cínica, sino que tomemos fuerza del pasado y del progreso? Bueno, creo que el primer paso es que nos tomemos todos en serio mutuamente y no sigamos trabajando en dividirnos en bandos – unos son los buenos y los otros son los malos. Considero que eso, por mi experiencia de vida, es un camino que lleva cada vez más a un callejón sin salida. Y ahí no importa en absoluto
quién tiene razón o quién está equivocado. Eso destruye una sociedad. Es decir, todos deberíamos sentarnos y primero tomar en serio a nuestro interlocutor. Y si alguien tiene preocupaciones, siempre las tomo en serio. Lo tomo en serio con mis colaboradores. Lo tomo en serio en mi familia y tampoco le digo a mi hijo: "Esa preocupación que tienes es una completa tontería, no te pongas así." Tengo que tomarlo en serio y luego pensar juntos
cómo salimos de este asunto. Ese es el punto uno. Y solo funciona juntos. Que ahora nos pongamos a pensar que solo hay una pequeña élite de gente que puede pensar y los demás son todos tontos – con eso llevamos la democracia misma al absurdo. Es decir, tengo a mi alrededor muchas personas inteligentes. Y acepto primero que cada uno también puede aportar algo
a esto. Y lo tomo en serio. Eso me parece algo muy, muy importante. Y luego debemos convencer con nuestro propio ejemplo de que tomamos estas cosas en serio y nos llevamos mutuamente. Y con eso no quiero decir que todo está bien y que solo doy palmaditas a todos. También exijo y digo – eso también lo dije antes: la libertad también obliga. Y le digo a todos en mi entorno, a todos los que puedo alcanzar de alguna manera: dejen de
quejarse, actúen. No digo que todo está bien y que sigamos así y que ya lo lograremos. Debemos luchar. Creo que tenemos una buena oportunidad. Yo lo veo así: ahora ya no juego tan seguido al fútbol, pero antes lo hacía muy intensamente. Y siempre que iba a ese campo, sin importar si ya sabía que había un rival muy superior o no, tenía la voluntad de ganar con mi equipo. Iba al campo para
ganar. Nunca iba al campo pensando: de todas formas vamos a perder, todo es horrible. Esa es una mentalidad y una actitud. Y creo que en Alemania tenemos mucho entre manos, que podemos lograr mucho. Y ese es también mi mensaje. Debemos usar nuestra libertad y nunca debemos ir a decir que combato corrientes antidemocráticas con medios antidemocráticos. También esas cosas son obra del diablo. Debemos mantenernos alejados de eso. Y estoy
seguro de que los buenos argumentos también en estos tiempos son escuchados y encuentran mayorías, cuando también con estos buenos argumentos mostramos que lo decimos en serio, que con eso alcanzamos buenos objetivos y que con eso también podemos dar forma a un futuro digno de vivirse, sin miedo. Y eso también existe en todas las direcciones. El miedo a la catástrofe climática también es un miedo que se alimenta y que pone a la gente con miedo – en qué dirección y desde qué rincón venga eso. Siempre actúan de forma extraña, porque el miedo
desconecta nuestra cabeza. Cuando tengo miedo – sí, también lo noto en mí mismo – cuando tengo miedo de algo, entonces no siempre uno reacciona de la forma más sensata, no objetivamente, sino que intento salvarme. Y eso no es bueno. También ahí se puede entrar en la historia de la humanidad: nunca salen cosas buenas al final de eso. Sin embargo, una vez más: hay que tomar los miedos en serio exactamente por esa razón y no negarlos y decir, no puedes hablar de eso. Eso
es una tontería. Eres demasiado tonto, solo tienes que escuchar más atentamente, entonces ya entenderás lo que quiero decir. No me refiero a todo eso. Y creo que todos debemos reajustarnos también nosotros mismos en nuestro entorno e ir hacia nuestro entorno con gran apertura, no dejar que nadie se pierda, pero tampoco pensar que lo sabemos todo nosotros y que los demás son tontos a quienes tengo que explicar todo cinco veces. He aprendido tanto también en los últimos años – sobre el COVID y
o lo que sea – tomar en serio las diferentes perspectivas sobre los temas. Siempre sigo aprendiendo, corrijo también opiniones que a veces he tenido durante muchos años. Mi mejor ejemplo siempre es con los niños. Ahora tengo cinco hijos. Cuando todavía no tenía hijos, siempre estaba rápido en dar consejos a cualquiera. Ah, estos niños aquí, son tan maleducados, tienes que poner un poco de mano dura, tienes que hacer esto. Hoy eso me da mega vergüenza, después de haber experimentado
cómo son realmente los niños, con paciencia y todo eso, cómo se hace. Hoy tengo que decir, me disculpo si alguna vez solté algo con mi opinión que no estaba para nada calificada. Pero pensaba que sí lo estaba – estaba totalmente convencido. Y creo que con este autoconocimiento todos deberían bajarse de su pedestal, desarmar un poco la idea de que ellos son los buenos, porque cada otro lado siempre dice, nosotros somos los buenos,
los otros son los malos. Dejemos eso de lado. Por supuesto que existe el bien y el mal, no quiero minimizarlo. Pero aun así creo que una parte muy, muy grande de las personas que viven en Alemania – y en esto incluyo a todos – son personas razonables con las que se puede hablar. Y solo así puede funcionar la democracia. Y por eso deberíamos luchar y encontrar la mayor cantidad posible de puntos en común. Sí, genial. Gracias por eso. Y ahora entremos un poco en esa visión de futuro de la energía y la e-movilidad que
tienes – seguramente también parte de esa pasión por el futuro – a soñar un poco. ¿Cómo lo ves? ¿Cuál será el sistema energético del futuro, en Alemania o en el mundo, y en la electromovilidad – cómo ves que se desarrollará? Y sobre todo, ¿cuáles son las oportunidades que con ello las personas que son escépticas respecto a estos temas – la transición energética casi se ha vuelto negativa, percibido en los últimos años,
aunque siempre estuvo tan positivamente connotada. Sí, creo que es importante que nosotros – como Estado por supuesto deberíamos dar dirección, pero dentro de esa dirección creo que una economía social de mercado son quienes introducen las tecnologías correctas que logran estos objetivos – es decir, controlar lo menos posible, pero hacer las condiciones marco de tal manera que vaya en la dirección correcta. Y entonces sí creo que el tema de la energía solar, el viento se puede implementar y es lo sensato. Solo deberíamos, cuando ahora
llegamos – venimos de una industria que necesita mucha energía, nosotros como habitantes necesitamos mucha energía, y la energía hasta ahora no venía principalmente de Alemania, sino también a través del petróleo y muchas otras cosas de otros lugares. ¿Por qué queremos ahora de repente a toda costa no solo que utilicemos energías renovables y las almacenemos, sino que todo eso también debe pasar en Alemania? Y considero que eso es un gran error, abordarlo así. Por supuesto, donde tiene sentido – yo también tengo una instalación solar en mi
techo, eso también está bien. Pero por supuesto hay regiones en el mundo donde se puede utilizar el sol de manera altamente eficiente, que prácticamente siempre brilla allí. Si voy un poco más al sur y donde también siempre hay viento y así sucesivamente, entonces por supuesto tengo que convertirlo en hidrógeno o amoníaco. Los barcos ya existen también. Y finalmente también importo energía. Es decir, en mi opinión no podremos evitar el tema del hidrógeno y el almacenamiento intermedio, aunque
por supuesto como proceso individual no sea lo más eficiente. Pero si miro la economía mundial y cuánta energía necesitamos, creo que no podremos evitarlo. ¿Y por qué deberíamos hacerlo? Desde mi punto de vista es un buen enfoque reconvertir la economía así, pero también seguir haciendo comercio global, añadir importaciones. No hay que hacerlo de un solo país y volver a hacerse dependiente de exactamente una región. Eso es lo bueno. El sol y el viento
no existen solo en un país, sino en muchísimos. A diferencia del petróleo, que también existe en muchos países, pero ya está naturalmente dedicado en algún lugar. Es decir, ahí podríamos ir en esa dirección, creo. Y eso es también lo que me imagino y también mi visión. Un poco alejados de ese pensamiento demasiado local. También digo: lo que se puede producir localmente, deberíamos hacerlo localmente también, porque la logística también siempre es costosa
y también desperdicia recursos. Pero no a toda costa, sino con sentido común ver: ¿Cómo puedo desarrollar la economía de mercado hacia una economía de mercado circular? Y ahí tengo que volver a entrar en los productos. En este momento siempre intentamos poner este tema ambiental encima. Tenemos un proceso lineal, tratamos de añadirlo encima, y por eso se vuelve siempre más caro. ¿Qué pasa si repensamos los productos de nuevo, de manera que realmente seamos reparables desde el principio y así sucesivamente? Creo que entonces según la teoría también debe
ser así, que si pienso en ciclos, soy más eficiente. Tomemos el tema de los alimentos. Salgamos una vez brevemente de la electromovilidad: el 40% de lo que se produce en los campos – no es solo así en Alemania, sino también en África – se desperdicia. 40%, no 4%, 40% de todos los alimentos. El enorme potencial que tenemos ahí, que finalmente podemos obtener a través de la eficiencia. Si también producimos cosas más cerca unas de otras, lo valoramos también más directamente. Y
eso también aplica para la energía: valorar la energía, observar y demás. Y creo que esa es una mentalidad que no necesariamente está predestinada por la renuncia, sino que dice: ¿Cómo puedo aumentar la productividad de los sistemas más rápido que la necesidad de recursos? Y si logro equilibrar eso, entonces puedo seguir aceptando el crecimiento, puedo aceptar la economía de mercado y aun así lograr el objetivo de no seguir exprimiendo y destruyendo la tierra, sino ir en una dirección que nos permita vivir dignamente. Y de nuevo
una pregunta rapid-fire muy breve: ¿Ves que será 100% sol y viento en la generación de electricidad? Bueno, con 100% – siempre sería cuidadoso de hacer algo un estándar absoluto. Siempre habrá otras cosas también. La energía hidroeléctrica, por ejemplo, también es un tema. Y también habrá cosas donde tengo, por ejemplo, combustibles de base biológica para ciertos propósitos: buques tanque, aviones. Es decir, también habrá un motor de combustión, y también puedo quemar hidrógeno en un motor de combustión. Es decir,
habrá diferentes temas todavía. Pero será una parte muy, muy grande – y eso tiene sentido – que al final provendrá de estas fuentes de energía. Y eso también me parece sensato. ¿Y la electromovilidad será 100% – aparte de esos dos, tres ejemplos que mencionaste – en la movilidad? Sí, bueno, que un motor eléctrico impulse al final, creo que esa también será una parte significativa. Pero mencioné el motor de combustión de hidrógeno, por ejemplo. Para ciertas aplicaciones también lo considero sensato y relevante, aunque
yo no lo represente ahora. Pero tampoco tengo que considerar todo malo lo que yo mismo no hago. Eso también me parece un poco presuntuoso. Y creo que la competencia también lo decidirá. El objetivo está claro: queremos ir hacia más sostenibilidad. Y ahí soy muy abierto, con la visera levantada. Impulso el tema de pila de combustible y batería. Creo en ello, que representará una parte significativa y sensata del tráfico y la movilidad. Y en eso tengo que trabajar ahora, para que
de facto también sea así. ¿Y por qué debería negarles a otros su derecho a existir? No es mi tarea. Y encuentro – como dije – que sería arrogante. Veamos en la competencia dónde estarán finalmente los puntos porcentuales. Soy muy optimista de que con los temas que yo mismo impulso seremos muy, muy exitosos, porque son altamente eficientes, porque son tecnologías sensatas. Pero mi aspiración no es desplazarlo todo o apartarlo. Y si
ahora escucha un operador de flota: ¿Qué has aprendido en el tema de construcción de una flota eléctrica, y en particular también en el tema de carga? ¿Cuáles son hallazgos o consejos que puedes darle a un gestor de flota que está en ello o que está empezando? Bueno, especialmente cuando hablo de flotas comerciales, es muy, muy importante que realmente lleve conmigo a los que conducen los vehículos, con capacitación y formación. Hemos tenido la experiencia en todas partes: es algo diferente. Tengo que
pensar un poco diferente. No es peor, no es mejor, pero tengo que hacerlo de manera diferente. Y si intento trasladar mi comportamiento anterior uno a uno, entonces no puede funcionar bien. Es decir, el tema de formar – no tienen que ser capacitaciones de meses, pero yendo al punto – en una, dos horas explicarles a las personas qué tiene sentido: que puedo usar la recuperación y demás, que entonces tendré menos desgaste de frenos, que tengo que prestar atención a la carga. Ya no tengo que
ir a la gasolinera, pero tengo que enchufar el conector. Y en todos los lugares donde hemos hecho eso, la satisfacción de los conductores fue extremadamente alta, y realmente funcionó de maravilla. En todos los lugares donde no lo hicimos, tampoco funcionó bien. Es decir, le digo a cada operador de flota: Este es un concepto de éxito. Tengo que llevar a los conductores conmigo – no en el sentido de que les hablo sin parar y les digo que esto es mucho mejor, sino explicando cómo se hace para que sea mejor
. Y transmitirles ese conocimiento a las personas – entonces mi experiencia es que muchos dicen: "Hey, súper, puedo entenderlo, también se vuelve divertido rápidamente, es una conducción agradable. ¿Y por qué no debería adoptarlo entonces?" Es decir, no bajo el lema de que ahora es mi ideología y tienes que encontrarlo bueno porque somos buenas personas. No tiene nada que ver con eso, sino que tengo que captar: ¿Cuáles son las facilidades, además de lo que es más laborioso? ¿Cuáles podrían ser facilidades?
Eso tengo que transmitirlo de manera sensata, prepararlo y comunicarlo honesta y abiertamente. ¿Y cuáles fueron los mayores desafíos en el tema de electrificación en el depósito – o quizás también, no sé si todos tenían siempre depósitos en el Streetscooter – que encontraron, y también oportunidades que ves en la carga, tema smart charging? Sí, exactamente este tema de infraestructura de carga y con ello también un control inteligente – eso tenía que pensarse sensatamente,
para que al final se incorpore y se acomode. Porque perforar las conexiones, bajo el lema de "simplemente necesito más electricidad", eso es muy caro. Es decir, hay que ver qué conexiones hay en los depósitos. ¿Cómo puedo manejarlas sensatamente? ¿Puedo amortiguar algo? ¿Puedo escalonar los tiempos de carga? Y ahí tengo que incorporar cierta inteligencia. Eso fue decisivo. Es decir, ¿eso tuvieron que hacerlo siempre, y
definitivamente se lo recomendarías a todos, incluso al principio, que lo tengan en cuenta. Y sobre el tema de la carga bidireccional: ¿ves mucho potencial en el futuro? Sí, en principio sí. Utilizar las baterías, que son costosas y que están en los vehículos, para estabilizar las redes, me parece bueno. Deberíamos reducir un poco la regulación y
simplemente permitir más, para ver qué funciona y qué no. Sí, la regulación juega un papel importante en esa dirección. Y quizás pensando más en emprendedores de startups: ¿Qué les recomendarías, basándote en tus experiencias con Streetscooter, pero también como inversor y en otras fundaciones en las que has participado, especialmente en Alemania? ¿Cuáles dirías que son los consejos clave, o algo que consideres
esencial, que muchos hacen mal?
Sí, eso es difícil. Creo que lo que muchos hacen mal es que no intentan entender al cliente que al final va a comprar. Por un lado está bien cuando uno está entusiasmado con sus cosas. Pero creo que lo importante es siempre que yo enfoque esto orientado al mercado. Y eso es lo que muchos hacen mal. Hablan mucho y no escuchan. Y creo que ese es un punto importante: hay que escuchar. ¿Lo que
estoy ofreciendo realmente se ajusta a las necesidades que existen? ¿O tengo que adaptar algo o hacerlo completamente diferente? Eso es lo primero. Y lo segundo, que todos deberíamos considerar: el fracaso forma parte de emprender. Es decir, no es una vergüenza cuando algo sale mal o simplemente no funciona. Lo importante es que luego te levantes y no te quedes en el suelo y que sigas adelante. Y una tercera cosa es que muchos idealizan el emprendimiento y creen que se van a hacer ricos
y van a tener una vida genial. Puede que así sea, pero en muchos casos es primero trabajo duro y tener un instinto para ello. Y cada uno debería pensárselo bien. Yo animo a ello – elijan eso, mírenlo. Esto no es un "no se metan", todo lo contrario. Creo que es algo maravilloso, es tremendamente divertido. Pero también hay que tener cierta afinidad para ello y poder llevarlo. Y es muy
trabajo muy duro y no es el camino más fácil para hacerse rico. Sí, estoy totalmente de acuerdo. Y quizás para terminar, ¿hay temas o un mensaje que quisieras comunicar una vez más, o también cómo la gente puede seguirte mejor y a qué querrías hacer referencia? Pues, me alegraría que el mayor número posible de personas que tienen como tema dar forma al futuro, por un lado
participen en la discusión, es decir, nos influencien en esta visión, pero también que tomen acción y en su entorno, aquellos que reconocen que están haciendo algo, que también los apoyen – y no que mencionen las 100 razones por las que seguro va a fracasar, y luego miren: "¡Jajá, ya lo dije, que no funcionaría!" – sino que se activen y ayuden y apoyen para que las cosas se muevan, y también ayuden a otros, no solo a sí mismos. Sí. Eso me recuerda mi primera experiencia en
Estados Unidos, donde "How can I help you?" es una frase que se dice con frecuencia – en parte como muletilla, pero en parte también realmente en serio – y creo que podemos aprender algo de eso. En ese sentido: ¿Cómo se te puede ayudar una vez más, Achim? Quizás hay un objetivo concreto donde piensas que hoy o en los próximos meses se te puede ayudar. Sí, por supuesto me alegraría si, por ejemplo, los temas del libro "Zukunftslust" (Deseo de Futuro), si
se difunden, si muchos lo revisan y también me dan feedback al respecto – incluso crítico, qué opinan de ello, si consideran que son buenas ideas. Busco el debate constructivo. Sí, y por supuesto me alegraría si hay más feedback al respecto. Hay mucho feedback, muchas buenas discusiones que tengo sobre ello, y me alegra si llega a más círculos. Muchas gracias. Mantén entonces ese buen
ánimo positivo y sigue difundiéndolo. Te deseo también mucho éxito en ello y gracias por tomarte el tiempo. Mantengámonos en contacto. Con mucho gusto, ha sido divertido. Te deseo también todo lo mejor. Gracias. Chau. Ese fue un episodio fascinante con Achim Kampker, profesor de la RWTH Aachen. Realmente pude sacar mucho de ahí, especialmente su historia como empresario, cómo surgió Streetscooter y luego también al mismo tiempo una cátedra, esa circunstancia de cómo en realidad quería ser agricultor o ingeniero mecánico y
lo logró, y especialmente esas sinergias entre los diferentes departamentos, cómo fue finalmente la historia de Streetscooter y cuál fue la razón de que no hubiera eventos en aquel entonces, y luego la historia con Angela Merkel, el departamento de DHL o más bien el campeón ahí, y después esos altibajos en la producción, lo que un empresario como él construyó y luego los problemas en el escalamiento. No obstante, cómo se aprende de un proyecto así, qué define a un empresario, y la palabra clave
resiliencia y ayudar y fracasar, cómo lidiar con ello – y luego por supuesto su visión de futuro y cómo dar forma a una buena sociedad armoniosa, cómo lidiar con conflictos e impulsar el diseño positivo del futuro. Está ese libro que escribió, "Zukunftslust", y sobre todo también las asociaciones y los otros proyectos que impulsa. Así que una personalidad muy interesante. Espero que hayan podido sacar mucho. Si tienen comentarios, preguntas o sugerencias, como siempre con gusto, entonces en
LinkedIn por ejemplo, y sobre todo: sigan y compartan con aquellos de quienes piensan que definitivamente es algo para él o ella. Cuídense.
Welcome to the Smart Charge by RiDERgy Podcast. This is Claudio Geyken, Founder and CEO of RiDERgy. This is your show to learn about all things energy management and smart charging innovation for electric vehicles and fleets.
Ja, schön heute, dass du dabei bist. Achim, wie geht's dir heute? Ja, Sonne scheint, tolles Wetter. Ich bin positiv gestimmt und freue mich auf unser Gespräch. Super. Ja, bevor wir wirklich ins Eingemachte kommen, damit die Zuhörer ein bisschen ein Gefühl kriegen, wer hier im Gespräch ist, kannst du auch ein bisschen ausholen. Gerne auch, wo du so herkommst, was dich zu der Person gemacht hat, die du bist. Oh, ja. Das ist wahrscheinlich ein abendfüllendes Programm. Aber ich versuche es
dann doch etwas kürzer. Ja, von Hause aus bin ich Maschinenbauingenieur mit dem Hang, aber immer zur Wirtschaft. Das, was man konzipiert, muss auch irgendwo wirtschaftlich funktionieren und verkaufbar sein. Das ist so einer der Antriebe. Ein anderes Thema ist das der Nachhaltigkeit. Ich habe mich früher, also bevor ich Maschinenbauer werden wollte, tatsächlich zum Landwirt hingezogen gefühlt. Also einen sehr starken Bezug zur Natur, aber
auch zum Thema: Wie gehen wir mit der Natur um? habe ich mich immer auseinandergesetzt. Ich bin dann eben nicht Bauer, sondern Maschinenbauer geworden. Nichtsdestotrotz hat mich dieses Thema Kreislauf – wie gehen wir mit unseren Ressourcen um? Wie können wir das, was rund um den Menschen ist, weiterentwickeln, aber eben ohne die Ressourcen rauszuquetschen – beschäftigt. Und das sind eigentlich so zwei Seiten der Medaille, die sich dann über die letzten Jahre rund um das Thema Mobilität und Batterie, in meiner
Professur auch, ja, herauskristallisiert haben. Und das ist eigentlich das, was mich auch ganz gut beschreibt. Ich bin schon pragmatisch. Ich bin kein Theoretiker, der sich überlegt, was man alles theoretisch machen könnte, und dabei bleibt es dann, sondern ich möchte auch, dass das, was ich mir überlege, tatsächlich Realität wird. Und dafür kämpfe ich auch. Und dafür setze ich mich ein. Und so ist zum Beispiel Streetscooter entstanden – dieses Elektro-Zustellfahrzeug für die Deutsche Post – aus einer Idee: Wie können wir Zustellungen nachhaltig machen? Sind dann
tatsächlich 30.000 Fahrzeuge entstanden, die das auch wirklich tun. Und das ist Ansporn und Ziel. Total, ja. Ja, spannend. Da vielleicht ein bisschen ausgeholt: Was hat dich dann vom Maschinenbauer hin zum Professor gebracht? Wie kam das zustande? Ich habe ja promoviert am Werkzeugmaschinenlabor, das auch so ein Stück weit die Transformation kommen sah. Das ist ja ein Institut, das sehr stark automotive-lastig ist und da auch den Fokus drauf hat. Und in der Promotion habe ich eben mitbekommen, was
Professoren auch für einen Gestaltungsfreiraum haben, mit dem man natürlich verantwortlich umgehen muss, aber den man eben auch hat. Das heißt, man kann Dinge vorantreiben, Ideen generieren und daraus etwas machen. Und das hat mich wirklich fasziniert und auch gecatcht. Das fand ich sehr, sehr cool, muss ich sagen. Dann bin ich ja erstmal in die Industrie gegangen, aber dann kam relativ schnell das Angebot: Hey, hast du nicht Interesse, so ein Fahrzeugthema mit einer Professur zu verbinden? Also das Thema Streetscooter. Und das fand ich
dann richtig stark. Da habe ich gesagt, ja, super – diesen Gestaltungsraum, aber zielgerichtet auf ein Thema, auf ein Projekt. Und so bin ich in Richtung Professur marschiert, und es ist dann eben das rausgekommen, was rausgekommen ist: dass wir einen Lehrstuhl nur für dieses Thema schrittweise aufgebaut und stark und groß gemacht haben. Interessant. Also das Streetscooter-Projekt war wirklich auch der Anfang der Professur. Ja, mir ist eben wichtig – ich bin keiner, der
nur selbstverliebt in der Forschung verharren möchte und damit schlussendlich genug hat, sondern ich möchte immer diesen Transfer haben. Also, dass das, was man erforscht, daraus auch etwas wird. Man nennt das ja Impacts, dass irgendwas daraus resultiert. Und das fand ich an diesem Streetscooter-Beispiel super. Es ging ja darum, einmal zu untersuchen: In der letzten Meile, macht da Elektrifizierung Sinn? Das war ja ein Teil des Forschungsgegenstandes. Und der andere Teil war schlussendlich: Wie kann ich schneller entwickeln? Und gerade das ist
aus meiner Sicht nach wie vor ein Kernthema. Wir sind in Deutschland viel, viel zu langsam und behäbig. Das dauert alles ewig. Und das hat jetzt nicht nur im Bereich Nachhaltigkeit Bedeutung. Viele denken ja, das wäre quasi eine Nickeligkeit von irgendwem gegen das Thema Nachhaltigkeit. Es ist ja überall so. Also egal, worum es geht, es dauert bei uns. Und das müssen wir wieder aufbrechen. Also, wie können wir dahin kommen, dass wir Dinge wirklich schnell machen und nicht, dass „Deutschland-Geschwindigkeit" ein
Witz ist, weil es so langsam ist. Mir sagen die Ausländer immer: Herr Kamka, wenn ich mit Ihnen zusammenarbeite, aber bitte nicht in Deutschland-Geschwindigkeit, sondern China-Geschwindigkeit. Und das fuchst mich wirklich ungemein, dass ich mir das anhören muss. Und das will ich wieder ändern. Und das war tatsächlich, als wir das mit Streetscooter gemacht haben, noch nicht der Kern im Sinne, dass ich das als großes Problem in Deutschland gesehen habe – das ist ja jetzt
15 Jahre her, als wir damit angefangen haben. Aber das hat sich eigentlich herauskristallisiert, dass das immer mehr eines unserer Kernprobleme ist, dass wir nach wie vor zwar gute Ideen haben. Das muss man schon sagen. Es mangelt nicht an Ideen in Deutschland, aber an der Umsetzung und vor allen Dingen an der Geschwindigkeit der Umsetzung. Und das fällt uns immer häufiger auf die Füße und macht unsere bisherigen Stärken eigentlich obsolet. Das müssen wir dringend wieder aufbrechen. Ja, da bin
ich komplett bei dir. Und wie stellst du dir das vor? Oder hast du da auch Ansätze, wie du das angehst, dass man diese kulturellen Gegebenheiten angehen kann? Ich glaube, erst mal ist es ein Thema, dass es zu akzeptieren gilt. Also dass wir nicht hingehen und weiter arrogant oder überheblich sind, nach dem Motto: Wir sind der Maßstab, an dem sich die Welt orientiert. Das eine ist erst mal die Einsicht. Dafür kann ich jetzt erst mal nur werben. Da gibt's
aber erstaunlich viel Widerspruch noch. Nach dem Motto: Mit dem Thema Geschwindigkeit geht's noch. Da sagen alle: Ja, ja, könnte schneller gehen. Wenn man dann sagt, OK, was muss man tun? Man muss Bürokratie abbauen – aber auch nicht nur auf der öffentlichen Seite, sondern auch in den Unternehmen. Es ist ja mitnichten so, dass das Problem nur der Staat ist, sondern auch wenn ich in Konzerne oder sowas reingehe, habe ich ja genauso eine Bürokratie schlussendlich aufgebaut, oder in irgendwelchen anderen Institutionen. Also das Erste ist mal
die Einsicht, und das Zweite ist dann, dass man wirklich den Mut hat, dann wirklich auch Dinge aufzubrechen. Denn die Regeln – und das muss man ja auch sagen – die sind ja nicht böse oder vom Himmel gefallen, sondern man hat die ja immer mehr aufgebaut. Um es mal plakativ zu machen: Wenn ich vom Thema Brandschutz rede, macht es ja durchaus Sinn, wenn ich irgendwo was feststelle, wo eine Gefährdung von ausgeht, dass ich dann eine Regel aufschreibe, so nicht, bitte anders. Das
heißt, jede einzelne Regel macht dann doch irgendwie Sinn – führt aber trotzdem dazu, dass ich eigentlich fast nichts mehr machen kann. Das heißt jetzt aber nicht, und deshalb ist es nicht so einfach: Das kann ruhig alles abbrennen. Natürlich nicht. Natürlich wollen wir keine Menschen gefährden, aber man muss trotzdem ein bisschen radikaler da drangehen und entschlacken. Wenn Menschen gefährdet werden, ist das natürlich ein No-Go. Aber es gibt ja viele andere Bereiche, wo ich nicht über Tod und Leben rede, wenn ich Regeln
habe. Und da glaube ich, macht's schon mehr Sinn, einmal wirklich mal was wegzuschlagen und dann neu aufzubauen. Insbesondere bei neuen Themen. Und das geht ja bis in Sachen, die mit Elektromobilität eigentlich gar nichts zu tun haben. Deshalb sage ich, ist das nämlich nur ein Nachhaltigkeitsthema – Brake-by-Wire oder sowas. Dass wir sagen, es ist ein Sicherheitsthema, dass wir irgendwo noch ganz vereinfacht was Mechanisches haben, was
das schlussendlich irgendwie durchrutscht. Und jetzt diesen Schritt zu machen – da sagt man erst mal, könnte was passieren, könnte unsicher sein. Deshalb tun wir uns dann sehr schwer. Aber damit fährt der Zug wieder ab. Wir gucken immer auf die Risiken und zu wenig auf die Chancen. Und das ist ja auch eine Art von Risiko. Das europäische Vorsorgeprinzip, dass wir alles lösen wollen, bevor wir überhaupt anfangen – da ist mein konkreter Ansatz zu sagen: Nein, wir müssen
auch mal Dinge tun, ausprobieren. Dann kann ich ja immer noch nachjustieren, wenn sie groß genug sind. Aber ich muss gewisse Risiken einfach mal eingehen und die auch tragen – als Gesellschaft, als einzelne Person. Da brauchen wir wieder mehr Risikobereitschaft. Und siehst du da auch – das ist ja ein großes Thema, gerade auch Bürokratieabbau. Und wie du schon sagst, auch die letzte „Lage der Nation", falls du die gehört hast – das war auch ein großes Thema, inwiefern man Risiko minimiert und gleichzeitig
aber nicht neue Risiken schöpft, wenn man die ganze Bürokratie abbaut. Siehst du gute Ansätze, insbesondere in Europa, die besser funktionieren als vielleicht in Deutschland oder in den USA? In Europa eigentlich leider bisher nicht. Wir haben in Europa so den Anspruch entwickelt, dass wir richtig liegen und die anderen sich an uns orientieren. Und ich glaube, da muss man einfach mal gucken – in dem Fall tatsächlich – was USA und China machen. In der Diskussion jetzt beileibe nicht, dass wir das jetzt alles
exakt irgendwo kopieren. Aber es gibt ja schon Dinge. Es ist ja nicht alles schlecht und böse und abzulehnen, was woanders schlussendlich passiert. Und diese Ansätze, die es in den USA jetzt gibt, wirklich radikal zu sagen: Pass mal auf, wenn du ein neues Gesetz machst, musst du vieles abschaffen – das finde ich tatsächlich ganz charmant. Weil natürlich führt das zu Diskussionen und manche werden getroffen. Aber genau dieses Aushalten und diese Diskussionen brauchen
wir. Oder in China, dass da gesagt wird: Ich mache das großflächig, probiere in unterschiedlichen Regionen unterschiedliche Ansätze aus und gucke dann, was am besten funktioniert und was nicht. Natürlich dürfen wir das nicht in der Brutalität machen und auf Kosten von Menschen. Aber diese Ansätze sind, finde ich, ganz interessant. Wo man sagt, OK, ich schneide mir bestimmte Dinge raus und setze das dann um. Also ich würde mich zum Beispiel freuen, wenn wir sowas wie analog der
Wirtschaftszone, so eine Innovationszone zum Beispiel einrichten könnten in Deutschland, oder mehrere, wo nicht eine einzelne Innovation, sondern gebündelt das, was möglich ist. Wird zum Beispiel hier rund um die Braunkohle-Löcher, wo sowieso neue Siedlungen auch entstehen, dass wir dann da sagen: da haben wir den Freiraum, da gelten etwas andere Regeln. Ich würde da sofort mit meiner Familie hinziehen und auch da leben. Und das ist eben was völlig anderes als ein Prototyp, oder so wie wir das bisher sehen, dass wir in irgendeiner Stadt mal ein
paar Ladesäulen hinstellen und sagen, das ist ein Feldversuch. Sondern da geht es darum, maximal alles, was uns so einfällt, eine Innovation aufeinander abgestimmt, wirklich in Umsetzung zu bringen. Und ich glaube, damit könnte man gesellschaftliche Diskussionen auch deutlich abkürzen, indem man wirklich sieht, was passiert, wie wir Menschen darauf reagieren, ob wir es annehmen, ob wir es gut finden, ob es in marktwirtschaftliche Abläufe halt reinfällt. Und ich glaube, solche Ideen, die brauchen wir jetzt und müssen sie dann wirklich machen. Also, ich komme immer wieder da
drauf: lieber mal was falsch machen als Stillstand schlussendlich zu haben. Und dafür haben wir ja irgendwie Angst. Und dann kommen immer alle angerannt mit irgendwelchen Horrorszenarien, was dann alles passieren könnte. Deshalb bin ich ja dabei. Diese Innovationszone soll ja nicht ganz Deutschland oder ganz Europa sein, sondern dass man schon abgegrenzte Bereiche schlussendlich hätte für solche Versuche. Aber wir müssen, glaube ich, wirklich in so ein Doing reinkommen und diese Freiräume auch wieder geben, sonst strangulieren wir uns selbst und sind eigentlich die perfektionierte Langsamkeit.
Und ein gutes Beispiel von auch-Machen, oder wie man coole Innovationsprojekte in die Praxis bringt, ist ja auch das Ökosystem RWTH Aachen. Kannst du vielleicht auch mal darauf eingehen, was du denkst, die RWTH Aachen besser macht als andere, was dann auch dazu führt, dass man so große Projekte wie den Streetscooter auf den Weg bringt? Ja, ich will jetzt gar nicht beurteilen, ob das besser oder schlechter ist. Es ist auf jeden Fall ein guter Ansatz, dass
man Wert darauf legt, dass es einen Transfer gibt. Soweit ich das überblicke, erkennen das andere aber auch. Aber was gehört dazu? Da gehört natürlich dazu, dass ich ganz unterschiedliche Fähigkeiten an der RWTH habe, die man sinnvoll miteinander kombiniert. Einfaches Beispiel beim Streetscooter war, dass es tatsächlich sehr wenig Zusammenarbeit vorher zwischen E-Technikern und Maschinenbauern gab, wo man jetzt sagt, es sind beides Ingenieure, sollte eigentlich sehr nah beieinander sein. Aber in so einem Projekt wirklich diese Kompetenzen einfach mal zu bündeln und gemeinsam an
einem Strang zu ziehen – und das muss noch viel mehr kommen. Das wird über sogenannte Profilbereiche an der RWTH eigentlich unterstützt, dass man wirklich nicht nur in seiner Fakultät, in seinem Themenbereich bleibt, sondern guckt, wie können andere Wissensthemen dabei helfen? Da habe ich dann auch andere Netzwerke, andere Partner aus der Industrie, die gemeinsam Themen vorantreiben. Und das ist eigentlich bei vielen Themen so, dass es nicht mehr nur ein Themenbereich ist, den
ich einfach ändere und dann läuft es besser. Bei der E-Mobilität bräuchte ich Ladeinfrastruktur, ich brauchte auf einmal die Netze. Also, wo kommt der Strom überhaupt her? Vorher kam aus der Zapfsäule das Benzin. Jetzt muss ich eine andere Infrastruktur, die es in der Art und Weise schon gibt, aber nicht für diesen Zweck, nicht für diesen Purpose, auf einmal zusammenbringen. So ein Riesenvorteil an der RWTH ist, dass egal eigentlich welches Thema man hat, es einen
Ansprechpartner schlussendlich gibt, mit dem man reden kann, der wieder sein Netzwerk mit einbringen kann. Und ich glaube, das ist eine Stärke: der Wille zum Transfer, die Vielfalt, die wir thematisch schlussendlich haben, und damit dann eben wieder der Praxisbezug. Und so entstehen dann eben Dinge wie der Streetscooter und daraus ja auch weitere Ausgründungen. Auch das wird ja immer mehr nach vorne gebracht. Da fand ich zumindest immer die Münchner zum Beispiel auch spitze, was das Thema Ausgründung, Unterstützung, Finanzierung angeht. Da hat
die RWTH sehr, sehr stark aufgeholt und ist jetzt da auch in der Spitzenposition. Und ich glaube, das Wichtige ist jetzt, dass wir gegenseitig gucken, was machen die anderen Universitäten gut – und das kopiert jeder bitte. Und dann rennen wir alle in ähnliche Richtungen, nämlich in die Umsetzung, dass wirklich was rauskommt aus dem, was wir erforschen. Und das ist ja eines der Probleme, die wir in Deutschland – oder Herausforderungen, die wir in Deutschland massiv haben –, dass wir bis zu diesem Punkt, wo es Ergebnisse im Sinne
von IP, Patenten und so weiter, da sind wir eigentlich weltweit mit vorne dabei, aber in der Umsetzung eben nicht. Das heißt, da wird nicht genug Wertschöpfung schlussendlich draußen. Deshalb kann ich nur dafür werben, dass wir uns alle auf den Weg machen, das besser zu machen, das zu optimieren. Und da ist die RWTH mit Sicherheit vorne dabei. Aber auch da können wir noch viel machen. Das ist aber erkannt, und das ist auch gut so. Und den Wettbewerb, den sehe ich weniger innerhalb von Deutschland.
sondern der ist ja ein paar 1000 Kilometer weiter weg im Osten und im Westen. Ja, wo wir wirklich sagen müssen, die machen alle einen sehr guten Job, was das Ergebnis angeht. Und daran müssen wir uns messen. Wir sollten andere Wege gehen, aber wir müssen uns trotzdem am Ergebnis irgendwo messen, an diesem Transfer und an dem Output. Und da müssen wir halt reingehen. Und das macht an der RWTH allerdings auch sehr viel Spaß, genau in diese Richtung zu gehen. Ja, und Stichwort Umsetzung:
Hol uns doch mal ab, ein bisschen. Was waren so die Meilensteine von Streetscooter? Also, auch für die Zuhörer: das ist ja eines der größten Projekte gewesen, auch ganz früh schon in der E-Mobilitätsgeschichte, wenn man so will. Dass man da so Mut gezeigt hat und auch dann so ein Projekt in die Wege geleitet hat. Du warst ja nicht die ganze Zeit dabei. Vielleicht kannst du – vielleicht verfolgst du das ja noch, jetzt, wo du nicht
mehr dabei bist. Aber kannst du nochmal abholen, was so Höhepunkte oder auch sehr große Herausforderungen waren, die ihr hattet, und wie ihr damit umgegangen seid? Also, Herausforderungen gab's auf jeden Fall viele. Ich glaube, das Wichtige ist: das hat ja mit der Vision eigentlich begonnen. Ich habe das eben ja schon kurz gesagt, das schnelle Entwickeln mit wenig Ressourcen. Und dann hat man eben nach einem Beispiel gesucht, mit dem das geht, wo aber auch
viele sich dafür interessieren, wo man auch mitreden kann. Und so sind wir eben auf das Thema Fahrzeug schlussendlich gekommen und haben gesagt, das ist ein sogenanntes Fallbeispiel, mit dem man das nutzen kann. Wichtig ist aber auch, dass wir Partner an Bord holen, die sowas industrialisieren, weil sonst bin ich irgendwo in einem Labor – man kann immer viel erzählen und viel erforschen. Da war eben schon angelegt: die Vision, da soll was draus werden. Und dann der erste Meilenstein. Klar war die
Vision, es soll was daraus werden, aber wir haben uns dann klare Ziele gesetzt. Und das erste war, dass wir zu einer IAA, also zu der Automobilausstellung, ein lauffähiges Fahrzeug präsentieren können, was insbesondere durch mittelständische Partner, durch die Zulieferindustrie, getragen wird. Das war ein Etappenziel. Und zunächst haben wir auch nur bis dahin gedacht. Das war dann sehr erfolgreich. Es ist ja auch – damals war Angela Merkel Kanzlerin – sie ist dann auch
an unseren Stand da gekommen. Und das hat eine gewisse Aufmerksamkeit gegeben. Warum weise ich darauf hin? Weil sowas natürlich auch eine Rolle spielt: tue Gutes und rede darüber. Wenn wir alles für uns behalten und nicht darüber reden, kann auch keiner darauf aufmerksam werden und sagen: „Hey, das ist ja interessant für mich." Und über diese Aufmerksamkeit ist ja die Deutsche Post auf uns aufmerksam geworden. Der Jürgen Gerdes hat gesagt: „Hey, das ist ja eine interessante Sache. Könnte man mir in der
Art und Weise nicht ein Zustellfahrzeug machen?" Und so war ja das, wovon heute viele reden, der Streetscooter geboren. Wir haben dann gesagt: „Jawohl." Wir haben vorher über Pkw geredet, ja, Kleinfahrzeuge, und haben sehr schnell gesagt: „Hey, das ist eine echte Chance, dass das, was wir an Idee haben – nämlich ein schnelles Entwickeln mit wenig Ressourcen – tatsächlich in die Umsetzung geht, gemeinsam mit der Deutschen Post." Und haben diese Chance ergriffen. Es war also tatsächlich auch eine Adaption gewesen von dem ursprünglichen Plan, einen kleinen Pkw zu machen, diese
Chance zu ergreifen. Und ich glaube, das ist auch wichtig zu verstehen. Im Nachhinein guckt man sich die erfolgreichen Fälle immer an und sagt: „Ja, war ja klar und war genial geplant." Das ist in den allermeisten Fällen eben nicht so. Das heißt, es gehört eine ganze Menge Adaptionswillen auch dazu. Und wenn man merkt, ich laufe gegen die Wand, dass man auch mal außen rumgeht und einen anderen Weg sich halt sucht, wie man schlussendlich weiterkommt. Die Vision – nochmal – ist die gleiche
geblieben: mit wenigen Ressourcen schnell zu entwickeln und aufzuzeigen, dass sowas funktioniert. Aber der Weg dahin war dann auch von vielen Umwegen und teilweise auch von Glück geprägt, muss man sagen. Also, dass die Deutsche Post auf uns aufmerksam geworden ist, war ein Glücksfall meiner Meinung nach. Das ist ja auch nicht selbstverständlich. Klar hat man Fleiß und Arbeit und Kompetenz reingesteckt, aber es kommt dann auch immer auf die wichtigen und richtigen Entscheidungen an. Und dann kam eigentlich jede Etappe: die ersten
50, die ersten 100, die ersten 1000 Autos. Und jedes Mal gab's natürlich Engpässe, Probleme, Herausforderungen. War auch öfter mal knapp, dass man mit den Ressourcen eben auskommt. Aber da kam es dann an auf ein Team, was sehr, sehr stark zusammengehalten hat und auch den absoluten Willen gehabt hat, Dinge zu schaffen, gemeinsam daran zu ziehen und auch wirklich Einsatz zu zeigen. Und das ist auch nochmal ein wichtiger Punkt, dieses Leistungsprinzip. Auch darüber müssen wir, glaube ich, wieder mehr reden, dass es
eben nicht nur darum geht, wie ich mich selbst irgendwie erfülle und für mich selbst – Ich, ich, ich – sondern in einem Team, in einem Wir, zu gucken: ein gemeinsames Ziel zu haben, sich dafür einzusetzen, das voranzutreiben, sich nicht immer an erster Stelle selber zu sehen, sondern auch für so eine Vision – nicht sich zu opfern, aber sich einzusetzen und Leistung zu bringen, auch über das normale Maß hinaus. Auch das war ein Erfolgskriterium, was ich glaube, auch in der Vergangenheit ganz, ganz oft in Deutschland eben
der Fall war, dass sich Menschen, Persönlichkeiten und ihre Teams – das oft redet man dann ja immer nur über die einzelne Person, aber dahinter steht ja in fast allen Fällen eigentlich eine Teamleistung – dass man da zu sehr, sehr viel in der Lage ist und damit auch nochmal eine Positivbotschaft. Wenn wir wirklich was wollen als Menschen in unserem Land, dann können wir verdammt viel erreichen, auch wenn die Rahmenbedingungen nicht die besten sind. Ja, auch das ganze Wirtschaftswunder in Deutschland, von dem man ja so oft redet. Nach dem
Zweiten Weltkrieg. Was hatten wir da für Aussichten und Ausgangssituationen? Die waren ja beileibe keine positiven. Man hatte quasi Schande über sich gebracht. Alles war kaputt, alles lag danieder. Es fehlte auch an ausgebildeten Menschen. Und trotzdem hat dieser Wille, wieder was aufbauen zu wollen, dazu geführt, dass wir viele Jahre eine sehr, sehr gute Zeit hatten und, ja, manche reden von einem Wunder schlussendlich. Und deshalb auch heute: wenn wir bei Streetscooter über alles gejammert hätten, immer nur darüber, was halt alles nicht passt. Und
wie schrecklich und schlimm die Rahmenbedingungen sind. Dann hätten wir, glaube ich, auch keine 30.000 Fahrzeuge gebaut. Und so kommen halt ein paar Sachen zusammen. Also mein Mindset: wo will ich hin, wirkliche Kompetenz und Leistung bringen und gucken, was man aus der jetzigen Situation auch machen kann. Und wenn es dann mal links rum oder rechts rum geht, auch anpassungsfähig sein und agil, sich nicht frustrieren lassen und mit einer gewissen Demut an die Aufgabe herangehen. Ja, spannend. Und wie war's für dich persönlich
dann – oder kurz vielleicht noch zum Team: wer stand noch um dich herum? Ich weiß, dass Professor Schuh ja auch immer an der RWTH Aachen sehr aktiv ist in die Richtung. Vielleicht kannst du da noch mal drauf eingehen – auf das Team und wie du dann Streetscooter abgeschlossen hast und was danach kam. Ja, genau. Also Team – klar. Einmal auf Professorenebene: Günter Schuh hast du gerade schon genannt, war ja mit einer der Ideengeber
auch. Er hat sich ja weiter in Richtung PKW entwickelt schlussendlich. Aber er hat natürlich auch dafür gesorgt, dass es diese Umgebung und diese Möglichkeit überhaupt gab. Das muss man eben auch klar sagen: eine etablierte Persönlichkeit hier im RWTH-Umfeld, der diese Chance auch ganz klar ermöglicht hat. Also sowas braucht man eben auch, genauso wie ein Jürgen Gerdes auf Post-Seite. Es sind auch immer die Rahmenbedingungen, dass Leute daran glauben, die auch einen bestimmten Einfluss
haben und damit auch den Rücken freihalten können. Es waren aber – ich hab's eben auch schon gesagt – auch die Kollegen aus der E-Technik, zum Beispiel ein Dirk Uwe Sauer, der seine Expertise par excellence eingebracht hat, und viele mehr auf der Professorenebene. Dann aber eben auch die, die wirklich die tägliche Arbeit gemacht haben, wie CTO Fabian Schmidt – Kompetenzträger, die tagtäglich den Job erledigt haben – oder im Bereich Produktion Tobias Reil. Also ganz, ganz
viele, die dieses Team auch geformt haben mit mir zusammen, wo man auch eine große Loyalität einfach entwickelt hat und eine Leidensfähigkeit, dass man diesen Weg eben auch gehen kann. Also da sind wir wieder bei den Rahmenbedingungen im Sinne von: auch mal eine Truppe machen lassen. Nicht helikoptermäßig die ganze Zeit: nein, das darfst du nicht, nein, lass mal hier, nein, das ist jetzt nicht. Sondern sagen: ich vertraue einer Gruppe von Menschen Ressourcen an, habe schon hohe Anforderungen, da muss was draus werden. Freiheit verpflichtet
auf der anderen Seite. Wir freuen uns ja alle über Freiheit, müssen sie aber dann auch richtig nutzen. Und das war da schlussendlich eigentlich gegeben. Ich bin ein Typ, der gut 80 % kann. Also ich kann gut anbahnen, bis zu einem bestimmten Grad konfigurieren und vorantreiben. Die Perfektion – ja, was in Deutschland teilweise überbewertet wird – über 100 % ist ja auch gut, also viel darunter
sollte man ja dann auch nicht sein. Das ist das, was mir nicht liegt: so eine Industrialisierung, wirklich auf eine Großserie zu kommen, ist nochmal natürlich ein ganz anderes Spiel. Und da sollte man sich auch nicht überschätzen und meinen, auch als Start-up – das ist oft in den Leuten, die was gründen: sie haben dann den einen oder anderen Erfolg und werden irgendwann größenwahnsinnig und glauben, sie könnten alles. Da ist es
glaube ich wichtig, irgendwann den Punkt auch selber zu erkennen, wo man sagt: OK, das ist jetzt nicht meine Expertise, und da muss ich dann auch raus und Platz lassen für andere schlussendlich. Das habe ich gemacht. Ich habe gesagt, ich gehe wieder quasi zurück an das, wo ich wieder neu transferieren kann. Das ist, glaube ich, meine Fähigkeit – da habe ich Spaß dran, da bin ich gut drin – das wieder zu machen. Und da muss man auch Dinge loslassen können. Und das
war eine ganz konkrete, bewusste Entscheidung, Streetscooter dann loszulassen und wieder an den Ort zurückzugehen, wo neue Ideen generiert werden können und man eigentlich die nächsten Sachen wieder transferieren und anschieben kann. Und zum Verständnis auch: am Anfang gab es ja schon OEMs mit Vans, allerdings haben die es eigentlich nicht elektrisch machen wollen. Das war so das große Problem auch für die Post und andere, die Nachhaltigkeit im Alltag wollten, aber die OEMs, die man
so kennt, das noch nicht bieten konnte, ne. Genau. Also zu dem Zeitpunkt muss man ja sehen, dass da 2010-2011 – also erstens war da die Finanzkrise gerade vorbei. Also ging eigentlich alles eher runter. Das war ein schwieriges Umfeld. Und zum anderen war E-Mobilität mitnichten irgendwas, was da schon hoch gelobt wurde, sondern das war ja eine Diskussion: Macht das überhaupt Sinn? Wollen wir das überhaupt? Genau. Und es gab im Van-Bereich eigentlich kein vernünftiges Angebot, kein elektrifiziertes Angebot. Und
zum anderen gab es keinen auf die Zustellung zugeschnittenen Van in der Struktur, in dem Design. Man muss sich vor Augen führen, dass ich mehrere hundert Male am Tag ein- und aussteige, wenn ich Post und Pakete zustelle. Das war ja die Verbundzustellung, also Briefe und Pakete zusammen. Deshalb ist das Fahrzeug auch im Verhältnis klein. Es ist ja kein Paketzustellfahrzeug, sondern eins, wo ich Briefe und Pakete zusammen austrage. Deshalb ist es verhältnismäßig klein. Und viele sagen ja immer,
ist ja gar kein Paketfahrzeug, ist viel zu klein dafür – genau, es ist eben für diesen Zweck gemacht. Und innerhalb dieser Spezifikation brauche ich auch eine Ergonomie für das Ein- und Aussteigen, das Entnehmen der Pakete, weil viele zum Beispiel auch Hundefutter oder sowas zustellen. Da wiegt dann so ein Sack, also ein Paket, entsprechend. Das muss ich, ohne dass ich meinen Rücken kaputt mache, raus- und reinkriegen. Und so sind verschiedene Dinge neben der Nachhaltigkeit als Gesamtkonzept zusammengekommen, dass ich wirklich ein Werkzeug
für diesen Prozess der Deutschen Post designt habe, schlussendlich als Ergebnis. Und das gibt es bis heute nicht – was adäquat ist. Es gibt jetzt elektrifizierte Fahrzeuge, aber dieses Werkzeug, was alle diese Eigenschaften mit sich bringt – für diesen sehr spezifischen Fall, muss man ja auch sagen. Das ist ja kein Produkt, was für alle einsetzbar ist, sondern das ist ein spitzes Produkt, also zugeschnitten auf einen bestimmten Anwendungsfall. Und das gab es nicht und gibt es bis heute so nicht, außer dem Streetscooter selbst.
Und wie schaust du allgemein auf den Markt? Rivian hat ja den großen Deal dann gemacht mit Amazon – 100.000 Vans bis 2030, glaube ich. Und Streetscooter – ich weiß nicht, wo der letzte Stand jetzt ist, aber es hat sich ja dann leider nicht so skaliert, wie man es vielleicht erhofft hätte, aus deutscher Sicht, dass man da so eine richtige Tesla-Story mit Streetscooter gemacht hätte. Da gibt's ja genügend Markt
über die Deutsche Post hinaus. Hast du da Gedanken dazu, wie das ist, wie du es dir gewünscht hättest oder wie der Markt sich entwickeln wird? Ja, die Frage ist ja schlussendlich: wenn ich in den Massenmarkt reingehe, kann ich das Produkt ja auch nicht so maßschneidern, sondern muss dann, wie das bei anderen Fahrzeugen eben auch ist – für Handwerker, für andere – Kompromisse eingehen, dass ich es schlussendlich breiter aufstelle. Und bei
dem Streetscooter-Produkt ist man eben den Weg gegangen, dass man sehr scharf auf den Anwendungsfall zugeschnitten hat. Was es jetzt sehr wohl gibt, sind elektrifizierte Vans. Und das ist ja mit ein Erfolg, dass die auch tatsächlich als erste relativ schnell nachgezogen haben. Das heißt, ich sehe das nach wie vor aus der universitären Sicht als Erfolg, dass wir ein Thema angestoßen haben, was dann auch aufgegriffen worden ist. Es ist richtig, es ist nicht gelungen, daraus schlussendlich ein Unternehmen zu machen, was
vergleichbar mit Tesla oder sowas ist – aber auch die Frage ist, ob das der Anspruch oder überhaupt möglich ist in so einem Van-Bereich, ne? Gut, ich glaube, da kann man jetzt viel darüber diskutieren: hätte, könnte, wäre, wenn. Klar kann man Sachen immer besser machen. Aber nochmal: dieses Anstoßen, dass die letzte Meile elektrifizierbar ist – das kann uns im wahrsten Sinne des Wortes keiner nehmen, diesen Erfolg. Und das war ja eigentlich auch das Ziel, dass es gelungen ist,
etwas zu entwickeln, in Serie zu produzieren und damit einen Nachweis zu erbringen. Und dann lag's ja auch in anderen Händen. Und ich glaube, da ist es jetzt auch müßig, darüber zu diskutieren, wie man das anders hätte machen können. Da gibt's ganz viele Meinungen, und den Mehrwert, das zu diskutieren, sehe ich im Nachhinein nicht, ne. Ein paar Jahre vorher – da war's sinnvoll, das zu diskutieren. Jetzt glaube ich, ist es wichtig, die Lehren daraus zu ziehen. Und zwar
müssen wir schon gucken, wie es in Deutschland gelingen kann, dass wir Dinge dann auch richtig groß machen. Dass wir eben nicht nur bis zu einem bestimmten Bereich kommen, sondern sagen: wie ist das richtige Skalieren einer Idee? Das ist – da ist Streetscooter ein Beispiel dafür – aber es gibt leider auch ganz viele andere Sachen, wo diese Ideen oder das, was entstanden ist, quasi weggekauft wird, ins Ausland geht und da groß gemacht wird. Und ich glaube, da müssen wir
in den Strukturen auch noch mal nachbessern. Das sind ja Investmentfonds und solche Themen – dass wir diese Skalierung angehen und auch große Sachen mit großem Geld in bestimmte Sachen reingehen. Da haben wir noch Verbesserungspotenzial als Volkswirtschaft. Ja. Und das Projekt gibt's ja noch. Also die Streetscooter sind ja noch im Betrieb. Nur dass die Fahrzeuge nicht so einfach zu ersetzen sind, was ja jetzt eher dafür spricht, dass es sinnvolle und gute Produkte sind. Wenn sie ersetzbar wären, wären
ja schon viel mehr davon, dann wieder ausgeflottet. Genau. Und wir kommen noch mal auf das Thema Laden zu sprechen. Bevor wir das machen, noch mal: Du hast ja ein paar Organisationen auch, die wir vielleicht hier erwähnen könnten. Du hast ja auch verschiedenste Rollen, die vielleicht auch noch spannend sind, kurz zu beleuchten. Du hast da auch ein Stichwort genannt: Wir brauchen Kapital. Du hast dich ja, glaube ich, auch ein bisschen in der Investorenszene bewegt.
Was fehlt deiner Meinung nach, damit wir genügend Kapital haben, um eben so große Projekte zu skalieren? Ja, genau. Also was ich selbst gelernt habe – wir haben ja auch viele Gründungen und Ausgründungen mit begleitet – ist, dass die Teams dann immer sehr, sehr viel Zeit damit verbringen, Geld zu akquirieren, und eigentlich nicht mehr die Idee voranzutreiben. Ein Stück weit ist das natürlich auch so: Wenn ich fremdes Geld haben will, muss ich mich dafür natürlich auch einsetzen und da drum
kümmern. Es ist aber meiner Meinung nach im Vergleich zu zum Beispiel den USA ungemein schwieriger. Und das verschärft sich noch dadurch, dass wir oft aus der Historie, aus dem guten Maschinen- und Anlagenbau, den wir haben, hardwaregestützte Sachen machen. Und alle finden jetzt Software toll. Das ist ja auch extrem wichtig – da soll mich jetzt bitte keiner falsch verstehen. Selbstverständlich ist das ein Treiber, in diesen Bereichen gut zu sein und reinzugehen. Aber
die Kombination aus Software und Hardware kann schon ein Alleinstellungsmerkmal nach wie vor sein, was wir hätten. Aber dann kommt Hardware ins Spiel. Hardware kostet, das heißt, ich habe ein großes Risiko und habe oft auch im Verhältnis etwas geringere Renditechancen, zumindest zu Beginn. Und ich glaube, da müssen wir Wege finden. Das, was wir als Alleinstellung haben – dieses Zusammenspiel aus Werkzeugbau, Maschinen- und Anlagenbau, Prozess-Know-how – das zu kombinieren mit den neuen Themen: Digitalisierung, KI und so weiter, also die
wirklich richtig mit reinzubringen, auch mit dem Know-how. Aber dann könnten wir Vorteile generieren. Und dafür brauchen wir entsprechend auch Fonds, in Teilen vielleicht auch mit staatlicher oder halbstaatlicher Beteiligung, die die Stärken, die wir nun mal haben, da auch nutzen und dann ein Stück weit im Positiven lenken und eingreifen, um eben den Standort stark zu erhalten. In diese Richtung, glaube ich, müsste es gehen, und ich komme noch mal auf meine Innovationszonen zurück. Das heißt,
es gibt ein Instrumentenset, was wir, glaube ich, noch nicht in Gänze haben, was zusammenspielen muss, damit man eben erfolgreich Dinge wieder aufbaut. So, und wir haben nun mal keine – oder nicht in großem Maße – Rohstoffe in Deutschland. Das heißt, wir müssen auf andere Dinge setzen. Und da: „Ökosystem" redet irgendwie jeder von. Und dieses Set an Werkzeugen, um so ein Ökosystem zum Leben zu erwecken, da müssen wir auch ein Stück weit
schärfen und daran arbeiten. Du hast ja auch „Ingenieure retten die Welt" und das Buch „Zukunftslust" geschrieben. Vielleicht kannst du darüber ein paar Worte verlieren und vor allem auch noch Themen umreißen, die dich gerade umtreiben und die vielleicht noch erwähnenswert sind für die Zuhörer. Ja, sehr, sehr gerne. Also, wie ist das Ganze entstanden? „Ingenieure retten die Erde" hört sich ja erst mal provokant an, so nach dem Motto: Was bildet der sich jetzt ein? Da ist wichtig: Wie ist es
entstanden? Ich habe immer wieder erlebt, dass in ganz vielen Gesprächen alle immer auf die anderen zeigen. Ja, sollen die erstmal in Brasilien aufhören, den Regenwald abzuholzen, bevor wir was machen. Die großen Tanker – ah, was die alles verbrennen, ich mit meinem kleinen Auto. Oder die Konzerne sollen doch erstmal – bevor ich als Mittelstand. Immer sind's die anderen. Und wenn ich nicht Ski fahre, sollen die Skifahrer aufhören, Ski zu fahren. Und wenn ich Ski fahre, sind's die Golfer. Es ist immer ein anderer,
der irgendwie was machen soll, und ich nie selbst. Ich bin Ingenieur und ich habe mich gefragt: Hat meine Ingenieurszunft in der Vergangenheit genug dazu beigetragen, dass wir eine gute, lebenswerte Welt haben? Vieles haben wir dazu beigetragen – also meine Vorgänger. Es ist viel Gutes entstanden, aber auch Schlechtes entstanden. Und ich glaube, nicht genug. Und dieser Effekt – an die eigene Nase fassen, sich hinterfragen: Was kann ich beitragen, dass es eine gute Zukunft gibt? – so ist „Ingenieure retten die Erde" entstanden.
Und hoffentlich steht da bald irgendwann „Menschen retten die Erde". Das heißt: Wie erhalten wir uns unsere Lebensgrundlage? Darum geht es. Und der Anspruch ist: Jeder fängt bitte bei sich selbst an und zeigt nicht auf die anderen. So ist der Titel entstanden, und er ist damit eine Selbstverpflichtung. Also erst mal der Aufruf: Mach dir Gedanken. Ich mache mir Gedanken als Ingenieur. Was ist meine Rolle? Muss ich mich nicht vielmehr auch in Politik und Richtung einmischen – also nicht mehr nur ausführend sein? Irgendeiner sagt: Ich habe ein
Problem, lieber Ingenieur, löst das mal. Sondern dann auch zu fragen: Will ich dieses Problem lösen? Will ich es so lösen, wie mein Auftraggeber mir sagt? Oder möchte ich da auch mitreden und eine Richtung vorgeben? Also auch eine Philosophie und ein Ziel. Ich finde, wir Ingenieure sollten uns einbringen, auch in dem Bereich, dass wir mit über die Richtung reden – nicht alleine wir, aber mitreden, uns einbringen, insbesondere weil wir ja auch wissen sollten: Was kann ich mit Technik alles anrichten oder erreichen? Und damit diese
Richtung geben, so ist dieser Verein – ein gemeinnütziger Verein – schlussendlich entstanden. Er geht aber eben auch darüber hinaus, dass man wirklich was tut und macht. Und das habe ich in dem Buch „Zukunftslust" beschrieben. Wie kann denn sowas gelingen? Und das habe ich anhand von vielen Beispielen, die aber zueinander passen, die in ein Gesamtbild zusammengreifen. Das wäre sowas für eine Innovationszone: von der Larve der Soldatenfliege über Batterie-Recycling über Seilbahn, das wirklich mal zusammen zu denken. Und das sind alles Sachen. Und jetzt kommt das Positive:
die wir schon haben. Natürlich kann man immer noch forschen, und das sollten wir auch, und weiterarbeiten und verbessern. Aber es gibt gar keine Entschuldigung dafür, dass wir nicht jetzt das, was wir schon an Technologie zur Verfügung haben, in Umsetzung bringen und damit einen Großteil eigentlich der Probleme, die wir haben, tatsächlich auch lösen. Und warum habe ich Lust auf Zukunft? Natürlich gibt es sehr, sehr viele Sachen, die man jetzt rausblicken kann. Was läuft gerade in der Welt nicht gut? Was ist vielleicht auch
schlechter als noch vor fünf Jahren. Wenn wir auf der anderen Seite aber mal in die Menschheitsgeschichte reingucken, bin ich nach wie vor sehr, sehr dankbar, dass ich in der jetzigen Zeit lebe. Das sind die Freiheitsgrade, die ich habe. Und das ist für mich eben Verpflichtung, die auch möglichst sinnvoll einzusetzen – müssen dann irgendwann andere beurteilen, ob ich es gut gemacht habe oder nicht. Und insofern habe ich Lust, meine Zukunft zu gestalten. Und ich habe auch den Anspruch und den Willen, das zu tun.
Sonst machen es nämlich andere für mich. Wenn ich nicht aktiv sage, ich arbeite mit an der Zukunft und ich möchte mit an der Richtung mitentscheiden, dann muss ich mich auch mit einbringen. Nicht nur fordern, nicht nur demonstrieren, sondern auch wirklich anpacken und was tun. Und das sieht man, wenn man in das Buch reinguckt, dass das eben nicht Visionen von irgendeinem Durchgeknallten sind, sondern da stehen immer Personen, Menschen dahinter, die das, was da beschrieben ist, wirklich machen und tun. Und das ist
eine tolle Botschaft. Es gibt diese Menschen. Wir müssen mehr in diese Richtung gehen. Wir müssen unsere Zukunft gestalten, sonst tun es andere für uns. Und ich weiß nicht, ob wir das wollen. Die Freiheit, die wir haben – diese Kreativität, die daraus entsteht – daraus müssen wir was machen. Das ist das Fundament, was wir – im Gegensatz, in Abgrenzung zu anderen Staatsformen, zu anderen Systemen – mithaben: dass wir die Freiheit haben, unseren Grips da oben so einzusetzen, wie wir uns das vorstellen. Und daraus
müssen wir was machen. Nicht nur für sich selbst, sondern für die Gesellschaft – auch für sich selbst. Man muss sich nicht aufopfern und kaputtmachen. Aber ich glaube schon, dass das, was mir alles geschenkt ist, mich persönlich auch verpflichtet, was zurückzugeben. Und da glaube ich, dass das für viele andere Menschen, insbesondere in Deutschland, eben auch gilt. Und da sollten wir anpacken und nicht rumjammern. Ja, total sinnvoll. Eine Sache, die mich
sehr umtreibt in letzter Zeit ist: Wie schaffen wir es, auch die zynischen Menschen – oder die Menschen, die die ganzen Probleme nicht mehr als Herausforderungen sehen, die mit schwierigen Lösungen gelöst werden können, sondern die einfache Nachrichten und einfache Lösungen sehr gut finden – von Leuten wie Trump oder der AfD abzuholen? Parteien, die dann auch immer mehr gewählt werden. Das scheint ja ein Trend zu sein in den letzten Jahren. Wie, wie denkst du, können wir da die Leute abholen, dass
wir mehr Zukunftslust haben und dass wir die Herausforderungen nicht so zynisch betrachten, sondern aus der Vergangenheit und dem Fortschritt Kraft schöpfen? Also, ich glaube, der erste Schritt ist mal, dass wir uns alle gegenseitig ernst nehmen und nicht weiter daran arbeiten, uns in Lager einzuteilen – die einen sind die Guten und die anderen sind die Bösen. Ich halte das, aus meiner Lebenserfahrung, für einen Weg, der immer weiter in eine Sackgasse führt. Und es spielt da gar keine Rolle,
wer Recht hat oder wer Unrecht hat. Das zerstört eine Gesellschaft. Das heißt, wir sollten uns alle hinsetzen und erst mal unser Gegenüber ernst nehmen. Und wenn jemand Sorgen hat, nehme ich die immer ernst. Ich nehme das bei meinen Mitarbeitern ernst. Ich nehme das in meiner Familie ernst und sage meinem Kind auch nicht: „Die Sorge, die du da hast, das ist vollkommener Blödsinn, stell dich mal nicht so an." Ich muss das ernst nehmen und dann gemeinsam überlegen,
wie kommen wir denn hier raus aus der Sache. Das ist Punkt eins. Und es geht nur gemeinsam. Dass wir uns jetzt hinstellen und denken, es gibt nur eine kleine Elite an Leuten, die kann denken, und die anderen sind alle zu blöd – damit führen wir ja Demokratie selbst ad absurdum. Das heißt, ich habe um mich herum viele kluge Menschen. Und ich akzeptiere erst mal, dass jeder dann auch dazu was beitragen
kann. Und das nehme ich ernst. Das finde ich eine ganz, ganz wichtige Sache. Und dann müssen wir durch eigenes Beispiel davon überzeugen, dass wir solche Dinge ernst nehmen und uns gegenseitig mitnehmen. Und damit meine ich nicht, dass alles in Ordnung ist und ich alle nur tätschle. Ich fordere auch und sage auch – das habe ich ja eben auch gesagt: Freiheit verpflichtet auch. Und ich sage jedem in meinem Umfeld, jedem, den ich irgendwo erreiche: Hört auf mit dieser
Nörgelei packt es an. Ich sage nicht, es ist alles gut und weiter so und wir schaffen das schon. Wir müssen kämpfen. Ich glaube, wir haben eine gute Chance. Ich sehe das immer so: mittlerweile spiele ich nicht mehr häufig Fußball, aber früher habe ich das sehr intensiv gemacht. Und immer wenn ich auf diesen Platz gegangen bin, egal ob ich schon wusste, da steht ein übermächtiger Gegner oder nicht, hatte ich den Willen zu gewinnen mit meinem Team. Ich bin da auf den Platz gegangen, um
zu gewinnen. Ich bin niemals auf den Platz gegangen mit dem Gedanken: wir verlieren ja sowieso, das ist alles ganz schrecklich. Das ist ein Mindset und eine Einstellung. Und ich glaube, dass wir in Deutschland viel auf der Pfanne haben, dass wir viel erreichen können. Und das ist eben auch meine Botschaft. Wir sollten unsere Freiheit nutzen und dürfen auch nie hingehen zu sagen, irgendwelche antidemokratischen Strömungen bekämpfe ich mit antidemokratischen Mitteln. Auch solche Sachen sind Teufelszeug. Davon sollten wir die Finger lassen. Und ich bin mir
sicher, dass gute Argumente auch in der heutigen Zeit gehört werden und Mehrheiten finden, wenn wir eben auch mit diesen guten Argumenten zeigen, dass wir das ernst meinen, dass wir damit gute Ziele erreichen und dass wir damit auch eine lebenswerte Zukunft gestalten können, ohne Angst. Und auch das gibt es ja in alle Richtungen. Angst vor der Klimakatastrophe ist ja auch eine Angst, die geschürt wird und Menschen in Angst versetzt – in welche Richtung und aus welcher Ecke das auch immer kommt. Die handeln immer komisch, weil Angst bei
uns da oben abschaltet. Wenn ich Angst habe – ja, merke ich an mir selber auch – wenn ich vor irgendwas Angst habe, dann reagiert man nicht immer am sinnvollsten, nicht objektiv, sondern dann versuche ich, mich zu retten. Und das ist nicht gut. Auch da kann man in die Geschichte der Menschheit reingehen: da kommen nie gute Sachen schlussendlich raus. Allerdings, noch mal: man muss Ängste eben genau aus dem Grund ernst nehmen und darf sie nicht negieren und sagen, da darfst du nicht drüber reden. Das
ist Quatsch. Du bist ja zu dumm, du musst nur noch mal genauer zuhören, dann verstehst du schon, was ich meine. Das meine ich eben alles nicht. Und ich glaube, da müssen wir uns alle auch selber noch mal wieder justieren in unserem Umfeld und mit großer Offenheit auf unser Umfeld zugehen, niemanden verloren gehen lassen, aber auch nicht meinen, dass wir alles selber wüssten und die anderen, die dumm sind, denen ich alles fünfmal erklären muss. Ich habe so viel auch in den letzten Jahren wieder gelernt – über Corona und
sonst was – die unterschiedlichen Sichten auf Themen ernst zu nehmen. Ich lerne immer wieder dazu, korrigiere auch Meinungen, die ich teilweise über viele Jahre hatte. Mein bestes Beispiel ist immer mit Kindern. Ich habe jetzt fünf Kinder. Als ich noch keine Kinder hatte, war ich immer schnell dabei, irgendwem Ratschläge zu geben. Ach, diese Kinder hier, die sind ja so frech, da musst du mal ein bisschen durchgreifen, musst du das machen. Das ist mir heute mega peinlich, nachdem ich erlebt
habe, wie Kinder wirklich sind, mit Geduld und sonst was, wie man das macht. Da muss ich heute sagen, entschuldige ich mich, wenn ich irgendwas da aufs Butterbrot geschmiert habe mit meinem Senf, der völlig nicht qualifiziert war. Ich dachte aber, er wäre qualifiziert – war ich voll überzeugt. Und ich glaube, an dieser Selbsterkenntnis sollten alle von ihrem hohen Ross mal runterkommen, ein Stück weit abrüsten mit dem Gedanken, dass sie die Guten sind, weil jede andere Seite sagt immer, wir sind die Guten,
die anderen sind die Bösen. Lass uns das doch mal beiseite packen. Natürlich gibt es Gut und Böse, ich will das jetzt nicht kleinreden. Aber trotzdem glaube ich, dass ein ganz, ganz großer Teil der Menschen, die in Deutschland leben – und das schließe ich alle ein – vernünftige Menschen sind, mit denen man reden kann. Und nur so kann Demokratie auch funktionieren. Und dafür sollten wir kämpfen und möglichst viele Gemeinsamkeiten finden. Ja, super. Danke dir dafür. Und jetzt lass uns mal in diese Zukunftsvision der Energie und E-Mobilität, die
du hast – auch sicherlich Teil von der Zukunftslust – mal ein bisschen träumen. Wie siehst du das? Was wird das Energiesystem der Zukunft sein, in Deutschland oder in der Welt, und in die Elektromobilität – wie siehst du, wie sich das entwickeln wird? Und was sind vor allem die Chancen, die damit die Leute, die skeptisch sind gegenüber diesen Themen – Energiewende ist ja fast ins Negative gedreht worden, gefühlt in den letzten Jahren,
wobei das immer so positiv konnotiert war. Ja, ich glaube, wichtig ist, dass wir – als Staat sollten wir natürlich Richtung vorgeben, aber innerhalb dieser Richtung glaube ich, dass eine soziale Marktwirtschaft dann diejenigen sind, die die richtigen Technologien, die diese Ziele erreichen, auch einführen – also möglichst wenig steuern, aber die Rahmenbedingungen so machen, dass es in eine richtige Richtung geht. Und dann glaube ich schon, dass sich das Thema Solarkraft, Wind umsetzen lässt und das Sinnvolle ist. Wir sollten nur, wenn wir jetzt
kommen – wir kommen von einer Industrie, die viel Energie braucht, wir als Bewohner brauchen viel Energie, und die Energie kam ja bisher eben nicht hauptsächlich aus Deutschland, sondern auch über Erdöl und vielen anderen Dingen von woanders her. Warum wollen wir jetzt auf einmal auf Biegen und Brechen nicht nur, dass wir erneuerbare Energien nutzen und speichern, sondern das muss auch alles in Deutschland passieren? Und das halte ich für einen großen Fehler, das so anzugehen. Natürlich, da, wo es Sinn macht – ich habe auch eine Solaranlage auf meinem
Das Dach ist ja auch gut. Aber es gibt natürlich Regionen in der Welt, wo man höchst effizient Sonne nutzen kann, die da quasi immer scheint. Wenn ich mal ein bisschen weiter nach Süden gehe und wo auch immer Wind ist und so weiter und so fort, dann muss ich es natürlich umwandeln in Wasserstoff oder Ammoniak. Die Schiffe gibt's ja auch schon. Und ich importiere schlussendlich auch Energie. Das heißt, wir werden meiner Meinung nach um das Thema Wasserstoff und Zwischenspeicherung, auch wenn es
natürlich als Einzelprozess nicht das effizienteste ist, nicht herumkommen. Aber wenn ich mir die Weltwirtschaft anschaue und wie viel Energie wir brauchen, glaube ich, kommen wir da nicht drum herum. Und warum sollten wir auch? Aus meiner Sicht ist das ein guter Ansatz, die Wirtschaft so umzustellen, aber eben auch weiterhin globalen Handel zu betreiben, Importe dazunehmen. Man muss es ja nicht aus einem Land machen und sich wieder abhängig machen von genau einer Region. Das ist ja das Gute. Sonne und Wind gibt's
ja eben nicht nur in einem Land, sondern in ganz vielen. Im Gegensatz zu Erdöl, das es auch in vielen Ländern gibt, aber schon natürlich irgendwo dediziert. Das heißt, da könnten wir, glaube ich, in die Richtung gehen. Und das ist auch das, was ich mir vorstelle und auch meine Vision. Ein Stück weit weg von diesem zu sehr lokalen Denken. Ich sage auch: das, was lokal zu erzeugen ist, sollten wir auch lokal machen, weil Logistik auch immer aufwendig
ist und Ressourcen auch verschwendet. Aber nicht auf Teufel komm raus, sondern da mit Augenmaß gucken: Wie kann ich die Marktwirtschaft zu einer Marktkreislaufwirtschaft weiterentwickeln? Und da muss ich eben auch noch mal reingehen in die Produkte. Im Augenblick versuchen wir ja immer dieses Umweltthema obendrauf zu setzen. Wir haben einen linearen Prozess, versuchen dann draufzusatteln, und dadurch wird's immer teurer. Was ist, wenn wir die Produkte neu denken, sodass wir wirklich von vornherein reparierbar sind und so weiter und so fort. Ich glaube, dann muss es ja eigentlich nach der Theorie
auch so sein, dass, wenn ich in Kreisläufen denke, ich effizienter bin. Nehmen wir das Thema Lebensmittel. Also gehen wir einmal ganz kurz raus aus der Elektromobilität: 40 % dessen, was auf den Feldern produziert wird – das ist nicht nur in Deutschland so, sondern auch in Afrika – wird verschwendet. 40 %, nicht 4 %, 40 % aller Lebensmittel. Was wir da für ein gewaltiges Potenzial haben, was wir durch Effizienz schlussendlich holen können. Wenn wir auch Dinge näher beieinander erzeugen, direkter das auch wertschätzen. Und
das gilt auch für Energie: Energie wertzuschätzen, zu gucken und so weiter. Und das ist, glaube ich, ein Mindset, der nicht unbedingt durch Verzicht prädestiniert ist, sondern sagt: Wie kann ich die Produktivität der Systeme schneller steigern als den Ressourcenbedarf? Und wenn ich das in Einklang kriege, kann ich nämlich nach wie vor Wachstum akzeptieren, kann ich Marktwirtschaft akzeptieren und erreiche trotzdem das Ziel, dass ich die Erde nicht weiter auslutsche und kaputt mache, sondern in eine Richtung gehe, die uns auskömmlich leben lässt. Und noch mal
so eine ganz kurze Rapid-Fire-Question: Siehst du, dass das 100 % Sonne und Wind sein werden von der Stromherstellung? Na, mit 100 % – also da wäre ich immer vorsichtig, irgendetwas zum absoluten Maßstab zu machen. Es wird immer auch andere Sachen geben. Wasserkraft ist ja zum Beispiel auch noch ein Thema. Und es wird auch Sachen geben, wo ich zum Beispiel biobasierte Kraftstoffe habe für bestimmte Zwecke: Tanker, Flugzeuge. Das heißt, es wird auch einen Verbrennungsmotor geben, und auch Wasserstoff kann ich ja verbrennen in einem Verbrennungsmotor. Das heißt,
es wird unterschiedliche Themen da noch geben. Aber es wird ein sehr, sehr großer Teil – und das macht auch Sinn – aus diesen Energiequellen schlussendlich kommen. Und das halte ich auch für sinnvoll. Und Elektromobilität wird da 100 % – also außer jetzt die zwei, drei Beispiele, die du gegeben hast – bei der Mobilität? Ja, gut, dass ein Elektromotor nachher antreibt, glaube ich, dass das auch ein signifikanter Anteil ist. Aber ich nannte eben den Wasserstoffverbrenner zum Beispiel. Für bestimmte Anwendungen halte ich den auch für sinnvoll und relevant, auch wenn
ich jetzt nicht dafür stehe. Aber ich muss ja auch nicht alles schlecht finden, was ich nicht selber mache. Das finde ich auch mal ein bisschen vermessen. Und ich glaube, das wird der Wettbewerb dann auch entscheiden. Das Ziel ist klar: Wir wollen hin zu mehr Nachhaltigkeit. Und da bin ich ganz offen mit offenem Visier. Ich treibe das Thema Brennstoffzelle und Batterie voran. Ich glaube daran, dass das ein signifikanter, sinnvoller Anteil an Verkehr und Mobilität darstellen wird. Und da muss ich jetzt mit dran arbeiten, dass das
de facto auch so sein wird. Und warum sollte ich anderen jetzt ihre Existenzberechtigung absprechen? Das ist nicht meine Aufgabe. Und ich finde – wie gesagt – ich fände das anmaßend. Lasst uns im Wettbewerb gucken, wo nachher welche Prozentpunkte sind. Ich bin sehr zuversichtlich, dass wir mit den Themen, die ich selber auch vorantreibe, sehr, sehr erfolgreich sein werden, weil sie eben höchst effizient sind, weil sie sinnvolle Technologien sind. Aber mein Anspruch ist nicht, alles zu verdrängen oder wegzuschieben. Und wenn
Jetzt, da ein Flottenbetreiber zuhört: Was hast du denn beim Thema Aufbau einer elektrischen Flotte so gelernt, und insbesondere auch beim Thema Laden? Was sind Erkenntnisse oder Tipps, die du einem Flottenmanager geben kannst, der gerade dabei ist oder am Anfang steht? Also, gerade wenn ich über kommerzielle Flotten rede, ist es sehr, sehr wichtig, dass ich tatsächlich die, die die Fahrzeuge fahren, wirklich mit Abholung und Schulung mitnehme. Wir haben überall die Erfahrung gemacht: Es ist eben was anderes. Ich muss ein
Stück weit anders denken. Das ist nicht schlechter, nicht besser, aber ich muss es anders machen. Und wenn ich eins zu eins versuche, mein bisheriges Verhalten zu übertragen, dann kann es eben nicht gut funktionieren. Das heißt, das Thema Schulen – das müssen jetzt nicht monatelange Schulungen sein, aber auf den Punkt gebracht – in ein, zwei Stunden den Menschen erklären, was da Sinn macht: dass ich die Rekuperation nutzen kann und so weiter, dass ich dann weniger Bremsenverschleiß habe, dass ich aufs Aufladen achten muss. Ich muss ja
nicht mehr zur Tankstelle fahren, aber ich muss den Stecker reinstecken. Und überall da, wo wir das gemacht haben, war die Zufriedenheit der Fahrer extrem hoch, und es ist wirklich hervorragend gelaufen. An allen Stellen, wo wir das nicht gemacht haben, ist es auch nicht gut gelaufen. Das heißt, jedem Flottenbetreiber gebe ich mit: Das ist ein Erfolgskonzept. Ich muss die Fahrer mitnehmen – nicht in dem Sinne, dass ich sie vollquatsche und sage, das ist doch viel besser, sondern indem ich erkläre, wie man es macht, damit es besser
ist. Und dieses Wissen den Leuten zu vermitteln – dann ist meine Erfahrung, dass viele sagen: „Hey, super, das kann ich nachvollziehen, das macht auch schnell Spaß, das ist ein angenehmes Fahren. Und warum soll ich das dann nicht übernehmen?" Also nicht nach dem Motto, weil es jetzt meine Ideologie ist und du das gut finden musst, weil wir gute Menschen sind. Das hat damit nichts zu tun, sondern ich muss da abholen: Was sind Erleichterungen, auch neben dem, was aufwendiger ist? Was könnten Erleichterungen sein?
Das muss ich vernünftig rüberbringen, aufbereiten und ehrlich und offen kommunizieren. Und was waren so die größten Herausforderungen beim Thema Elektrifizierung am Depot – oder vielleicht auch, ich weiß nicht, ob die alle immer Depots hatten bei euch beim Streetscooter – die ihr so angetroffen habt, und auch Chancen, die du siehst beim Laden, Stichwort Smart Charging? Ja, genau dieses Thema Ladeinfrastruktur und damit auch eine intelligente Steuerung – das musste eben sinnvoll mitgedacht werden,
dass man das schlussendlich mit reinbringt und unterbringt. Denn die Anschlüsse aufzubohren, nach dem Motto „ich brauche einfach mehr Strom", das ist sehr teuer. Das heißt, da muss man gucken, was an Anschlüssen an den Depots anliegt. Wie kann ich sinnvoll damit umgehen? Kann ich irgendwas puffern? Kann ich die Ladezeiten entzerren? Und da muss ich eine gewisse Intelligenz mit reinbringen. Das war mitentscheidend. Das heißt, das habt ihr immer machen müssen, und
du würdest es auf jeden Fall jedem empfehlen, auch ganz am Anfang, dass man das berücksichtigt. Und beim Thema bidirektionales Laden: Siehst du da viel Potenzial in der Zukunft? Ja, grundsätzlich schon. Die Speicher, die ja teuer sind und die dann in den Fahrzeugen sind, mitzunutzen zur Stabilisierung der Netze, halte ich schon für gut. Da sollten wir die Regulierung etwas runterfahren und
einfach mehr ermöglichen, damit man sieht, was funktioniert und was nicht. Ja, die Regulatorik spielt da eine wichtige Rolle in die Richtung. Und vielleicht eher an Startup-Unternehmer gedacht: Was würdest du denen empfehlen, auf Basis deiner Erfahrungen beim Streetscooter, aber auch anderweitig als Investor und bei anderen Gründungen, die du mitgemacht hast, insbesondere in Deutschland? Was würdest du sagen sind die Kerntipps, oder etwas, was du für
essenziell erachtest, was viele falsch machen?
Ja, das ist schwierig. Ich glaube, was viele falsch machen, ist, dass sie nicht versuchen, den Kunden zu verstehen, der das nachher kaufen soll. Auf der einen Seite ist es ja gut, wenn man von seinen Sachen begeistert ist. Aber ich glaube, das Wichtige ist immer, dass ich marktorientiert da rangehe. Und das machen eben viele falsch. Sie reden dann viel und hören nicht zu. Und ich glaube, das ist ein wichtiger Punkt: Man muss zuhören. Passt das, was
ich da anbiete, wirklich zu den Bedürfnissen, die es gibt? Oder muss ich etwas adaptieren oder ganz anders machen? Das ist das eine. Und das Zweite, was wir alle berücksichtigen sollten: Scheitern gehört zum Gründen dazu. Das heißt, es ist keine Schande, wenn mal was misslingt oder eben auch was nicht klappt. Das Wichtige ist, dass man dann wieder aufsteht und nicht liegen bleibt und dann weitermacht. Und ein Drittes ist, dass viele das Gründertum verklären und meinen, sie werden dabei einfach steinreich
und haben ein geiles Leben. Das mag ja auch so sein, aber in vielen Fällen ist es erst mal harte Arbeit und ein Gespür dafür. Und jeder sollte sich das gut überlegen. Ich mache Mut dafür – wählt das, guckt euch das an. Das ist jetzt kein „Lass die Finger davon", ganz im Gegenteil. Ich finde das eine tolle Sache, es macht unheimlich Spaß. Aber man muss auch ein Stück weit dafür affin sein und das tragen können. Und es ist halt sehr
Sehr harte Arbeit und nicht der einfachste Weg, um reich zu werden. Ja, das sehe ich genauso. Und vielleicht zu guter Letzt gibt es Themen oder eine Message, die du gerne noch einmal verkünden wollen würdest, oder auch wie die Leute dir am besten folgen und worauf du hinweisen wollen würdest. Also, ich würde mich freuen, wenn möglichst viele, die Zukunft gestalten als Thema haben, auf der einen
Seite mitdiskutieren, uns also in dieser Sicht beeinflussen, dann aber auch anpacken und in ihrem Umfeld diejenigen, die sie erkennen, die da was tun, dass sie die auch unterstützen – und nicht die 100 Gründe nennen, warum das bestimmt scheitern wird, und dann gucken: „Haha, habe ich ja gesagt, dass das nicht funktioniert!" – sondern da aktiv werden und helfen und unterstützen, dass sich was bewegt, und auch durchaus anderen helfen, nicht nur sich selbst. Ja. Das erinnert mich an meine erste Erfahrung in
den USA, wo „How can I help you?" so ein Satz ist, was häufig gesagt wird – zum Teil als Floskel, aber zum Teil auch wirklich so gemeint – und das können wir, glaube ich, uns auch was davon abschauen. In diesem Sinne: Wie kann man dir noch mal helfen, Achim? Vielleicht gibt es ein konkretes Bestreben, wo du denkst, heute oder in den nächsten Monaten kann man dir helfen. Ja, ich freue mich natürlich, wenn zum Beispiel die Themen aus dem Buch „Zukunftslust", wenn
die verbreitet werden, wenn viele sich das anschauen und mir dazu auch ein Feedback geben – durchaus auch ein kritisches, was sie davon halten, ob sie das für gute Ideen halten. Also die Auseinandersetzung suche ich im Konstruktiven. Ja, und da würde ich mich natürlich freuen, wenn es dazu noch mehr Feedback gibt. Es gibt viel Feedback dazu, viele gute Diskussionen, die ich dazu führe, und ich freue mich, wenn das noch weitere Kreise zieht. Vielen Dank. Behalt dann diese gute
positive Stimmung und verbreite sie weiterhin. Ich wünsche dir auch viel Erfolg dabei und danke, dass du dir die Zeit genommen hast. Lass uns gerne im Austausch bleiben. Sehr gerne, hat Spaß gemacht. Ich wünsche dir auch alles Gute. Danke. Tschau. Das war eine spannende Episode mit Achim Kampker, Professor von der RWTH Aachen. Ich habe da echt viel mitnehmen können, insbesondere seine Unternehmerstory, wie es zu Streetscooter kam und dann auch gleichzeitig zu einer Professur, diese Begebenheit, wie er eigentlich Bauer beziehungsweise Maschinenbauer werden wollte und
dann geworden ist, und insbesondere diese Synergien zwischen den verschiedenen Abteilungen, wie die Streetscooter-Story letztendlich war und was der Grund war, dass es überhaupt keine Events gab damals, und wie dann die Story mit Angela Merkel, der DHL-Abteilung beziehungsweise dem Champion dort, und dann diese Höhen und Tiefen bei der Produktion, was ein Unternehmer wie er aufgebaut hat und dann die Probleme bei der Skalierung. Nichtsdestotrotz, wie man von so einem Projekt lernt, was einen Unternehmer ausmacht, und das Stichwort
Resilienz und Helfen und Scheitern, wie man damit umgeht – und dann natürlich sein Zukunftsblick und wie man eine gute, harmonische Gesellschaft gestaltet, wie man mit Konflikten umgeht und positive Zukunftsgestaltung vorantreibt. Da gibt es dieses Buch, das er geschrieben hat, „Zukunftslust", und vor allem auch die Vereine und die weiteren Projekte, die er antreibt. Also eine sehr spannende Persönlichkeit. Ich hoffe, ihr konntet viel mitnehmen. Falls ihr Kommentare, Fragen oder Anregungen habt, wie immer gerne, dann auf
LinkedIn beispielsweise, und vor allem: folgt und teilt mit denjenigen, von denen ihr denkt, das ist auf jeden Fall was für ihn oder sie. Macht's gut.
Notas del episodio
Die Sonne scheint, die Stimmung ist bestens – genau das spiegelt diese Episode mit Prof. Achim Kampker wider. Er nimmt uns mit auf seine Reise vom naturverbundenen „Fast-Landwirt“ zum Maschinenbauer, Seriengründer und RWTH-Professor. Dabei zieht sich ein roter Faden durch alles, was ihn antreibt: nachhaltige Lösungen schnell und wirtschaftlich in die Praxis bringen. - Herkunft & Motivation: Warum er statt auf dem Bauernhof im Maschinenbau landete, wie sein Naturbezug sein Denken über Kreislaufwirtschaft prägt und weshalb Ideen erst dann zählen, wenn sie ressourcenschonend vermarktet werden können. - StreetScooter-Story: Von der ersten Vision auf der IAA bis zum DHL-Deal mit Angela Merkel am Stand – wir erfahren, wie Mut, interdisziplinäre Teams und ein bisschen Glück ein ikonisches E-Nutzfahrzeug hervorgebracht haben. - Skalierung & Resilienz: Was passiert, wenn Start-ups erwachsen werden, warum 80 % oft reichen, und weshalb Loslassen zum Unternehmertum dazugehört. - Tempo statt Bürokratie: Achim schildert, wie „Deutschland-Geschwindigkeit“ Innovation ausbremst, plädiert für Innovationszonen nach chinesischem oder US-Vorbild und fordert mehr gesellschaftliche Risikobereitschaft. - RWTH-Ökosystem: Welche Rolle Aachens Profilbereiche, Professoren-Netzwerke und industrielle Partner dabei spielen, Forschung in echte Wertschöpfung zu verwandeln. - Zukunftslust: Ein Blick in sein gleichnamiges Buch, seine Vereine und Projekte – und die Frage, wie wir Konflikte konstruktiv nutzen, um eine lebenswerte, harmonische Gesellschaft zu gestalten. Freut euch auf eine motivierende Mischung aus sonnigem Optimismus, schonungslosem Realismus und praxisnahen Insights rund um Elektromobilität, Batterie-Tech und die Kunst, aus Ideen Impact zu machen. Hinterlasst gern ⭐⭐⭐⭐⭐, teilt die Folge mit Macher:innen aller Branchen und diskutiert weiter mit Achim und mir auf LinkedIn. Bis zur nächsten Episode!