Ep. 10: Mut zur Mobilitätswende – Prof. Andreas Knie über E‑Mobilität, Car‑Sharing & den langen Atem des Fortschritts
Transcripción
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Bienvenido al Podcast Smart Charge by RiDERgy. Soy Claudio Geyken, Fundador y CEO de RiDERgy. Este es tu show para aprender sobre todo lo relacionado con gestión de energía e innovación en smart charging para vehículos eléctricos y flotas.
Hoy hablo con el Profesor Andreas Knie. Es uno de los máximos exponentes en Alemania cuando se trata del tema de la transición de movilidad, electromovilidad y cosas así. Tiene pasión por varios temas en este área y trae consigo muchísima experiencia. Es increíble. Comenzó en el entorno académico, pero también fundó algo que en Alemania falta un poco: estos spin-offs, o académicos que también crean empresas. Y explica muy bien y con mucho detalle por qué, por ejemplo, la industria automovilística alemana no ha tenido tan buen desempeño últimamente.
Y cómo sucedió eso, y los chinos, y en particular también la historia de California. Encontré este episodio muy enriquecedor. Desafortunadamente tengo malas noticias: tuvimos problemas con el sistema de audio, así que el episodio dejó de funcionar a mitad de camino, al final. Es un poco lástima. Dijo un par de frases bonitas, aquí las resumo nuevamente, que me dieron ánimo. En particular, dice que ve cómo el progreso ha sucedido cada día en el mundo, históricamente hablando.
Es decir, no deberías desanimarte por el pasado, por lo que sucede, y por un par de confusiones y errores que ves hoy en día. Ese fue un mensaje muy positivo. Y también pidió a la audiencia que fuera valiente, porque la valentía vale la pena. Esa afirmación me pareció excelente. Y también tiene un libro nuevo. Por eso animaría a todos a que se den cuenta, y también tiene un sitio web muy bueno donde realmente se ve todo – animo a cada uno a que eche un vistazo también. Y si lo buscas en Google,
es fácil. Además, también hice un par de preguntas aquí y allá. Pero eso lo haremos – de todos modos, no pudimos profundizar en ciertos temas como hubiera esperado. Es decir, seguramente intentaremos grabar un par de episodios más con él en perspectiva, y entonces podremos recuperar eso. Así que, disculpas nuevamente. Gracias por tu comprensión, también al Profesor Knie. Y espero que disfrute este episodio. Y si también tienen aspectos
que les gustaría profundizar, por favor comuníquense. Y sí, espero que la introducción les haya gustado hasta ahora. Disfruten el episodio. Hasta pronto. Es un placer que esté aquí hoy, Profesor Knie. ¿Cómo está hoy? Ah, hoy el clima es hermoso, todo maravilloso, la Pascua está a la vuelta de la esquina – realmente no podría ir mejor. Sí, estoy de acuerdo contigo. Estos momentos primaverales en Berlín traen mucha alegría. Sí, antes de que comencemos con los temas de movilidad, que tenemos muchos – tu experiencia es realmente
amplia – ¿podrías quizás orientar brevemente a los oyentes, pero siéntete libre de tomarte un poco de tiempo: quién eres, cuál es tu trasfondo, y cómo llegaste a ser la persona que eres ahora? Sí. Mi nombre es Andreas Knie. Estudié Ciencia Política en Marburgo y Berlín, después me doctoré sobre motores – motor diésel y máquinas Wankel. Así que llegué al auto a través de ocuparme de motores y realmente ya a mediados de los 90
comencé, con muchos colegas, a pensar: ¿qué pasa si tenemos cada vez más autos? ¿Qué sucede entonces con la sociedad? ¿Y cómo podemos controlar esta enorme flota? Y como en las ciencias sociales solo tenemos el libro y la palabra hablada, pronto nos dimos cuenta de que seríamos más efectivos si construíamos nuestras propias empresas y productos. Y entonces a finales de los 90 fundamos la primera empresa:
la Company for Highly Organized City Traffic Elements, en resumen Choice, con Audi AG, con Berliner Stadtauto, que existía en ese entonces, empresas de carsharing y la BVG, e incluso construimos productos propios – productos de leasing – para verificar: ¿qué tan capaces de cambio son las personas? ¿En qué año fue eso? Estamos ahora en el año 1998, imagínate. Había internet, pero no había telefonía móvil, digamos. Había algunos teléfonos móviles, pero
aún no había internet móvil. El smartphone no llegó al mundo hasta 2007. De todos modos, teníamos teléfonos móviles en ese entonces, pero aún no – bueno, eso fue entonces – BlackBerry llegó lentamente, pero en ese momento aún no estaba activo. Y en cualquier caso, con esta empresa Choice ya experimentamos mucho, probamos la capacidad de cambio de las personas, pero siempre dijimos: para construir la oferta completa como alternativa al auto, obviamente necesitamos Deutsche Bahn AG. Y entonces
en 2001 obtuvimos Deutsche Bahn AG por así decirlo. Pero no entró en la empresa, sino que compró toda la empresa – como asset deal, incluida yo. Y desde finales de 2001 he sido Director de Área para ofertas intermodales en Deutsche Bahn AG. Saqué Call a Bike a la calle, flinkster, la plataforma unificada de carsharing Touch and Travel, que después fue abolida. ¿Qué era eso? Registrarse, desregistrarse. Lo hicimos sin iPhone en ese entonces, lo hicimos con teléfonos móviles Motorola, con
batería extra. Y había puntos de contacto en todas partes. Aún se ven de vez en cuando. Son dispositivos en estaciones de tren donde uno piensa: ¿Qué hace esto? Y en ese momento podías registrarte con tu teléfono móvil y luego darte de baja. Hicimos eso de 2006, 2007, 2008. Y luego se industrializó y se desarrolló como un producto real en la Deutsche Bahn. Pero antes de que pudiera despegar realmente, la Deutsche Bahn AG también lo canceló. Y cuando me di cuenta de que las grandes corporaciones no funcionan realmente bien, entonces
nuevamente junto con el WZB. Debo decir también: he pasado todo mi tiempo en el Centro de Ciencias de Berlín para la Investigación Social. Desde 1995 también fui profesor en la Universidad Técnica y sigo siéndolo hasta hoy, pero con la fundación del Centro de Innovación para la Movilidad y el Cambio Social en 2006, incorporé a la empresa Deutsche Bahn, al Centro de Ciencias, al Centro Alemán de Aeronáutica y Astronáutica y más tarde también a Siemens AG. E intentamos establecer nuevos sistemas de movilidad desde cero. Y como también nos
faltaba el contexto y la electromovilidad ya estaba a la vista, nos hicimos cargo del terreno que estaba un poco abandonado en ese momento. Este es el actual ERF. Y le escribimos al propietario de entonces, el propietario actual, un programa, digamos, para que no apostara por energías fósiles, ni por energía nuclear, sino por renovables, e implementarlos inmediatamente como acoplamiento sectorial en calor y especialmente en actividades de transporte. Y ahí – fue fundado en 2006 como NOZ, disculpa – fue fundado en 2006 como NOZ y en 2009 ya estábamos
en el terreno. A partir de 2010, este terreno se convirtió en el primer área de prueba o en el primer laboratorio para electromovilidad integrada aplicada, podríamos decir. Y entonces me retiré en 2018 y ahora estoy de nuevo en el Centro de Ciencias para pensar nuevamente de forma fundamental: ¿Qué hemos creado de bueno? ¿Qué estuvo bien? ¿Qué tuvo éxito? ¿Y dónde tenemos que cambiar de rumbo y reajustarnos? Y eso es lo que estamos haciendo ahora. Sí, emocionante. Hay muchos aspectos que nos gustaría examinar ahora. Por un lado, solo para
la comprensión: esa primera etapa de la que habló, ¿fue entonces una startup en ese sentido, o cómo se puede imaginar? Esta fundación, ¿qué estructura tenía? Exactamente. Sí, ahora hay – es decir, antes se podía diferenciar entre startup y spinoff. Los spinoffs eran consecuencias directas e inmediatas del trabajo científico. Lo que hicimos fue realmente un spinoff. Teníamos ciertas ideas en el WZB, luego en el WZB y también en la TU. Y luego
lo implementamos. Por eso es simplemente un intento de validación doble. Porque lo que dicen los colegas, los científicos y científicas, es una cosa, y es maravilloso publicar un buen artículo. Pero si el puente funciona, si el auto funciona y la factura sale después por la impresora o ahora aparece en la app, eso aún no lo sabemos. Y por eso tenemos que hacerlo. Y para hacerlo, fundamos esta empresa. Y desde el principio no estaba orientada a grandes ganancias. Y este
spinoff que hicieron es un tema importante en Alemania: ¿cómo se logra que la investigación excelente – también investigación aplicada, que existe en Fraunhofer etcétera – sea mejor en Europa y Alemania? Los estadounidenses nos están mostrando el camino. ¿Cómo ve este tema? Lo hicieron exitosamente. ¿Qué falta? ¿Y qué podría ser – qué lo llevó a hacerlo? ¿Y tal vez: qué les falta a otros científicos que seguramente podrían hacer mucho
también para que no lo hagan? Sí, su pregunta ya sugiere lo correcto, yo diría, que tenemos un problema enorme que de alguna manera evitamos. Especialmente en las ciencias sociales, siempre he – diría que durante décadas – preguntado en mis clases: ¿Podrían imaginarse fundar una empresa? Fue como si hubiera hablado de la luna o de Marte: ¿Cómo, fundar una empresa? Y era un poco más empresarial. Ahora está completamente fuera de juego. No, empresario, empresaria
ni siquiera puedo imaginarme. Y ese es el número uno del problema en Alemania, que también en el fomento de nuevas empresas siempre hacemos lo incorrecto. Siempre es así: ya debe saber si es empresario. Si no lo siente en usted, entonces no puede hacerlo. Así que siempre tienes la impresión de que es como un movimiento de despertar. Si ahora no siento nada en mí sobre si quiero ser empresario o empresaria, entonces lo dejo. Que es completamente diferente, que se
hace por razones pragmáticas, a veces más, a veces menos, pero se puede hacer bien pagado – esa es la forma de pensar equivocada. Y entonces solo se es empresario si uno está, digamos, a medio cocer, si de alguna manera no es kosher, si de alguna manera no es moralmente íntegro. Así que no tenemos un trato realmente pragmático y sobrio con el espíritu empresarial en sí. O está mitologizado o pervertido, en cualquier caso no normalizado. Eso es lo uno. Y luego, por supuesto, tenemos una ciencia enorme que solo gira alrededor de sí misma. La ciencia
es actualmente la excelencia científica en Alemania. Eso ya es impresionante de por sí. Lo que es ciencia excelente lo decide la propia ciencia. Y por eso no tienen un entendimiento normativo. Esto y aquello es ciencia excelente, sino que es ciencia excelente donde los pares, es decir, los colegas, dicen que es ciencia excelente. Y esa es una construcción que obviamente se necesita. Pero siempre la necesitas alrededor de una red. Y no hay nada objetivo que pudiera probarlo de alguna manera. Y básicamente con la sociedad hemos
firmado un contrato, así se llama también, de que nosotros como Estado alemán invertimos mucho dinero en ciencia. Seguimos invirtiendo mucho, muchísimo dinero. Y esperamos un retorno de eso. Pero eso no está establecido. Es decir, ¿qué tan alto debe ser el retorno? ¿Qué tan diferenciado debe ser? Sino que es solo una expectativa, y no se cumple – desde mi punto de vista no se cumple en absoluto. Los Institutos Max Planck obtienen de vez en cuando Premios Nobel. Eso sigue llevando a que los Institutos Max Planck no rindan cuentas en absoluto sobre qué
hacen realmente con el dinero. Bueno, dan informes de uso, pero cómo lo hacen, cómo se evalúan a sí mismos, nadie lo sabe fuera de la Sociedad Max Planck. Se llevan el dinero una vez al año y luego dan resultados en algún momento. Y nosotros como sociedad esperamos que vaya bien. Las grandes instituciones de investigación, la segunda gran parte, la Comunidad Helmholtz, construyen aparatos – lo digo ahora de manera bastante despectiva –, que nadie necesita ya. Se invierte dinero sin fin en anillos aceleradores, que se podrían utilizar mejor en todo el mundo
La compartición sería una buena opción, pero nadie mira eso más de cerca tampoco. Luego vienen Fraunhofer, y dijeron: Tenemos un truco genial. No solo tenemos financiamiento básico, sino que también tenemos financiamiento donde tenemos que demostrar nuestro valor en el mercado. Pero que muchos programas actualmente en el BMBF están diseñados solo para Fraunhofer, para que puedan cumplir este principio, nadie lo sabe. Y que durante décadas ya no tengamos nada que sea tan espectacular como el MP3,
casi nadie se da cuenta. Tenemos algo más bien – BioNTech y algunos otros productos farmacéuticos son bastante buenos ejemplos aún –, pero por lo demás nos falta completamente en Alemania, también en la industria de TI, algo de lo que podamos decir: Sí, vale la pena con la ciencia. Porque, como dije, la ciencia académica está orientada exclusivamente hacia la reputación académica. Y por eso no conseguimos nada en Alemania, especialmente porque también tenemos la estructura equivocada en la cabeza. Siempre pensamos que arriba, trayendo reputación, está la investigación básica. Y entonces el conocimiento fluye
como una cascada hacia abajo. Y totalmente abajo está la aplicación. Por eso en la jerarquía, en la estructura de reputación, las universidades – las universidades de ciencias aplicadas, las anteriores – están completamente abajo. Así que ni siquiera un profesor de universidad de ciencias aplicadas es un profesor de verdad. Pero de hecho, tenemos que ir primero a la aplicación y luego descubrir qué investigación básica es realmente necesaria. Tenemos que cambiar eso. Así que no solo no tenemos una imagen razonable del espíritu empresarial. Tenemos una ciencia completamente
mal organizada y estructurada. Y en Alemania no tenemos en absoluto en la cultura el prueba y error. Siempre tenemos que tener todo en estructuras. Un buen ejemplo son los vehículos autónomos. No conseguimos nada – nada –, porque tenemos una regulación general. Si quieres introducir vehículos autónomos en el tráfico, tienen que ser aproximadamente siete veces más seguros que los que ya tenemos, que de todos modos no son seguros. Y tiene que ser tan seguro que no pase nada. Y si no puede pasar nada,
entonces tampoco pasa nada. Y ese es el problema. Por eso en todas las partes relevantes de los campos tecnológicos del futuro ya no tenemos relevancia en Alemania, y cada vez menos en Europa. Eso solo no se nota porque aún vivimos de la sustancia. Y me parece, honestamente, súper interesante este punto de vista. Para hacerlo un poco más personal: ¿Cómo fue en su caso que dio ese paso? – Sí, un desinterés amistoso, digamos. Mi carrera científica definitivamente no fue apoyada por eso de ninguna manera.
En Sociología no se conoce el espíritu empresarial – como mucho como objeto sobre el que se investiga. Eso también fue reconocido. Pero una vez propuse presentar "The Making of Cölbike" en un congreso de la Sociedad Alemana de Sociología. Porque lo había hecho como seminario en la TU – más de 200 personas querían saber cómo fue entonces con las bicicletas compartidas. Y luego dijeron: No, no, eso no lo hacemos. Así que eso era completamente impensable. Y por eso hay que
– eso se llama científico empresario o científico emprendedor. Obviamente también nos lo preguntamos a nosotros mismos. Siempre haces de tu propia necesidad una virtud, diciendo: Bueno, si realmente no lo consigo, entonces vuelvo a ser sociólogo e investigo sobre lo que no funciona. Y si le preguntas a la gente en Alemania, todos te dirán: No lo hagas. Así que en Alemania siempre tienes que decidirte inmediatamente: ¿Soy científica o científico, o soy empresaria o empresario? Esto de en medio,
Alemania no lo aprecia. Los tiempos en que había un Linde, un Hugo Junkers – bueno, ya ni siquiera nos acordamos. Todos esos pioneros que nos hicieron grandes, porque eran científicos y científicas y además emprendedores. Ya no los tenemos. Prácticamente no quedan. Sí, es un capítulo aparte. Y la historia de cómo surgió todo con la Deutsche Bahn – ¿podrías señalar de nuevo que para un emprendedor lograr una asociación con organizaciones tan grandes tampoco es tan trivial? ¿Podrías iluminar un poco cómo fue eso? Bueno, también – es decir, ya en ese momento decidimos: Necesitamos una palanca. ¿De qué nos sirve un invento bonito o algo así, por ejemplo una plataforma de carsharing. Ya había carsharing en Alemania – así que estamos de nuevo en los años 1999/2000. Pero todos estaban aislados. Cada uno tenía su propio sistema. Luego estaba el invento maravilloso de la llamada utilización cruzada. Si eras miembro
en Kiel y querías ir a Berlín, tenías que rellenar aproximadamente 20 hojas. Luego recibías una llave extra, luego también tenías que ir a la oficina, y después de mucho esfuerzo también conseguías un auto. Ya en ese momento dijimos: Esto no puede ser así, tenemos que cambiar algo. Y esto no puede ser de nuevo una pequeña empresa – en esos días hablábamos más de pequeñas empresas, startup aún no era un término tan importante. Y por eso fue claro: Necesitamos una palanca.
Y luego pasó mucho tiempo hasta que la Bahn efectivamente encontró en su enorme estructura corporativa un rincón donde dijo: Aquí podéis intentarlo. Y eso era el parque de vehículos en ese momento. Es decir, era la división de la Bahn que sabía de autos. La Bahn tiene casi 30.000 autos en su inventario – no solo como vehículos de servicio, que la Bahn también siempre tiene, sino también para servicios y todo lo que la Bahn necesita. Y ya estaban interesados en algo como el carsharing. Y entonces
armamos el programa para que hubiera un grupo de transporte integrado que atendiera la última y la primera milla, de manera que la gente pudiera llegar cómodamente a la estación no solo en taxi o en autobús, sino también con otras opciones y, sobre todo, poder irse de la estación de otro modo. Esa era la idea. Y en esos tiempos era la época de Hartmut Mehdorn – también un verdadero empresario. Era un tipo realmente fuerte, hay que decirlo. También me parece muy injusto que lo critiquen
una y otra vez. Además, él lo impulsó. Tenía autoridad para tomar decisiones, y nos sugirió el tema de Call Bike, por ejemplo, e inmediatamente vio: Esto por sí solo no puede ser rentable. Es decir, no puedes construir el sistema Call Bike con los ingresos de las tarifas de uso. Pero lo necesitamos como portador de imagen, lo necesitamos como visibilidad. Entonces en un descanso pintó – lo vimos – banderas de la DB por todos lados. Y quería tener el logo de la DB en todas partes. Y
entonces dijo: Estos son cosas maravillosas con las bicicletas. Están por toda la ciudad, y en todas partes veo mi logo. Esa fue una buena idea suya. Y luego dijo: Vosotros simplemente lo metéis en vuestro negocio. Ganancias mucho dinero en este parque de vehículos con la Bahn, con los autos, así que vosotros lo hacéis. Y por supuesto fue delicado, pero
al final hay que decir que no funcionó, porque después de muchas confusiones y también muchos éxitos – eso también se puede constatar, la industria del carsharing se benefició enormemente porque había una plataforma única y estructurada digitalmente – tuvimos que darnos cuenta de que la Bahn tiene algo así como un núcleo fundacional. Y eso son los transportes ferroviarios. Es decir, en la Bahn solo puedes prosperar si organizas transportes ferroviarios. Y todo lo demás, si hay crisis, guerra u otra cosa, tiende a ser relegado
o suspendido. Eso se aplicaba a las bicicletas, y mucho más al carsharing. La Bahn no puede hacer autobuses, la Bahn no puede hacer nada más que transportes ferroviarios – hay que entenderlo. Y por eso es uno de mis aprendizajes por qué ahora estoy de nuevo en el WCB. Desde que volví al WCB, aprendí: Los proveedores de movilidad integrados, como siempre quisimos y deseamos – BMW, Daimler también debían serlo –, esos no pueden existir. No funcionan, porque estas corporaciones al final simplemente están estructuradas de tal manera que solo pueden hacer una cosa.
Sí, ese es un tema muy relevante. Precisamente en estos días se vendió Free Now a Lyft. Sí, también me viene a la mente Clever Shuttle como ejemplo, donde la Bahn participaba como accionista y socio y lamentablemente tampoco fue apoyado más adelante. Quizá también pueda mencionar: El InnoZ realmente tuvo entonces – no quiero decir guerra. Es decir, yo personalmente terminé en un apuro real, porque en última instancia tales corporaciones no solo pueden hacer una cosa, sino que también solo aprecian la lealtad, no la innovación o pensar fuera de la caja.
Eso siempre se formula así. Se han fundado espacios geniales, se han fundado laboratorios geniales para hacer algo. De repente la junta tiene tenis puestos, la junta de repente no lleva corbata. Se ve tan relajado, pero no lo es, porque solo se aprecia la lealtad. E InnoZ fue bastante atrevido, dijo: Oye, algo como vosotros
no debería existir. Y eso naturalmente no les gustó. Así que fue quitado, fue eliminado. Y eso fue muy lamentable, porque fue una institución realmente buena que hizo mucho bien en Berlín en términos de innovación en la movilidad. Pero acabó siendo un incordio para la corporación, porque desafiaba el status quo, pensaba diferente, y eso simplemente no está permitido en tales estructuras.
ahora funciona, no funciona. Y la Deutsche Bahn no pudo soportar esta crítica. Apagaron el InOZ. Lo mismo pasó con Clever Shuttle. Clever Shuttle hizo un enfoque empresarial independiente. Eso también debería haberse hecho. La Deutsche Bahn lo hizo oficialmente. La Deutsche Bahn también invirtió mucho dinero. Pero cuando eso comenzó a tener efecto y Clever Shuttle dijo: No, no nos vamos a consolidar. Tenemos nuestras propias reglas de cumplimiento, la Deutsche Bahn dijo: Sector del Selters. Y luego los chicos de Clever Shuttle dudaron un poco más. Y
zas, la Deutsche Bahn decidió: Ustedes están desconectados. Y entonces estaban muertos. Sí. ¿Y cómo ve el tema de DB Mindbox, ya que estamos hablando de la Deutsche Bahn? Hay esta división de innovación. División de innovación – ese es ya el término correcto. Yo – uno de mis trabajos pioneros en la Deutsche Bahn fue que estaban a punto de querer establecer al Encargado de Innovación. Ya se nota por la terminología que eso no funciona. Lo bueno de la Mindbox – nosotros
teníamos – es que asumieron nuestras oficinas. Buscábamos un espacio de oficina que fuera tan fancy, algo como el suyo aquí. Pero era aún más cool en ese entonces. Estaba en el Jannowitzbrücke. Buscábamos un lugar donde realmente pudieras ver, sentir, experimentar la intermodalidad del transporte. Todavía está ahí. Todavía está todo ahí y sigue existiendo. La estación no está mal, se puede decir. Pero nunca querría volver a tener una oficina fuera de una estación. Estás maravillosamente conectado. Te sientes
también conectado. Es bastante divertido. Teníamos el agua. De vez en cuando llegaba un hidroavión. Teníamos todos los modos de transporte con nosotros – la carretera por supuesto también, el metro – y la Mindbox sigue ahí. Y sigue estando ahí. Pero no quiero ofender a mis colegas. Los colegas individuales en la Deutsche Bahn son todos personas comprometidas. Pero la estructura está tan sistemáticamente diseñada que nada puede salir de esta Deutsche Bahn AG, porque se tritura en los grandes engranajes de las estructuras,
la naturaleza corporativa, la falta de confianza. Cuando, por ejemplo, introdujimos Touch and Travel en ese entonces, dije: Te registras y luego en algún momento te registras. Y entonces me dijeron: ¿Sí, y qué? La gente quiere saber cuánto cuesta. Yo digo: Grosso modo se puede mostrar un rango de precios. Pero tal vez ese sea el giro y lo bueno de esta nueva oferta, que no lo sepas – porque tampoco lo sabes con el auto. Si
no quiero saber cuánto me cuesta realmente mi auto, entonces tampoco lo sé. Y eso no se podía meter en la Deutsche Bahn. Y el nuevo sistema de distribución NVS tampoco lo aceptó. Y el NVS existe hasta hoy. Eso fue hace ya 20 años, el NVS. Así que lo "Nuevo" ya está equilibrado, está estructurado. La Deutsche Bahn se interpone a sí misma en el camino. Eso también lo asumí naturalmente – es un buen ejemplo – con Call a Bike.
Entonces comenzamos en 2007. La primera app – creo que en la App Store había solo nosotros en el sector del transporte. La primera app para una actividad de transporte fue Call a Bike. Y teníamos la impresión de que aún podíamos hablar directamente con Steve Jobs. Él todavía vivía en ese entonces. Fue una – fue una interacción con California, hoy en día no te puedes ni imaginar eso. Y luego los colegas lo hicieron. Y estábamos orgullosos porque este proceso de registro estacionario – para nuestros jóvenes espectadores
y oyentes quizás una vez más: en ese momento no tenías smartphone, bueno, sí, no sabías cómo funcionaba. Todavía tenías dispositivos estacionarios. Tenías tu laptop, podías hacer tus formularios de registro en casa. Tenías tiempo. Y que ahora puedas llevar internet contigo, transferirlo al espacio público, tiene como consecuencia que tengo que reducirme aún más. Y hemos tomado exactamente esta complejidad que la Deutsche Bahn siempre exigía – no sé, 45 elementos –, y la hemos llevado a una app, con
el resultado de que recopilamos premios como nada más. Y luego me doy cuenta demasiado tarde: Digo, vuestra app me parece genial. Y entonces te das cuenta: Pero nadie la usaba, o nadie completaba este proceso hasta el final. Demasiado complicado. Teníamos que cambiar. Los nuevos medios tienen nuevos desafíos. Tienen nuevas oportunidades, pero deben usarse de manera diferente. Y la Deutsche Bahn hasta hoy no ha entendido este proceso, que una app es algo completamente diferente,
que puede hacer cosas maravillosas, pero que no necesita otras. Y eso es lo que le falta a un grupo – esta flexibilidad le falta a este grupo. Y luego sobre el tema de la electromovilidad: Mencionaste que algo así surgió. ¿Exactamente cómo enfocaste el enfoque en la e-movilidad? Bueno, dado que ya me había ocupado de motores, por supuesto también miré alrededor del cambio de siglo: ¿Por qué llegó el motor de combustión interna? Y ¿por qué no todos los otros, que eran mucho más generalizados – la electromovilidad, había automóviles de vapor – por qué
entonces? Es una pregunta interesante. El motor eléctrico fue, creo, en los años de surgimiento – fue mucho antes. En 1870 prácticamente no había mucha diferencia respecto a la que tenemos hoy. Así que todos ya funcionaban maravillosamente. La electricidad era en ese entonces el medio del futuro. Todos los que eran modernos tenían electricidad. La electricidad era el aura de lo moderno. Y luego llegaron estas cajas de ruido. No solo eran ruidosas, sino que también apestaban. Y
Solo había problemas con los primeros vehículos. Está el famoso viaje de Bertha Benz. Y alrededor de eso se escribía una y otra vez. También fueron viajes pioneros. Pero la verdad es que no tuvo gran repercusión. O sea, la gente no estaba esperando estos autos. Y además no tenían ningún propósito. Nadie sabía qué hacer con ellos. Y entonces los grandes, los hermosos y los ricos se apoderaron de estos autos e hicieron sobre todo viajes de larga distancia y pruebas de resistencia. Hoy se les llamaría rallyes. Y para eso
necesitas, digamos, cualidades de larga distancia. Y claro, los hidrocarburos líquidos tenían una mayor densidad energética. Y fue relativamente rápido ver que con eso se llegaba más lejos. Eran baterías de plomo en ese entonces. Era lo clásico: 20 kilómetros, o sea, 30, 40 ya era el límite. Y en invierno, como sabemos hasta hoy, era realmente terrible. Pero los vehículos que petardeaban tuvieron realmente los primeros pioneros que se adueñaron de esto. Por ejemplo, gente que hizo estos viajes de larga distancia. Ellos
también les dijeron a los ingenieros cómo querían que fuera el auto un poco diferente. Eran carruajes sin caballos. Entonces bajaron los centros de gravedad. Luego se desarrolló lentamente cierta calidad, mientras que los motores eléctricos seguían siendo instalados en carruajes. Así que no pudieron experimentar este impulso tecnológico a través de las aplicaciones de rallye. Y así hubo un desarrollo desigual. Los vehículos eléctricos se quedaron un poco atrás, y los vehículos de combustión mejoraban constantemente. Está el famoso señor Jelinek. Ese era un
cosmopolita que vivía en Niza, se podría decir, muy rico. Y él también organizó estas carreras y especialmente les dijo a la gente de Daimler cómo construir un auto de verdad. Y el primer verdadero vehículo fue entonces en 1902 también un vehículo de motor de combustión interna, que tenía ruedas grandes iguales y se parecía más a un auto moderno. Y lo nombró inmediatamente después de su hija, es decir, Mercedes. Los vehículos eléctricos no hicieron este impulso. Y cuando además se inventó el motor de arranque eléctrico
unos años después, bueno, entonces solo era un botón para poner en marcha los coches. Antes tenías que hacerlo con una manivela. Era tan complicado que las mujeres prácticamente no podían hacerlo, a menos que tuvieran a un hombre o un tipo fuerte que lo hiciera. Y cuando eso seguía sucediendo, el impulso ya no se pudo detener. ¿Y eso fue cuándo? Eso fue realmente antes de la Primera Guerra Mundial. Y luego fue
después de la Primera Guerra Mundial que realmente despegó. Hubo entonces aproximadamente 40 años de coexistencia. Desde alrededor de 1870, se puede decir, hasta 1988, hubo coexistencia. También en las cantidades. El auto eléctrico - los bomberos, por ejemplo, obviamente solo conducían vehículos eléctricos, porque ningún departamento de bomberos podía imaginarse conducir - se llamaban entonces motores de explosión - con gasolina por la zona. Era impensable. Y se puede ver hoy en Berlín si vas a Oberschöneweide y
entras a la HTW. Y enfrente está todavía el gran edificio de Peter Behrens, uno de los diseñadores industriales más grandes que hemos tenido en Alemania. Él construyó un edificio correspondiente para NAG, la Nationalen Automobil-Gesellschaft. Y allí NAG, así como Siemens, construyeron autos eléctricos hasta 1940. O sea, nunca desaparecieron completamente. El motor de combustión era entonces siempre más dominante. Los autos eléctricos se usaban mucho en aplicaciones operativas. Estaban los famosos carros de leche, los bomberos y muchas
empresas municipales todavía tenían autos eléctricos. O sea, nunca desaparecieron completamente. Pero la atención siempre se enfocaba en los vehículos de combustión. Pero en algún momento desaparecieron, ¿verdad? Sí, bueno, después de la Segunda Guerra Mundial hubo una depresión bastante importante con los motores eléctricos, también a nivel mundial - en los años 50, 60. No fue un buen momento para los vehículos eléctricos. Volvieron a aparecer recién en 1973. También para nuestros jóvenes oyentes: Hubo la Guerra de Yom Kippur. Israel fue realmente invadido por primera vez
de verdad y por supuesto respondió en consecuencia. Y como contramedida, los estados árabes comenzaron a reducir el suministro de petróleo, con el resultado de que este petróleo, que prácticamente nunca había costado nada antes, de repente tenía un precio relevante. Y en Occidente el mundo se acabó. O sea, sin petróleo - crisis. Reaccionamos inmediatamente de forma maníaca. Hubo los cuatro domingos sin autos muy famosos. Aún lo viví. Entonces podía entrenar en autopistas. Se podía jugar fútbol. O sea, eso
claro que fue un evento, pero estaba claro: Con el motor de combustión uno llega a límites, y las dependencias del petróleo son extremadamente altas. Teníamos prácticamente el 70 a 80 por ciento de las importaciones de países árabes. La OPEC de repente se volvió relevante como actor. Y entonces empezó la búsqueda de alternativas. Y ahí el motor eléctrico de repente volvió a ser una opción. A partir de entonces, las empresas también comenzaron a crear departamentos de investigación de nuevo y a investigar. El motor Stirling era interesante. El hidrógeno por supuesto también
volvió al tablero. Pero comenzaron a trabajar nuevamente con vehículos eléctricos. Pero fue solo entonces. O sea, me doy cuenta que no estoy para nada tan metido en la historia de la movilidad eléctrica. Pero es extremadamente fascinante. Si tienes referencias también sobre libros o cómo se puede seguir leyendo al respecto, eso también sería interesante. Dicho esto, sí, en los 90 llegó. Estaba la famosa historia "Who Killed the Electric Car" de GM, el EV1, creo que antes de Tesla
todavía. Eso fue, creo, uno de los mayores esfuerzos para revivir la movilidad eléctrica. Pero quizás, no sé, digamos entre los años 70 y, creo, finales de los 90 fue eso en ese entonces. Sí, empezó aún antes. En el 73, como dije, de repente volvió. Fue a través de la crisis del petróleo – o más bien una crisis del precio del petróleo – que volvió a la conciencia por primera vez. También había primeros prototipos de nuevo. Se veían de nuevo autos con baterías eléctricas. Pero eso fue más bien pensado a medias que
hecho. Y entonces llegamos lentamente a los años 80. Y en los años 80 el tema del medio ambiente comenzó a jugar un papel, sobre todo proviniendo de California, porque en California – o digamos, Los Ángeles – está en una cuenca. Y dependiendo de cómo sea el clima, los valores de emisión correspondientes son tan malos. Nadie hablaba del cambio climático en ese entonces, sino que eran simplemente cosas de smog relevantes. Primero se reconoció que el plomo en la gasolina era problemático. Eso se necesita
para crear la calidad, digamos, de la gasolina. Entonces el plomo era una especie de potenciador para el rendimiento de la gasolina. Eso tuvo que ser eliminado. Eso ya sucedió en California en los años 60. Y en los 70 – mientras teníamos la crisis del precio del petróleo – ya comenzó en California: demasiados autos, los autos cada vez más numerosos crean un problema. Y a más tardar en los años 80 estaba en la agenda. Y entonces California anunció por primera vez la ordenanza Zero Emission Vehicle para 1998. Y eso tiene
un trasfondo, porque la CARB, la California Air Resources Board – tampoco son. No son gente tonta, sino que se preguntan: ¿Qué podría hacer realmente la industria? Así que no simplemente empiezan a decir, ahora os prescribimos estos y estos valores de emisión. Miran. Y había un famoso Roger Smith, conocido del documental "Roger and Me". Roger Smith era jefe de GM. Y los ingenieros de GM ya habían dicho, bueno, autos eléctricos, eso también podríamos hacerlo. Y
lo hicieron. Y entonces Roger Smith en algún momento les dijo a los californianos: Miren, autos eléctricos, eso lo tenemos completamente bajo control. También podemos hacerlo. Y entonces dijeron: Okay, okay, entonces ahora os lo prescribimos. Y entonces dijo: No querrán obligarme a construir este auto. Sí, dijeron. Y de ahí surgió el EV1 – al principio se llamaba "Compact" – del que, diría yo, se construyeron unos 470 unidades. Una
platija, una platija plana. Ese entonces se utilizó realmente en los años 90. Y eso fue un éxito, sobre todo para las celebridades. O sea, cualquiera que en California se daba importancia tenía uno de esos EV1. También hubo por primera vez algo así como una entrada de blog, que también fue anunciado por primera vez en serio en Internet. Y GM lo construyó por obligación, para demostrar: podríamos cumplir también estos valores de emisión. Pero eso no funcionó por varias razones. No había
infraestructura. Los autos tampoco tenían aún las cualidades. El alcance era el problema. Y entonces la presión de los otros fabricantes se hizo cada vez mayor, de modo que California fue debilitando cada vez más la ordenanza Zero Emission Vehicles – hasta hoy nunca la ha implementado en la calidad que debería haber sido en 1998. Porque con esta regla de 1998, prácticamente casi no podría haber habido emisiones en autos a partir de 2008. Eso fue pensado de manera muy radical. Así que desde entonces el auto estuvo ahí, como idea. Y
entonces también hubo bastante calma durante mucho tiempo. Y yo también estuve muy
sorprendido cuando fundamos Innocet en 2006 – alrededor de 2007 de repente el tema del auto eléctrico, la movilidad eléctrica comenzó a explotar. ¿Contra Tesla? Tesla aún ni existía. Tesla aún no era un actor relevante, sino que la movilidad eléctrica fue alimentada principalmente por el sector energético, que de repente también tenía gran interés. Los proveedores de energía querían hacer algo. Los fabricantes de autos también ya tenían ideas con California en mente. Y relativamente pronto – a más tardar desde 2008, 2009 – China fue un actor importante. Porque el jefe de allá del
Senado, como se diría en Berlín – Profesor Wan Gang, un buen amigo mío. Él era ingeniero de Audi y había trabajado en Audi, se doctoró en Clausthal-Zellerfeld, era feliz, tenía su casita en Ingolstadt, estaba ahí sentado y también ya había pensado, aquí me haré viejo – hasta que vino un chino, creo que incluso el primer ministro, a visitar a Audi. Y entonces le dijo: Mira, si yo tuviera algo que decir en China, lo haría así y asá. No apostaría más por los motores de combustión. Haría un salto adelante, digamos. Iría directamente a la movilidad eléctrica. Y entonces dijeron: Bueno, si aquí vienes haciendo ruido y hablando de eso, entonces vamos. Y entonces hicieron un programa maravilloso. Y entonces se fue a la Universidad Tongji en Shanghái – primero como profesor, luego como jefe de Tongji – e instaló entonces el famoso programa de apoyo a la movilidad eléctrica. Y de alguna manera aún veo – me veo allí. Lo había visitado. Teníamos una estrecha
relación con él. Aún veo eso muy claramente. Fue fascinante cómo desarrolló todo eso y luego todo se movió en China. Fue realmente el motor de cambio para toda la industria automotriz mundial. China empujó realmente la movilidad eléctrica hacia adelante de una manera radical, porque sencillamente tenían otro enfoque. Fue: queremos limpiar el aire, queremos hacer esto de una manera diferente. Y básicamente no preguntaron qué pensaba la industria al respecto. Simplemente lo hicieron.
Contacto. Y entonces de repente estoy mirando las noticias. Luego incluso se convirtió en ministro. Fue un ministro bastante importante, a saber, de Ciencia e Investigación, pero entonces pudo establecer este programa realmente bien con su reputación e invitó prácticamente al mundo entero en 2008, 2009, sobre todo a China, a Shanghái, para presentar el programa y decir: "Escuchen, gente, nos enfocamos en la movilidad eléctrica por razones ambientales, pero principalmente por razones de política industrial, pero les ofrecemos asociaciones. Pero deben saber que haremos todo para que
los motores de combustión reciban restricciones, aún más de las que ya tenemos. Y vamos a promover la movilidad eléctrica. También levantaremos restricciones de registro. Todo." Y la industria automotriz alemana simplemente se rió. Dijeron: "Gente, este es el camino completamente equivocado. Construyan motores diésel. Son mucho más eficientes. No lo pueden hacer con estos coches eléctricos." Y ese fue el mayor error de la industria automotriz alemana. Los estadounidenses y los japoneses fueron muy cautelosos. La relación entre Japón y China es complicada de por sí. Y los estadounidenses, pragmáticos como son:
«Bien, entonces hagamos algo diferente. No nos aferramos a esta tecnología». Los alemanes se aferraban a esta tecnología y, bueno, ahora vemos el resultado. Entretanto, VW tenía el 70 % de cuota de mercado, ahora están en, no sé, menos del 4 %. Entretanto tenían casi el 60 % de toda la producción de la industria automotriz alemana - de toda la industria automotriz - se iba a China, ahora está bajando. Y la industria automotriz alemana ahora se está reduciendo y posiblemente no sobrevivirá en esa forma. Y eso fue en 2008. Y luego lentamente llegó Tesla, de repente muy
lentamente flotando. Y hay que decirlo, a pesar de algunas irritaciones sobre Elon Musk, han demostrado que es de hecho como todos ya lo temían. Uno puede, digamos, desde cero muy rápidamente - se podría haber dicho, desde Internet - construir un auto de alta calidad, que en parte es incluso superior al nivel de calidad de los alemanes, y logra en 10, 15 años posicionarse en la vanguardia de la movilidad eléctrica. Esto ha causado, hasta hoy,
un dolor profundo, muy profundo, un dolor profundo en el alma alemana, digamos, en el alma del ingeniero. Sí, muy emocionante. Y ¿cómo ves el tema del BMW i3? Porque eso es, en mi opinión, uno de los primeros vehículos de los alemanes que realmente fueron bien pensados. Tenías la sensación de que los alemanes se tomaban en serio el tema de la movilidad eléctrica y la sostenibilidad. Y luego fue descuidado como proyecto durante mucho tiempo. Eso fue en 2011, ¿o me equivoco? Sí, sí. El i3 fue puesto en marcha relativamente
pronto. Fue el Proyecto X, digamos. Así que - BMW lo hizo en realidad entonces, suponemos, inspirado por la familia propietaria Quandt - para decir: «Okay, tenemos que ir más allá de las líneas clásicas de motores de combustión». Las Bayerische Motorenwerke no se llaman solo Bayerische Motorenwerke, sino que también son Bayerische Verbrennungsmotorenwerke. Así es, tenían los mejores diésel, los mejores - es decir, BMW estaba muy orgullosa entonces de sus mejores motores de combustión. Y por eso tenían que hacer este accionamiento eléctrico un poco apartado. Pusieron a Uli Kranz como jefe de proyecto, un ingeniero muy
muy inteligente. Y además tenían una patrona en el consejo directivo. Y luego realmente construyeron un auto completamente nuevo, sobre todo uno que no solo tenía un motor diferente, sino también los materiales que se instalaban. Fue el primero - o no el primero, pero un auto organizado en construcción ligera, porque se dieron cuenta de que: no se puede simplemente cambiar el motor, también hay que abandonar hasta cierto punto la filosofía de construcción automotriz que conocías. Y allí hicieron un trabajo pionero, pero perdieron el coraje, porque
claro, este auto era muy caro. Ahí empezó lo primero - es decir, tienen muchos autos grandes, las series 7 y otros productos en BMW, que hasta hoy están altamente subsidiados internamente, porque así lo quieren. Es parte de eso. Los cilindros 12 en los siete, que afortunadamente ya no existen - máquinas altamente deficitarias, que consumieron una enorme capacidad de desarrollo, no vendieron nada realmente bien. Pero con el i3 no querían hacerlo más o no podían hacerlo más. Podrían haber lanzado el auto al mercado por 35.000 €, y se habría vendido como pan caliente. Si aún querías un volante, eso era casi 50.000. Solo algunos pioneros podían permitírselo. Esa fue la falta de coraje número uno. Y la falta de coraje número dos fue que no se mantuvieron suficientemente tiempo en esta ofensiva tecnológica, porque se dieron cuenta de que los otros no seguían. El credo en la industria automotriz alemana es: el éxito es cuando otros lo copian. Es decir, cuando los otros lo imitan, entonces es bueno, porque entonces puedo hacer más
números de unidades, tengo efectos de escala. Y eso no pasó con el i3. No se pusieron en marcha en esta ofensiva. Los otros siguieron construyendo como antes. «Sí, nos las arreglamos solos». Y por eso BMW prácticamente abandonó el i3 después de tres o cuatro años y dijo: «Okay, esa poca movilidad eléctrica la construimos en línea, aquí a la izquierda motor de combustión, a la derecha eléctrico, y ya lo conseguiremos». Y eso es lo que han hecho y entretanto tampoco tienen mal éxito con esta estrategia, hay que
decir.
también decir. Simplemente, en este momento siguen vendiendo la mayoría de coches eléctricos. Pero no fue un camino valiente. Y el camino valiente que se tenía en algún momento no se ha seguido adelante. Y el futuro, me imagino: Incluso si tenían la experiencia en diésel como competencia central, su investigación ya está en el motor eléctrico en sus ojos, ¿verdad? Bueno, tenemos ahí. Entonces estaba la Plataforma Nacional de Movilidad Eléctrica, donde también tuve el placer de participar. Fue realmente un verdadero comienzo hacia una nueva forma, donde
la ciencia, la economía, la movilidad eléctrica, es decir, la ingeniería eléctrica y la ingeniería automovilística se unieron. Y definitivamente lo hicimos allí. Siempre nos preguntábamos: ¿Es realmente la alternativa mejor? Y no sé cuántos estudios hicieron Daimler, BMW, Volkswagen, la Agencia Federal del Medio Ambiente, todos los institutos ecológicos – todo lo que se mueve – ha hecho. Y son unánimes. En todo el mundo puedes resumirlo con una frase muy simple: Si ya hay coche, entonces coche con batería eléctrica. Sigue siendo un poco mejor y también mejorará cada vez más. Y lo que me impresiona es que tenemos
bueno, los números de entonces, especialmente en el desarrollo de la batería – calidad, relación precio-rendimiento –, realmente se han cumplido como se pronosticó. Y dijimos entonces que los vehículos con batería eléctrica para automóviles de pasajeros, y en algún momento vendrá el hidrógeno con celdas de combustible para los vehículos de carga pesada y también para los vehículos de larga distancia. Hoy en día no se podría suscrribir eso en absoluto. Hoy puedes hacer todo con batería eléctrica. Tenemos los nuevos – CATL anunció la nueva generación de batería. Y cuando ellos anuncian algo, generalmente es correcto. Hay
autonomías en camino, pero realmente te quedas asombrado, a precios que te puedes permitir. Y por eso sé: De todos los proveedores de vehículos pesados, muchos ahora apuestan por transporte pesado con batería eléctrica. Sí, eso será emocionante. Echemos una mirada atrás en InnoZ y el tiempo: ¿Cuáles son los proyectos emocionantes en movilidad eléctrica que hizo allí, que destacaría? Bueno, básicamente ya hicimos todo de lo que la gente hoy sigue soñando. Así que primero – eso fue lo primero. Nosotros
dijimos que la movilidad eléctrica debe entrar en el negocio de sharing. Porque los coches, que siempre fueron un poco más caros y siguen siendo más caros – no hay que comprarlos, se pueden compartir. Por supuesto, necesitas las plataformas correspondientes, los modelos de negocio correspondientes. Lo logramos todo. Así que logramos la electrificación de la flota de carsharing, mediante adaptaciones correspondientes también en la reserva. Pudimos destacar los vehículos de flota por primera vez, por así decirlo: Cómo se tenían los parámetros de kilometraje, se podían ver los parámetros de rendimiento de la batería. Qué coche se
toma prestado, qué estado de carga es posible. Entonces se llamaba Smart Charging, pero ya lo teníamos. Fue lo primero. Y lo segundo fue inmediatamente claro: Tiene que ser bidireccional. Y allí teníamos cinco Mini E como prototipos en la oferta. Y operamos bidireccionalemente. Pensé que era brujería – es muy simple. No era así de entrada, de por sí. No, fue así. Pero BMW tuvo que estar de acuerdo. Dijeron que para los cinco vehículos podríamos hacerlo. Pero
de lo contrario, la batería es lo más caro del coche, y no dejamos que ningún distribuidor externo o operador de red de distribución o cualquier proveedor de servicios cargue o descargue la batería. Ya lo hacemos nosotros mismos. Pero para los cinco vehículos pudimos hacerlo. Y entonces lo hicimos maravillosamente y pudimos equipar una pequeña esquina – el ARD Plusminus, el programa de entrevistas que entonces estaba comenzando de Jauch el domingo por la noche desde el Gasómetro – con electricidad de nuestra instalación de energía solar y nuestra pequeña instalación de energía eólica, que también habíamos puesto allí,
se equipó entonces por así decirlo. Fue nuestro comprobante, por decirlo así. Simplemente dijimos: Esta es nuestra fundición de aluminio, porque siempre nos reprochaban: Bueno, una ala de oficinas, cualquiera puede abastecer eso, no es nada. Pero si alguna vez tuvieran una fundición de aluminio, o si tuvieran verdadera industria pesada, que consume mucha energía. Y entonces dijimos: Okay, hagámoslo. Así que cuando el domingo por la tarde encendía sus luces, entonces la demanda de energía subía mucho. Y logramos organizarlo maravillosamente a través de nuestra pequeña microrred inteligente. Eso
funcionó todo técnicamente maravillosamente – y bidireccional
técnicamente, para que funcione. Es muy simple. Entonces necesitas las capacidades de batería correspondientes, que también tuvimos. Por supuesto, no solo teníamos los coches, los cinco Minis – también teníamos una gran batería de plomo, aunque el diablo está en los detalles: Cuando había que dirigirla, se tardaba demasiado en entrar en funcionamiento, por así decirlo. Creo que necesitaba tres décimas de segundo, y siempre necesitaba un segundo hasta que subía. Y entonces siempre recibíamos energía de la red inmediatamente.
Entonces iba directo a la red. Y entonces a menudo no aprovechábamos esa posibilidad de autarquía porque las baterías tardaban demasiado. Así que solo necesitas los almacenamientos correspondientes – hoy se podrían hacer mucho mejor. Necesitas un control correspondiente, y entonces ya está todo. La ingeniería eléctrica es finalmente bastante simple. Y todo, como digo, funcionó maravillosamente. Aunque por supuesto, finalmente no etiquetamos precios. Todos eran proyectos de I+D. Tenían que
tampoco se podían activar, podían depreciarse, podían registrarse como gastos. Eso ya lo habíamos hecho. Entonces, para asegurarlo legalmente y desde el punto de vista empresarial. No llegamos ni siquiera a eso. Porque en medio, la productora lo descubrió y dijo: No pueden hacer eso. No pueden organizar algo para una transmisión en vivo de la ARD con corriente hecha de forma casera. Entonces nos apagaron. Y luego, seis semanas después, tuvieron un enorme problema en Vattenfall con un transformador. Y entonces se quedaron con su
transmisión en vivo a oscuras. No podían transmitir. Y recibí tantos correos electrónicos y tantos SMS. Ya ves, qué lejos llegas con tu número de manitas. Este idiota: operando a corazón abierto, tampoco funciona nada. Y pensé: En nuestro caso funcionó. Este es ahora el proyecto estándar que no funcionó. Así que fue maravilloso. Y luego hicimos algo que hoy ya no está tan de moda, pero que volverá, es decir, carga inductiva.
Así que en ese entonces también conducía con mis cables y con mis autos eléctricos. Y hasta hoy en día no quiero hacerlo. Los cables son simplemente una porquería. No nos engañemos. Hasta que tengan la infraestructura de carga adecuada, hasta que tengan los accesos de tarjeta correspondientes, hay que decir que hasta hoy no es cómodo. Y es mucho mejor: Estacionas el coche y te vas. Y no tienes que preocuparte por nada. Así que no hay nada mejor que la carga inductiva. También aquí el
problema está en los detalles. Tienes que estacionar el auto correctamente. Y por supuesto no tienes las potencias de carga que con la carga por cable. Pero funcionaba, también lo hicimos. Y un proyecto que surgió es Mobility to Grid. ¿Cómo surgió? Quizás también conoces algunas parejas. Sí, siempre necesitábamos dinero de investigación. Las empresas llegaban bastante interesadas. Y el modelo de negocio en Indoz era así, o en Home Ore: Puedes – necesitas – tienes tu propia estación de carga. Tienes tu propio cable de carga. Tienes tu propio
aerogenerador. Tienes tu propia instalación de paneles solares. Puedes mostrar esto en tu terreno, pero tienes que ser inquilino. Así que Reinhard Müller se benefició considerablemente. De esta idea reunió bastante rápido a sus inquilinos. Y siempre hacíamos servicios con ellos. También simplemente nos beneficiamos. Pero realmente no pueden financiar eso si no reciben financiación de derecho público a través de proyectos. Y tenemos un formato de investigación que ya habíamos propuesto antes, es decir, el campus de investigación, donde en un lugar se
debe colaborar con la industria y la ciencia, es decir, resolviendo los problemas estructurales que discutimos, al menos colaborando estrechamente en el espacio. Nos presentamos y también recibimos apoyo que continúa hasta hoy. Y lo único que significa es que intentamos integrar todo tipo de impulsores eléctricos y tipos de vehículos en una microred inteligente, para equilibrar la volatilidad de la generación de electricidad y por supuesto crear algo como acoplamiento sectorial, sin componente térmica. No la teníamos en ese entonces. Tampoco la tenemos hoy.
Y eso continúa, como dije, hasta hoy. Y en cuanto a la visión de una movilidad del futuro, déjanos especular un poco. ¿Cuál sería una visión de futuro para usted, cómo Alemania, pero también el mundo en general, sería más hermoso en términos de movilidad sostenible? Bueno, menos es más, diría yo. Así que toda esta globalización nerviosa deberíamos reconsiderarla muy bien. ¿Qué realmente debe globalizarse? ¿Y qué preferiblemente no debería globalizarse? No necesito fresas en invierno. Tampoco necesito
cerveza australiana que viene en avión. Y no necesito rosas que vengan de África. Así que gran parte de la globalización es simplemente innecesaria. Hay cosas que no se pueden evitar. Tampoco deberían evitarse. Ese es el primero. El segundo es: Deberíamos pensar muy bien qué realmente necesitamos hacer con un automóvil. Porque el automóvil no es simplemente un medio para un fin, sino que el automóvil nos ha seducido para hacer cosas que nunca tuvimos bajo control. El auto nos ha suspendido el espacio y el
tiempo por así decirlo. El tiempo ya no era un problema. El espacio no era un problema. Y así nos hemos alejado del verdadero tejido social de nuestra sociedad con el auto y finalmente hemos destruido la sociedad más de lo que la hemos mantenido unida. Antes todos conducían juntos en un auto a algún lado. Eso apoyaba a la familia. Hoy cada uno se va con su auto y la familia está separada. Hay una correlación entre la tasa de divorcio y la cantidad de vehículos registrados. Así que menos es más en este caso, así que realmente
menos conducir. Y lo tercero es: Cualquier equipo que realmente deba usarse no debe ser poseído como propiedad, sino usar en lugar de poseer – Access, como Jeremy Rifkin ya escribió hace 20 años. Y por supuesto el equipo también debe ser de batería eléctrica, integrado en una estructura de suministro de energía descentralizada correspondiente. Pero por supuesto esto tampoco conduce por sí solo. Así que por supuesto son los robotaxis. Son los vehículos que pido por aplicación, que vienen, que me llevan adonde quiero ir, y que luego se estacionan en
un depósito o en algún lugar y al mismo tiempo tener disponible un cargador rápido. Todos los componentes técnicos están ahí. Todos los ingredientes están disponibles, también en Alemania. Solo falta el coraje de simplemente hacerlo y encontrar una ciudad que lo aborde con audacia. Sí, y hablando de coraje y una ciudad que lo haga. Eso es algo que me llamó la atención. He vivido en Barcelona. La próxima semana estoy en París y vivo en Berlín. Y tengo las superblocks en Barcelona. Si ese proyecto te dice algo,
tenían visiones muy ambiciosas que ahora están llevando a cabo con determinación según un plan, donde hay vegetación y las calles se reestructuran, como la Friedrichstraße aquí en Berlín. Solo que en la Friedrichstraße fue solo temporal, y allí es realmente para siempre. Y París también se está volviendo muy sin automóviles, lo que por supuesto es mucho más agradable para la población local. Y creo que esa es, en mi opinión, una visión de futuro que a uno le gustaría tener.
¿Qué le falta a Berlín, por ejemplo, para que simplemente se implemente más en esa dirección? Bueno, se pone mucho peor. Antes de que responda eso: la oficina de turismo de nuestra ciudad, Visit Berlin, también me preguntó, necesitamos acciones espectaculares. Porque ¿cuáles son los destinos turísticos? ¿Cuáles son los imanes, por qué la gente va allá? Por ejemplo, Park Lane en Nueva York es ahora el número uno. Y en París ahora la gente va para finalmente ver cómo
son las calles sin automóviles. No están todas sin automóviles. Pero es suficiente que la gente vaya allá. Copenhague, desde que se supo algo de eso, que apuestan tanto por la bicicleta, tiene un auge increíble de visitantes turísticos. Y los visitantes turísticos son negocio. Y nosotros no tenemos nada más. Tuvimos 500 metros de Friedrichstraße que fueron eliminados nuevamente, con el resultado de que ahora está tan mal. El Lafayette cerró, bueno, eso fue cuando todavía estaba abierto. Pero se ve
simplemente horrible. Hay que decirlo claramente: cuantos más automóviles, peor se vuelve todo, no solo el tema ambiental, sino la vitalidad de la ciudad, la energía de la ciudad. Nos estamos ahogando en metal, y aparentemente todas las otras ciudades del mundo lo han reconocido. La única ciudad o el único país que no lo ha reconocido es Alemania. Pero no pierdo la esperanza. Tenemos en Berlín una diversidad, también en política. Y sobre todo, Berlín sigue funcionando a pesar de la política. Nunca hemos
tenido que agradecer nada a la política, sino porque la gente lo comenzó. Kärcher fue inventado en Berlín porque fueron los hermanos Petersen los que simplemente lo hicieron. El billete unificado y la BVG, eso fue todavía dominio municipal, eso fue todavía Reuter, fueron trabajos pioneros. Y también la construcción de autopistas, eso también fue progresista en ese entonces. Años cincuenta: simplemente construimos autopistas por todas partes. Esas también fueron ideas progresistas en su momento. Pero hoy tenemos que ver que todo eso es cosa del pasado y que para
el futuro necesitamos exactamente estas respuestas. Simplemente necesitamos otros barrios. El espacio debe dividirse de manera diferente. Simplemente necesitamos más verde. Necesitamos más resiliencia en la infraestructura, simplemente porque no podemos sobrevivir en el calor. Ya tenemos períodos demasiado secos nuevamente. Ya tenemos nuevamente calidades de aire demasiado malas. Si no conseguimos más verde en esta ciudad, si no conseguimos más estructuras de infiltración para tener más depósitos de agua, si no tenemos más calidad de permanencia para que la gente salga nuevamente y haga algo
en el espacio público, por ejemplo comprar, ir a bares, para que así tengamos un entorno habitable, entonces desapareceremos aquí. Y eso solo lo lograremos si devolvemos los automóviles a donde vinieron, a saber, de los garajes privados, de los aparcamientos privados. El estacionamiento de automóviles privados en calles públicas ya no puede existir. Así que ya limitar el espacio de estacionamiento, aumentar drasticamente el precio. Y entonces la gente tiene que ir a espacios de estacionamiento de naturaleza privada. El espacio público debe liberarse para otras cosas.
Estamos renovando algo en cada esquina. Allí tienen que ir vehículos comerciales, y no pueden estacionar en segunda fila. No podemos seguir permitiendo que, como la semana pasada en Berlín, una operación de bomberos fracasara porque un vehículo mal estacionado estaba frente a la entrada de los bomberos. Es increíble lo que nos permitimos aquí. Pero estoy muy seguro de que esto ahora va a venir lentamente. Si la CDU ya tiene que justificar el acuerdo de coalición con eso, hacemos aquí un compromiso con el automóvil, es decir, si tengo que comprometerse con algo, entonces
ya no es evidente por sí mismo. Pero si ya no es evidente por sí mismo, entonces puedo discutirlo políticamente, y ahora estamos comenzando a hacerlo. Y desde la pandemia nos hemos dado cuenta de que tenemos un estilo de vida demasiado intensivo en distancias. También podemos hacerlo más simple. Nos damos cuenta ahora en las estadísticas: en realidad ya estamos conduciendo menos. El automóvil tiene menos rendimiento. También la proporción de viajes se ha reducido, y podríamos andar mucho más en bicicleta. Aún así, el 92 % de todos los viajes en automóvil son menos de 10 kilómetros. Así que,
podrían hacer mucho más. Y Berlín tiene que darse cuenta de eso ahora. Y soy optimista en que los senadores, también el Alcalde Gobernante, se den cuenta y que ahora vayamos poco a poco – quizá la CDU tiene que encontrar su propio estilo de cómo hacerlo. Obviamente no deberían hacerlo como lo harían los Verdes. Quizá la CDU encuentra su propio estilo técnico para hacerlo, pero no podemos evitarlo. Sí, lo que me sorprende – porque no sé si te has pensado eso y si tendrías una respuesta
para ello. Pero para hacerlo también un poco más grande: el tema de que los alemanes realmente destacan claramente en este caso, porque van en dirección contraria o no siguen esta tendencia como otras grandes ciudades – Berlín también toma el tema de la innovación. Que quizá otros – hemos hablado de los chinos, pero también el pragmatismo de los estadounidenses – que en otras culturas es la capacidad de innovación de la cultura. Qué es lo que lo caracteriza – ¿se puede hacer algo mejor? Si ahora uno piensa de forma positiva y constructiva en
esa dirección, de hacer que Alemania sea un poco más valiente y un poco más pragmática y vaya más en esa dirección. Bueno, así que «cambio de época» es el término correcto, pero descrito para la cosa equivocada, lo que dijo el aún-Canciller.
Fascinante lo que el Profesor Knie nos contó. Tiene un trasfondo increíble – un sociólogo que luego se convirtió en empresario a través de una escisión, hizo un trato con la gran Deutsche Bahn y luego inició tantas iniciativas nuevas, que quizá uno u otro ya ha utilizado, como Call a Bike, etc. Realmente uno se da cuenta de cómo arde por estos temas y que le frustra cómo a veces en Alemania se abordan las cosas con falta de valentía. Y tiene visiones claras: conducción autónoma, movilidad
eléctrica – en eso se conocía de maravilla. En cuanto a la historia: aunque investigó mucho sobre el diésel, se conocía de maravilla. Y fue tan fascinante también enterarme de cómo se desarrolló la historia de la e-movilidad – que los e-móviles en realidad coexistieron durante tanto tiempo, al principio en el siglo XIX, y luego en algún momento solo había motores de combustión. Y luego en 1973, cómo vino el cambio, el papel de California, tantos altibajos, por qué suceden o no suceden las cosas, geopolíticamente
y las diferencias que tuvimos entonces entre diferentes países – y por qué los alemanes son así y qué se podría hacer. También me dio mucho ánimo. Una de las frases que expresó me pareció particularmente interesante: que simplemente siempre se recompensa la valentía. Y en ese sentido: ¿qué podemos hacer cada día para ser valientes? Creo que con la palabra final – sí, quizá escuchar un podcast donde también te animan, es también una cosa – y luego realmente pasar
a la acción y hacer el mundo un poquito mejor. Si os gusta esto y este espíritu, entonces suscribíos con gusto y compartid el episodio con aquellos a los que penséis que les podría gustar. Sí, nos escuchamos la próxima vez.
Welcome to the Smart Charge by RiDERgy Podcast. This is Claudio Geyken, Founder and CEO of RiDERgy. This is your show to learn about all things energy management and smart charging innovation for electric vehicles and fleets.
Heute spreche ich mit Professor Andreas Knie. Er ist einer der Koryphäen in Deutschland, wenn es um das Thema Mobilitätswende, Elektromobilität et cetera angeht. Er brennt für verschiedenste Themen in dem Bereich und bringt so viel Erfahrung mit. Das ist unglaublich. Angefangen hat er im akademischen Umfeld, aber hat auch gegründet, was in Deutschland eben ein bisschen zu sehr fehlt: diese Spin-offs, oder die Akademiker, die dann auch gründen. Und er erklärt auch sehr gut und mit viel Detail, wieso die deutsche Automobilindustrie beispielsweise nicht so performt in letzter Zeit
und wie es dazu kam, und die Chinesen, und insbesondere auch die Geschichte von Kalifornien. Ich fand diese Folge sehr bereichernd. Leider habe ich eine schlechte Nachricht: Wir hatten Probleme mit dem Audiosystem, sodass die Episode zwischendurch dann nicht funktioniert hat, zum Schluss. Das ist ein bisschen schade. Er hat ein paar schöne Sätze noch gesagt, hier noch mal zusammenfassend, die Mut gemacht haben. Insbesondere meint er, dass er sieht, wie der Fortschritt jeden Tag in der Welt, historisch gesehen, passiert ist.
Das heißt, man sollte sich nicht entmutigen lassen von der Vergangenheit, von dem, was passiert, und ein paar Wirrungen und Irrungen, die man so sieht heutzutage. Das war eine sehr positive Nachricht. Und er hat auch die Zuhörerschaft dazu aufgefordert, mutig zu sein, weil Mut sich auszahlt. Die Aussage fand ich spitze. Und er hat auch ein neues Buch. Da würde ich auch jeden darauf hinweisen, und auch eine sehr gute Webseite, wo man wirklich alles sieht – jeden ermutigen, auch da mal reinzuschauen. Und wenn man
ihn googelt, ist es einfach. Außerdem hatte ich auch noch mal ein paar Fragen gestellt, hier und da. Aber das werden wir dann – wir konnten eh nicht in die Tiefe gehen bei bestimmten Themen, wie ich es mir erhofft hätte. Das heißt, wir werden da sicherlich noch ein paar weitere Folgen versuchen aufzunehmen, mit ihm perspektivisch, und dann können wir das noch mal nachholen. Also, Entschuldigung noch mal. Danke fürs Verständnis, auch an Herrn Professor Knie. Und ich hoffe, er genießt diese Folge. Und falls ihr auch Aspekte
hättet, die ihr gerne noch mal vertiefen wollt, bitte meldet euch. Und ja, ich hoffe, bis hier hat die Einführung gefallen. Genießt die Folge. Bis bald. Schön, dass Sie heute dabei sind, Herr Professor Knie. Wie geht's Ihnen heute? Ach, heute ist das Wetter schön, alles wunderbar, Ostern steht vor der Tür – könnte eigentlich nicht besser gehen. Ja, da bin ich bei Ihnen. Diese Frühlingsmomente in Berlin bereiten echt Freude. Ja, bevor wir durchstarten in die Mobilitätsthemen, die wir wirklich viele haben – Ihre Expertise ist ja wirklich
breit – können Sie vielleicht die Zuhörer kurz abholen, aber nehmen Sie sich gerne auch ein bisschen Zeit: Wie stellen Sie sich vor, was ist Ihr Hintergrund, und wie kamen Sie zu der Person, die Sie jetzt sind? Ja. Mein Name ist Andreas Knie. Ich habe Politikwissenschaft in Marburg und Berlin studiert, habe dann promoviert über Motoren – Dieselmotor und Wankelmaschinen. Ich bin daher über die Beschäftigung mit Motoren zum Auto gekommen und habe eigentlich schon Mitte der 90er Jahre
angefangen, mit vielen Kolleginnen und Kollegen darüber nachzudenken: Was ist denn, wenn wir immer mehr Autos haben? Was passiert denn dann mit der Gesellschaft? Und wie können wir dieser riesigen Flotte sozusagen auch wieder Herr werden? Und da wir in den Sozialwissenschaften ja nur das Buch und das gesprochene Wort haben, haben wir sehr schnell gemerkt, dass wir wirkungsmächtiger werden, wenn wir eigene Firmen und eigene Produkte aufbauen. Und dann haben wir Ende der 90er Jahre die erste Firma gegründet:
die Company for Highly Organized City Traffic Elements, kurz Choice, mit der Audi AG, mit der Berliner Stadtauto, die es damals so gab, Carsharing-Unternehmen und der BVG, und haben dann schon eigene Produkte gebaut – Leasingprodukte –, um zu checken: Wie veränderungsfähig sind denn Menschen? In welchem Jahr war das so? Wir sind jetzt im Jahr 1998, muss man sich mal vorstellen. Es gab zwar schon Internet, aber noch keinen Mobilfunk, sozusagen in dem Sinne. Es gab zwar schon die ersten Handys, aber es gab
noch kein mobiles Internet. Das Smartphone ist ja erst 2007 in die Welt gekommen. Wir hatten jedenfalls damals schon Handys, aber noch nicht – ja, das waren damals – BlackBerry kam dann schon langsam, aber war damals auch noch nicht aktiv. Und dann haben wir jedenfalls mit dieser Firma Choice schon viel experimentiert, die Veränderungsfähigkeit der Menschen ausgetestet, und haben aber immer gesagt: Um das komplette Angebot als Alternative zum Auto aufzubauen, brauchen wir natürlich die Deutsche Bahn AG. Und dann haben wir
2001 die Deutsche Bahn AG sozusagen bekommen. Aber die ist nicht in die Firma eingetreten, sondern die hat die gesamte Firma gekauft – als Asset Deal, unter anderem mich. Und seit Ende 2001 bin ich bei der Deutschen Bahn AG Bereichsleiter für intermodale Angebote gewesen. Ich habe Call a Bike auf die Straße gebracht, die flinkster, die einheitliche Caring-Plattform Touch and Travel gemacht, was dann auch wieder abgeschafft worden ist. Was war das? Einchecken, Auschecken. Das hatten wir damals noch ohne iPhone, das hatten wir mit Motorola-Handys, mit
extra Akku. Und da gab es überall die Touchpoints. Die sieht man ab und zu noch. Das sind Teile auf Bahnhöfen, wo man denkt: Was macht das? Und da konnte man damals mit seinem Handy einchecken und dann wieder auschecken. Das haben wir von 2006, 2007, 2008 gemacht. Und dann wurde das industrialisiert und bei der Bahn als richtiges Produkt aufgebaut. Aber bevor es richtig starten konnte, wurde es von der Deutsche Bahn AG auch wieder eingestellt. Und da ich merkte, dass Großkonzerne nicht wirklich richtig funktionieren, haben wir dann noch
wiederum mit dem WZB zusammen. Das soll ich auch noch sagen: Meine ganze Zeit habe ich am Wissenschaftszentrum Berlin für Sozialforschung verbracht. Ab 1995 war ich auch Professor an der Technischen Universität, bin das auch bis heute noch, und habe dann aber mit der Gründung des Innovationszentrums für Mobilität und gesellschaftlichen Wandel 2006 wieder die Gesellschaft der Deutsche Bahn, Wissenschaftszentrum, Deutsches Zentrum für Luft- und Raumfahrt und später dann auch noch die Siemens AG dazugeholt. Und haben dann schon versucht, neue Mobilitätssysteme grundsätzlich neu aufzuziehen. Und da uns da auch
das Surrounding fehlte und die Elektromobilität schon langsam in Sichtweite kam, haben wir uns dann das Gelände bemächtigt, was damals etwas brach lag. Das ist das heutige ERF. Und haben dem damaligen Eigentümer, dem heutigen Eigentümer, sozusagen noch ein Programm geschrieben, dass er eben nicht auf fossile Energien setzen sollte, nicht auf Atomkraft, sondern auf Erneuerbare, und die gleich als Sektorenkopplung in Wärme und vor allen Dingen in verkehrliche Aktivitäten umzusetzen hat. Und da haben wir – 2006 war gegründet worden als NOZ, entschuldigung – 2006 war gegründet worden als NOZ und 2009 waren wir
schon auf dem Gelände. Ab 2010 wurde dieses Gelände zum ersten Testgebiet oder zum ersten Laboratorium für angewandte integrierte Elektromobilität, kann man so sagen. Und da bin ich dann 2018 ausgeschieden und bin jetzt wieder am Wissenschaftszentrum, um noch mal grundsätzlich nachzudenken: Was haben wir denn Gutes geschaffen? Was war gut? Was war erfolgreich? Und wo müssen wir noch mal umsteuern und uns neu justieren? Und da sind wir jetzt gerade dabei. Ja, spannend. Da gibt es so viele Aspekte, die wir jetzt gerne beleuchten können. Zum einen nur zum
Verständnis: Diese erste Etappe, von der Sie sprachen – ist das dann ein Startup gewesen in dem Sinne, oder wie kann man sich das vorstellen? Diese Gründung, welche Struktur hatte die? Genau. Ja, es gibt ja mittlerweile – also früher konnte man zwischen Startup und Spinoff unterscheiden. Spinoffs waren unmittelbare, direkte Folgen wissenschaftlicher Arbeit. Das war eigentlich ein Spinoff, was wir gemacht haben. Wir hatten bestimmte Ideen im WZB, dann im WZB und auch an der TU waren bestimmte Dinge. Und die haben
wir dann umgesetzt. Deshalb ist es einfach ein Versuch einer doppelten Validierung. Denn was die Peers, die Wissenschaftlerinnen und Wissenschaftler sagen, ist das eine, und einen schönen Artikel überall unterzubringen ist wunderbar. Aber ob dann die Brücke funktioniert, das Auto fährt und die Rechnung nachher am Drucker auch rauskommt oder mittlerweile in der App erscheint, das wissen wir immer noch nicht. Und deshalb müssen wir es tun. Und um das zu tun, haben wir dieses Unternehmen gegründet. Und das war von Anfang an nicht auf große Renditen angelegt. Und dieses
Spinoff, was sie gemacht haben, das ist ja ein großes Thema in Deutschland: Wie schafft man es, die exzellente Forschung – auch angewandte Forschung, die es ja bei Fraunhofer et cetera gibt – in Europa und in Deutschland besser zu machen? Die Amis machen es uns ein bisschen vor. Wie schauen Sie auf das Thema? Sie haben es ja dann erfolgreich gemacht. Was fehlt? Und was könnte man in dem Sinne – was hat Sie denn dazu gebracht, das zu machen? Und vielleicht: Was fehlt den anderen Wissenschaftlern, die sicherlich vieles
auch könnten, denn dass sie es nicht machen? Ja, Ihre Frage unterstellt schon das Richtige, würde ich sagen, dass wir nämlich hier ein Riesenproblem haben, was wir aber irgendwie vor uns herschieben. Also gerade in den Sozialwissenschaften habe ich immer – ich würde sagen jahrzehntelang – in meinen Lehrveranstaltungen gefragt: Könnt ihr euch überlegen, ein Unternehmen zu gründen? Das war, als hätte ich vom Mond oder vom Mars erzählt: Wie, Unternehmen gründen? Und es war schon mal unternehmerischer. Es ist jetzt mittlerweile völlig außen vor. Nein, Unternehmer, Unternehmerin
kann ich mir gar nicht vorstellen. Und das ist in Deutschland Nummer eins das Problem, dass wir auch in der Gründungsförderung immer das Falsche machen. Es ist immer so: Sie müssen schon wissen, wenn Sie Unternehmer sind. Wenn Sie das nicht bei sich spüren, dann können Sie das nicht machen. Also man hat immer den Eindruck, es ist wie so eine Erweckungsbewegung. Also wenn ich jetzt nichts spüre bei mir, ob ich Unternehmer oder Unternehmerin werden will, dann lasse ich es. Dass das völlig anders ist, dass man
das aus pragmatischen Gründen mal macht, mal weniger macht, aber schön bezahlt machen kann – das ist schon mal die falsche Denke. Und dann wird man nur Unternehmer, wenn man sozusagen halbgar ist, wenn man irgendwie nicht koscher ist, wenn man irgendwie moralisch nicht integer ist. Also wir haben überhaupt keinen wirklichen pragmatischen, nüchternen Umgang mit dem Unternehmertum an sich. Das wird entweder mythologisiert oder pervertiert, jedenfalls nicht normalisiert. Das ist das eine. Und dann haben wir natürlich eine Riesenwissenschaft, die aber nur um sich selber kreist. Wissenschaft
ist in Deutschland gerade die exzellente Wissenschaft. Das ist ja schon mal der Hammer überhaupt. Was exzellente Wissenschaft ist, entscheidet ja die Wissenschaft selbst. Und deshalb haben sie kein normatives Verständnis. Das und das ist exzellente Wissenschaft, sondern das ist exzellente Wissenschaft, wo die Peers, also die Kollegen sagen, das ist exzellente Wissenschaft. Und das ist eine Konstruktion, die man natürlich braucht. Aber die braucht man immer um ein Netz herum. Und es gibt nichts Objektives, was das irgendwie beweisen könnte. Und wir haben quasi mit der Gesellschaft einen
Vertrag geschlossen, so heißt das auch, dass wir als deutscher Staat sehr viel Geld in die Wissenschaft geben. Nach wie vor sehr, sehr viel Geld. Und wir erwarten einen Ertrag daraus. Aber das wird nicht festgeschrieben. Also wie hoch muss der Ertrag sein? Wie ausdifferenziert muss er sein? Sondern das ist nur eine Erwartungshaltung, und die wird nicht erfüllt – aus meiner Sicht überhaupt nicht erfüllt. Die Max-Planck-Institute kriegen mal ab und zu Nobelpreisträger. Das führt immer noch dazu, dass die Max-Planck-Institute überhaupt keine Rechenschaft abgeben, was sie
eigentlich mit dem Geld machen. Die geben zwar Verwendungsnachweise, aber wie sie es machen, wie sie sich selber evaluieren, das weiß außerhalb der Max-Planck-Gesellschaft keiner. Die holen sich das Geld einmal im Jahr ab und geben dann irgendwann mal Ergebnisse ab. Und wir als Gesellschaft hoffen, das wird schon wohl gut gehen. Die Großforschungseinrichtungen, der zweite große Teil, die Helmholtz-Gemeinschaft, bauen Apparate – sage ich jetzt mal ganz despektierlich –, die kein Mensch mehr braucht. Da wird Geld ohne Ende in Beschleunigungsringe investiert, die man weltweit besser
nutzen könnte. Sharing wäre da eine gute Option, guckt aber auch keiner genauer rein. Dann kommen die Fraunhofer, und die haben gesagt: Wir haben einen super Trick. Wir haben ja nicht nur eine Grundförderung, sondern wir haben auch eine Förderung, wo wir uns am Markt beweisen müssen. Dass aber viele Programme gerade im BMBF nur für die Fraunhofer gestrickt sind, damit die dieses Prinzip erfüllen können, weiß keiner. Und dass wir schon seit Jahrzehnten nichts mehr haben, was dem MP3-Player ähnlich spektakulär war,
das fällt auch kaum einem auf. Wir haben so ein bisschen – BioNTech und ein paar andere Pharmaprodukte sind ganz gute Beispiele noch –, aber sonst fehlt uns komplett in Deutschland, auch in der IT-Branche, etwas, wo wir sagen können: Ja, das lohnt sich mit der Wissenschaft. Denn, wie gesagt, die akademische Wissenschaft ist ausschließlich auf akademische Reputation orientiert. Und deshalb kriegen wir in Deutschland nichts hin, zumal wir auch die falsche Struktur im Kopf haben. Wir denken ja immer, oben, reputationsbringend, ist die Grundlagenforschung. Und dann fließt
das Wissen wie eine Kaskade runter. Und ganz unten ist die Anwendung. Deshalb sind in der Hackordnung, in der Reputationsstruktur, die Hochschulen – die Fachhochschulen, die früheren – ganz unten. Also auch ein Fachhochschulprofessor ist kein richtiger Professor. Faktisch ist es aber so, dass wir erst mal in die Anwendung gehen müssen und dann erst rauskriegen, welche Grundlagenforschung eigentlich notwendig ist. Wir müssen das umstellen. Wir haben also nicht nur kein vernünftiges Bild vom Unternehmertum. Wir haben eine völlig
falsch organisierte, strukturierte Wissenschaft. Und wir haben überhaupt in Deutschland in der Kultur kein Trial and Error. Wir müssen immer alles in Strukturen haben. Gutes Beispiel sind die autonomen Fahrzeuge. Wir kriegen nichts hin – nichts hin –, weil wir eine allgemeine Verordnung haben. Wenn man autonome Fahrzeuge in den Verkehr hineinbringen will, müssen die ungefähr sieben Mal sicherer sein als die, die wir jetzt schon haben, die ja nicht sicher sind. Und es muss so sicher sein, dass nichts passieren darf. Und wenn nichts passieren darf,
dann passiert eben auch nichts. Und das ist ein Problem. Deshalb haben wir in allen relevanten Teilen der Technologiefelder der Zukunft keine Relevanz mehr in Deutschland, auch in Europa immer weniger. Das fällt nur nicht auf, weil wir noch von der Substanz leben. Und es ist, finde ich, super spannend, diese Blickwinkel. Um es ein bisschen persönlicher zu machen: Wie war es denn bei Ihnen, dass Sie den Schritt gemacht haben? – Ja, ein freundliches Desinteresse, sage ich mal. Also meine wissenschaftliche Karriere hat das auf jeden Fall nicht irgendwie
unterstützt. In der Soziologie kennt man das Unternehmertum nicht – höchstens als Objekt, über das man forscht. Das wurde auch anerkannt. Aber ich hatte mal vorgeschlagen, bei der Deutschen Gesellschaft für Soziologie auf einem Soziologentag „The Making of Cölbike" vorzustellen. Weil das hatte ich an der TU als Seminar – über 200 Leute wollten mal wissen, wie das damals mit den Leihrädern ging. Und dann haben die gesagt: Nee, nee, das machen wir nicht. Also das war überhaupt undenkbar. Und deshalb muss man sich
– das nennt man ja Wissenschaftsunternehmer oder Wissenschaftsentrepreneur. Wir haben die natürlich auch selber befragt. Man macht ja aus der eigenen Not immer eine Tugend, indem man sagt: Okay, wenn ich das nicht wirklich schaffe, dann bin ich wieder Soziologe und forsche über das nicht Funktionierende. Und wenn Sie die in Deutschland fragen, dann sagen die Ihnen alle: Machen Sie es nicht. Also Sie müssen sich in Deutschland immer sofort entscheiden: Bin ich Wissenschaftlerin oder Wissenschaftler, oder bin ich Unternehmer? Das dazwischen, das wird in
Deutschland nicht goutiert. Die Zeit, wo ein Linde, ein Hugo Junkers – ja, man kennt sich schon gar nicht mehr aus. Die ganzen Pioniere, die uns sozusagen groß gemacht haben, weil sie eben Wissenschaftler und Wissenschaftlerinnen waren und dann noch Akteure im Unternehmertum. Die haben wir überhaupt nicht mehr. Wir haben praktisch keine mehr. Ja, das ist ein Kapitel für sich. Und die Geschichte der Entstehung mit der Deutschen Bahn – können Sie da noch mal darauf hinweisen, dass es also auch als Unternehmer selbst immer
eine Partnerschaft mit so großen Organisationen zu erreichen gar nicht mal so trivial ist. Können Sie da noch mal beleuchten, wie das war? Ja, das ist auch – also wir haben damals schon entschieden: Wir brauchen einen Hebel. Was nutzt uns eine schöne Erfindung oder irgendeine, zum Beispiel eine Carsharing-Plattform. Es gab ja schon Carsharing in Deutschland – also wir sind wieder im Jahr 1999/2000. Aber die waren alle für sich isoliert. Jeder hatte sein eigenes System. Dann gab es die wunderbare Erfindung der sogenannten Quernutzung. Wenn sie Mitglied waren
in Kiel und wollten in Berlin fahren, da mussten sie ungefähr 20 Blätter ausfüllen. Dann kriegten sie einen extra Schlüssel, dann mussten sie auch ins Büro gehen, und dann kriegten sie nach viel Aufwand auch ein Auto. Da haben wir schon damals gesagt: Das kann so nicht sein, das müssen wir ein bisschen ändern. Und das kann nicht noch mal eine kleine Firma sein – damals sprachen wir mehr von kleinen Unternehmen, Startup war noch nicht so der große Begriff. Und deshalb war klar: Wir brauchen einen Hebel.
Und dann haben wir lange gebraucht, bis die Bahn tatsächlich in ihrer riesigen Konzernstruktur eine Ecke fand, wo sie sagte: Da könnt ihr das mal machen. Und das war damals der Fuhrpark. Also das war der Teil bei der Bahn, der sich mit Autos auskannte. Die Bahn hat nämlich fast 30.000 Autos im Bestand – nicht nur als Dienstwagen, die die Bahn auch immer hat, sondern auch für Service und alles Mögliche, was die Bahn so braucht. Und die waren schon interessiert an so etwas wie Carsharing. Und dann haben wir
das Programm gestrickt, dass man eben einen integrierten Bahnkonzern hatte, der die letzte und erste Meile mitbedient, so dass die Leute ganz bequem nicht nur mit dem Taxi oder mit dem Bus, sondern auch mit anderen Möglichkeiten zum Bahnhof kommen und vor allen Dingen vom Bahnhof wieder wegkommen. Das war die Idee. Und damals war das die Zeit von Hartmut Mehdorn – auch so ein richtiger Entrepreneur. Das war so ein richtiger starker Typ, muss man sagen. Ich finde es auch viel zu Unrecht, dass er da kritisiert wird
immer wieder. Der hat auch noch mal durchgesetzt. Der hatte vor allen Dingen Entscheidungsbefugnisse, und der hat uns dann auch zum Beispiel das Thema Call Bike gesagt und hat sofort gesehen: Das kann selber kein Gewinnbringer sein. Also man kann nicht von den Einnahmen der Nutzungsentgelte das Call-Bike-System bauen. Aber wir brauchen das als Imageträger, wir brauchen das als Sichtbarkeit. Der malte dann mal in so einer Pause – das haben wir gesehen – überall DB-Flaggen überall. Und er wollte überall das Logo der DB haben. Und
dann hat er gesagt: Das sind ja wunderbare Dinge mit den Rädern. Die sind überall in der Stadt, und überall sehe ich mein Logo. Das war eine gute Idee von ihm. Und dann hat er gesagt: Ihr drückt das einfach rein bei euch. Ihr verdient viel Geld in diesem Fuhrpark mit der Bahn, mit den Autos, und deshalb macht ihr das. Und das war natürlich heikel, aber
am Ende muss man sagen, es hat sich nicht bewährt, weil nach vielen Irritationen und auch vielen Erfolgen – das kann man auch schon konstatieren, die Carsharing-Branche hat da enorm von profitiert, weil es mittlerweile eine einheitliche, digital durchstrukturierte Plattform gab – mussten wir feststellen, dass die Bahn doch so etwas wie einen stiftenden Kern hat. Und das sind Schienenverkehre. Also bei der Bahn können sie nur was werden, wenn sie Schienenverkehre organisieren. Und alles drum herum wird dann, wenn es Krise und Krieg und sonst was gibt, eher an den Rand gedrängt
oder eher abgestellt. Das galt für die Räder, erst recht für das Carsharing. Die Bahn kann nicht Busse, die Bahn kann nichts anderes als Schienenverkehre – das muss man verstehen. Und deshalb ist es eine meiner Erkenntnisse, warum ich jetzt wieder beim WCB bin. Seit ich wieder zurück am WCB bin, ist die Erkenntnis: Die integrierten Mobilitätsdienstleister, wie wir immer gewollt und gewünscht haben – BMW, Daimler sollten das ja auch werden –, die kann es nicht geben. Die funktionieren nicht, weil diese Konzerne sind so am
Ende des Tages einfach gestrickt, muss man sagen, dass sie nur eins können. Ja, das ist ein ganz relevantes Thema. Gerade dieser Tage wurde ja Free Now an Lyft verkauft. Ja, der Clever Shuttle fällt mir auch noch ein als Beispiel, wo die Bahn sich als Aktionär und Gesellschafter beteiligt hatte und das leider auch nicht mehr weiter unterstützt worden ist. Vielleicht kann ich das noch sagen: Auch das InnoZ hatte dann wirklich – ich will nicht sagen Krieg. Also ich persönlich kam dann auch
in eine echte Bredouille, weil letztendlich so Konzerne nicht nur eins können, sondern sie können auch nur Loyalität goutieren, nicht Innovation oder mal out of the box denken. Das wird zwar immer wieder formuliert. Man hat tolle Spaces, man hat tolle Labs gegründet, um irgendwie mal etwas zu machen. Man hat plötzlich Turnschuhe an, der Vorstand hat plötzlich keinen Schlips mehr. Das sieht so locker aus, ist es aber nicht, weil es wird nur Loyalität goutiert. Und das InnoZ war schon frech, hat gesagt: Hey, so was wie ihr
jetzt macht, funktioniert nicht. Und diese Kritik konnte die Bahn nicht aushalten. Hat das InOZ abgestellt. Dasselbe war bei Clever Shuttle. Clever Shuttle hat einen eigenständigen unternehmerischen Ansatz gemacht. Das sollte auch getan werden. Das hat die Bahn offiziell gemacht. Die Bahn hat auch sehr viel Geld investiert. Aber als das dann zum Tragen kam und Clever Shuttle sagte: Nein, wir lassen uns nicht konsolidieren. Wir haben unsere eigenen Compliance-Regeln, hat die Bahn gesagt: Sektor des Selters. Und dann haben die Clever Shuttle-Jungs noch ein bisschen gezögert. Und
schwuppdiwupp hat die Bahn entschieden: Ihr seid abgeschaltet. Und dann waren die tot. Ja. Und wie schauen Sie auf das Thema DB Mindbox, wenn wir schon bei der Bahn sind? Da gibt's ja auch diese Innovationsabteilung. Innovationsabteilung – das ist schon der richtige Begriff. Ich habe – eine meiner Pionierarbeiten bei der Bahn war, dass die da kurz davor waren, den Beauftragten für Innovation etablieren zu wollen. Das merkt man schon vom Wording her, dass das nicht funktioniert. Das Gute an der Mindbox – wir
hatten – ist, dass sie unsere Büroräume übernommen haben. Wir haben damals einen Büroraum gesucht, der so fancy ist, so ähnlich wie Ihrer hier. Aber der war damals noch cooler. Das war an der Jannowitzbrücke. Wir suchten einen Ort, wo man die Intermodalität des Verkehrs wirklich sehen, fühlen, spüren kann. Ist ja noch da. Da ist noch alles da und gibt es auch noch. Der Bahnhof ist nicht schlecht, kann man schon sagen. Aber ich würde nie wieder gerne ein Büro außerhalb eines Bahnhofs haben. Man ist wunderbar angebunden. Man fühlt
sich auch angebunden. Das ist ganz witzig. Wir hatten das Wasser. Ab und zu kam noch ein Wasserflugzeug. Wir hatten alle Verkehrsträger bei uns – Straße natürlich auch, U-Bahn – und da ist die Mindbox noch drin. Und da ist sie auch noch drin. Aber ich will den Kolleginnen und Kollegen nicht zu nahe treten. Die einzelnen Kollegen in der Bahn sind alle engagierte Menschen. Aber die Struktur ist so systematisch angelegt, dass aus dieser Deutschen Bahn AG nichts herauskommen kann, weil es in den großen Rädern der Strukturen,
der Konzernhaftigkeit, des wenig Zutrauens zerrieben wird. Als wir damals zum Beispiel Touch and Travel einführten, habe ich gesagt: Man checkt ein und man checkt dann irgendwann aus. Und dann sagten die mir: Ja, was ist denn? Die Leute wollen doch wissen, wie viel es kostet. Ich sage: Grob kann man denen ja einen Preisrahmen darstellen. Aber vielleicht ist das der Dreh und das Gute bei diesem neuen Angebot, dass man es nicht weiß – denn man weiß es ja auch beim Auto nicht. Wenn
ich nicht wissen will, wie viel mein Auto wirklich kostet, dann weiß ich es auch nicht. Und das war bei der Bahn nicht einzudringen. Und das neue Vertriebssystem NVS hat das dann auch nicht angenommen. Und das NVS gibt es bis heute. Das war schon vor 20 Jahren, das NVS. Also das „Neue" ist schon austariert, es ist strukturiert. Die Bahn steht sich selbst im Wege. Das habe ich dann natürlich auch – so ein gutes Beispiel – bei Call a Bike dann auch übernommen.
Wir haben dann 2007 angefangen. Die erste App – ich glaube, im App Store waren im Verkehrsbereich, glaube ich, nur wir. Die erste App für eine verkehrliche Aktivität war Call a Bike. Und wir hatten, glaube ich, den Eindruck, wir konnten noch mit Steve Jobs persönlich reden. Der lebte damals noch. Das war eine – das war mit Kalifornien eine Interaktion, das kann man sich heute gar nicht mehr vorstellen. Und dann haben die Kollegen das gemacht. Und wir waren stolz darauf, weil wir diesen stationären Anmeldungsprozess – für unsere jungen Zuschauer
und Zuhörer vielleicht noch mal: zu der Zeit hatte man kein Smartphone, so schon, wusste nicht, wie das geht. Man hatte noch stationäre Geräte. Man hatte seinen Laptop, man konnte zu Hause seine Anmeldeformulare machen. Man hatte Zeit. Und dass man das Internet jetzt mitnehmen kann, in den öffentlichen Raum übertragen kann, hat aber zur Folge, dass ich mich noch stärker reduzieren muss. Und wir haben genau diese Komplexität, die die Bahn immer verlangt – ich weiß nicht, 45 Items –, dann auf eine App gebracht, mit
dem Ergebnis, dass wir zwar Preise eingesammelt haben wie nichts anderes. Und dann kriege ich erst viel zu spät mit: Ich sage, eure App finde ich klasse. Und dann merkt man erst: Die hat aber keiner benutzt, oder keiner hat bis zum Schluss diesen Prozess gemacht. Viel zu kompliziert. Wir müssen dann umstellen. Die neuen Medien haben neue Herausforderungen. Die haben neue Chancen, müssen aber anders bespielt werden. Und diesen Prozess hat die Bahn bis heute nicht verstanden, dass eine App ein völlig anderes Ding ist,
die wunderbare Dinge kann, aber andere Dinge nicht braucht. Und das fehlt einem Konzern – diese Flexibilität fehlt diesem Konzern. Und dann zum Thema Elektromobilität: Sie meinten, es ist dann irgendwie entstanden. Wie genau haben Sie denn den Fokus auf die E-Mobilität angelegt? Also, da ich mich ja mit Motoren schon beschäftigt hatte, habe ich natürlich auch schon um die Jahrhundertwende geschaut: Warum ist eigentlich der Verbrennungsmotor gekommen? Und warum sind nicht alle anderen, die viel verbreiteter waren – Elektromobilität, Dampfmobile gab es – warum
denn? Das ist ja eine interessante Frage. Der Elektromotor war, glaube ich, in den entstehenden Jahren – es war viel früher. 1870 gab es praktisch schon nicht viel anderen Stand als wir heute haben. Also die haben alle schon wunderbar funktioniert. Strom war damals das Medium der Zukunft. Alle, die modern waren, hatten Strom. Strom war die Aura des Modernen. Und dann kamen diese Knatterbüchsen. Die waren ja nicht nur laut, sondern die haben auch gestunken. Und es
gab nur Ärger mit den ersten Fahrzeugen. Es gibt ja die legendäre Fahrt von Bertha Benz. Und drum herum wurde dann immer wieder geschrieben. Das waren auch noch Pionierfahrten. Aber sie hatte jetzt nicht große Resonanz. Also, man hat nicht auf diese Autos gewartet. Und die hatten auch gar keinen Zweck. Man wusste gar nicht, was man mit denen macht. Und dann haben sich die Großen, die Schönen und die Reichen dieser Autos bemächtigt und haben vor allem Fernfahrten damit gemacht und Belastungsfahrten. Rallyes würde man heute sagen. Und dafür
braucht man sozusagen Long-Distance-Qualitäten. Und da hatten flüssige Kohlenwasserstoffe natürlich eine höhere Energiedichte. Und es war relativ schnell erkennbar, dass man damit weiterkommt. Das waren Bleibatterien damals. Das war klassisch: 20 Kilometer, also so 30, 40 war dann schon Schluss. Und im Winter, das wissen wir bis heute, war das schon ganz übel. Aber die knatternden Fahrzeuge hatten dann wirklich die ersten Pioniere, die sich dieser Sache bemächtigt haben. Zum Beispiel Leute, die eben diese Fernfahrten gemacht haben. Die
haben dann auch den Ingenieuren gesagt, wie sie das Auto ein bisschen anders haben wollten. Das waren ja Kutschen ohne Pferde. Dann wurden die Schwerpunkte runtergedreht. Dann wurde so langsam eine gewisse Qualität entwickelt, während die elektrischen Antriebe noch in Kutschen eingebaut waren. Die haben also diesen Technologieschub durch die Rallye-Anwendung praktisch gar nicht erleben können. Und so gab es dann eine ungleiche Entwicklung. Die elektrischen Fahrzeuge blieben so ein bisschen hängen, und die Verbrennungsfahrzeuge wurden eigentlich immer besser. Es gibt den berühmten Herrn Jelinek. Das war ein
in Nizza lebender Kosmopolit, würde man sagen, sehr reich. Und der hat dann diese Rennfahrten auch mitorganisiert und hat vor allem den Daimler-Leuten gesagt, wie man ein richtiges Auto baut. Und das erste richtige Fahrzeug war dann 1902 auch ein Verbrennungsmotoren-Fahrzeug, das gleich große Räder hatte und einem heutigen Auto am ähnlichsten aussieht. Und den hat er gleich nach seiner Tochter benannt, nämlich Mercedes. Diesen Schub haben die elektrischen Fahrzeuge nicht gemacht. Und als dann noch der elektrische Starter erfunden worden
ist, ein paar Jahre später, dann war es ja nur noch ein Knopfdruck, um die Karren anzukriegen. Vorher musste man das ja mit einer Kurbel machen. Das war so aufwendig, dass Frauen das praktisch gar nicht konnten, wenn sie nicht gerade einen Mann oder einen starken Kerl dabei hatten, der das gemacht hat. Und als das noch passierte, war der Durchzug nicht mehr zu verhindern. Das war wann? Das war so eigentlich schon vor dem Ersten Weltkrieg. Und dann ging das nach
dem Ersten Weltkrieg richtig los. Es gab dann etwa 40 Jahre lang eine Koexistenz. Von so 1870, kann man sagen, bis 1988, gab es eine Koexistenz. Auch in den Mengen. Das elektrische Auto - die Feuerwehr zum Beispiel fuhr natürlich nur mit elektrischen Fahrzeugen, weil sich keine Feuerwehr vorstellen konnte, mit - die hießen ja damals noch Explosionsmotoren - mit Benzin durch die Gegend zu fahren. Das war undenkbar. Und man sieht das ja heute in Berlin noch, wenn man mal nach Oberschöneweide geht und
in die HTW geht. Und gegenüber ist immer noch das große Gebäude von Peter Behrens, einem der größten Industriedesigner, die wir in Deutschland hatten. Der hat der NAG, der Nationalen Automobil-Gesellschaft, ein entsprechendes Gebäude konstruiert. Und da hat die NAG wie auch Siemens letztendlich bis 1940 elektrische Autos gebaut. Also, die waren nie ganz verschwunden. Der Verbrenner war dann immer dominanter. Die elektrischen Autos fuhren sehr stark in betrieblichen Verwendungen. Es gab die berühmten Milchkarren, die Feuerwehren und viele
kommunale Unternehmen hatten immer noch elektrische Autos. Die waren also nie ganz weg. Aber man hat die Aufmerksamkeit immer auf die Verbrennerfahrzeuge gerichtet. Aber irgendwann mal waren sie weg, oder? Ja, also nach dem Zweiten Weltkrieg gab es eine ziemliche Flaute mit elektrischen Antrieben, auch weltweit - also in den 50er, 60er Jahren. Das war keine gute Zeit für die elektrischen Fahrzeuge. Die kamen dann erst wieder 1973. Auch für unsere jungen Zuhörer: Da gab es den Yom-Kippur-Krieg. Da wurde Israel zum ersten Mal
richtig überfallen und schlug natürlich dementsprechend auch zurück. Und da haben die arabischen Staaten als Gegenmaßnahme den Ölhahn angefangen zu drosseln, mit dem Ergebnis, dass dieses Öl, das praktisch vorher nie etwas gekostet hatte, jetzt plötzlich einen relevanten Preis hatte. Und bei uns im Westen ging das Abendland unter. Also kein Öl mehr - Krise. Wir haben dann sofort panisch reagiert. Es gab die ganz berühmten vier autofreien Sonntage. Das habe ich noch erlebt. Ich konnte dann auf Autobahnen plötzlich trainieren. Man konnte Fußball spielen. Also, das
war natürlich noch ein Event, aber es war klar: Mit dem Verbrenner kommt man schon an Grenzen, und die Abhängigkeiten vom Öl sind extrem hoch. Wir hatten ja praktisch 70 bis 80 Prozent der Importe aus arabischen Ländern. Die OPEC wurde plötzlich als Akteur relevant. Und dann ging es los mit der Suche nach Alternativen. Und da war der Elektromotor plötzlich wieder eine Option. Ab dann fingen auch die Unternehmen an, Forschungsabteilungen überhaupt erst wieder zu gründen und nachzugucken. Der Stirling-Motor war interessant. Wasserstoff war natürlich auch
wieder. Er kam aufs Tableau. Aber man hat angefangen, mit elektrischen Fahrzeugen wieder zu operieren. Aber es war erst dann. Also ich bin da bei weitem nicht so tief drin in der Geschichte der Elektromobilität, merke ich. Aber es ist extrem spannend. Falls Sie dann auch darin Referenzen haben zu Büchern oder wie man sich da weiter belesen kann, wäre auch spannend. Allerdings, ja, in den 90ern kam es. Es gab ja die berühmte Geschichte "Who Killed the Electric Car" von GM, der EV1, glaube ich, vor Tesla
noch. Das war ja, glaube ich, eines der größten Bestrebungen, die Elektromobilität wieder ins Leben zu bringen. Aber vielleicht, weiß ich nicht, quasi zwischen den 70er Jahren dann bis, glaube ich, Ende der 90er war das damals. Ja, es ging schon früher los. '73, wie gesagt, kam es plötzlich wieder. Wurde es durch die Ölkrise – oder eigentlich eine Ölpreiskrise – kam es zum ersten Mal wieder ins Bewusstsein. Man hatte auch erste Prototypen wieder. Man sah wieder Autos mit elektrischen Batterien. Das war aber jetzt auch mehr so halb gedacht als
gemacht. Und dann kommen wir so langsam in die 80er Jahre. Und in den 80er Jahren fing das Thema Umwelt an, vor allen Dingen von Kalifornien aus kommend, eine Rolle zu spielen, weil in Kalifornien – oder sagen wir mal, Los Angeles – liegt halt in einem Becken. Und je nachdem, wie die Wetterlage ist, sind die entsprechenden Emissionswerte so schlimm. Vom Klimawandel hat damals noch keiner gesprochen, sondern es waren einfach die relevanten Smog-Sachen. Man hat als erstes erkannt, dass das Blei im Benzin schwierig war. Das braucht man
ja, um die Hochwertigkeit sozusagen des Benzins zu schaffen. Also Blei war sozusagen ein Booster für die Leistungsfähigkeit von Benzin. Das musste entfernt werden. Das ist in Kalifornien schon in den 60er Jahren passiert. Und in den 70ern fing – während wir die Ölpreiskrise hatten – es schon in Kalifornien an: zu viele Autos, die immer mehr werdenden Autos machen ein Problem. Und spätestens in den 80ern war das auf der Agenda. Und dann hat Kalifornien zum ersten Mal die Zero Emission Vehicle Verordnung für 1998 angekündigt. Und die hat eine
Vorgeschichte, denn das CARB, das California Air Resources Board – die sind ja auch keine. Das sind keine dummen Leute, sondern die gucken sich an: Was könnte denn die Industrie überhaupt machen? Also die fangen jetzt nicht einfach an zu sagen, wir schreiben euch jetzt die und die Emissionswerte vor. Die gucken. Und da gab es einen berühmten Roger Smith, bekannt aus der Dokumentation "Roger and Me". Roger Smith war Chef von GM. Und die GM-Ingenieure hatten auch schon gesagt, naja, elektrische Autos, das könnten wir auch. Und
haben dann. Und dann hat Roger Smith irgendwann den Kaliforniern erzählt: Pass mal auf, Leute, elektrische Autos, das haben wir voll im Griff. Das können wir auch. Und dann haben die gesagt: Okay, okay, dann schreiben wir euch das jetzt vor. Und dann hat er gesagt: Ihr wollt uns doch nicht zwingen, dieses Auto zu bauen. Doch, haben die gesagt. Und daraus ist dann der EV1 – das hieß erst "Compact" – entstanden. Der EV1 ist immerhin in, ich würde sagen, 470 Stückzahlen gebaut worden. Eine
Flunder, eine platte Flunder. Der kam dann in den 90er Jahren tatsächlich zum Einsatz. Und das war der Hit, vor allen Dingen für die Celebrities. Also jeder, der in Kalifornien auf sich was hielt, der hatte so einen EV1. Es gab auch zum ersten Mal so eine Art Blogbeitrag, der wurde auch im Internet zum ersten Mal so richtig avisiert. Und den hat GM gezwungenermaßen gebaut, um zu zeigen: Wir könnten diese Emissionswerte auch einhalten. Das ging aber aus verschiedenen Gründen nicht. Es gab die
Infrastruktur nicht. Die Autos hatten auch noch nicht die Qualitäten. Die Reichweite war das Problem. Und dann wurde der Druck von den anderen Herstellern immer größer, so dass Kalifornien diese Zero Emission Vehicles Verordnung immer mehr abgeschwächt hat – bis heute nie in der Qualität, wie sie 1998 eigentlich mal sein sollte, eingesetzt hat. Denn mit dieser '98-Regel hätten ab 2008 praktisch kaum noch Emissionen in Autos stattfinden können. Das war also sehr radikal gedacht. So, aber seitdem war das Auto da, also als Idee da. Und
dann war aber auch lange so ein bisschen Ruhe im Karton. Und ich bin auch sehr
überrascht gewesen, als wir das Innocet 2006 gegründet haben – so 2007 fing plötzlich das Thema Elektroauto, Elektromobilität an zu explodieren. Gegen Tesla? Tesla war noch gar nicht. Tesla war noch gar kein relevanter Akteur, sondern die Elektromobilität wurde vor allen Dingen gespeist durch die Energiewirtschaft, die plötzlich auch großes Interesse hatte. Die Energieversorger wollten was machen. Die Autohersteller hatten auch mit Kalifornien im Kopf schon die Ideen. Und relativ bald – spätestens seit 2008, 2009 – war China ein wichtiger Akteur. Denn der dortige Chef vom
Senat, würde man in Berlin sagen – Professor Wan Gang, ein guter Freund von mir. Der war ja ein Audi-Ingenieur und hatte bei Audi gearbeitet, hat in Clausthal-Zellerfeld promoviert, war glücklich, hatte sein Häuschen in Ingolstadt, saß da und hatte auch schon gedacht, hier werde ich alt – bis ein chinesischer, ich glaube sogar der Ministerpräsident, mal bei Audi vorbeigekommen ist. Und dann hat er ihm gesagt: Pass mal auf, wenn ich in China was zu sagen hätte, ich würde das so und so machen. Ich würde gar nicht mehr
auf Verbrenner setzen. Ich würde sozusagen einen Leapfrog machen. Ich würde gleich in die Elektromobilität gehen. Und dann haben die gesagt: Ja, wenn du so hier tönst und spuckst und erzählst, dann kommst du da. Und dann haben die eben ein wunderbares Programm gemacht. Und dann ist er zur Tongji-Universität nach Shanghai – erst als Professor, dann als Chef der Tongji – und hat damals das berühmte Elektromobilitätsförderprogramm aufgesetzt. Und ich sehe irgendwie noch – ich sehe mich da. Ich hatte ihn besucht. Wir hatten einen engen
Kontakt. Und dann plötzlich gucke ich Tagesschau. Dann wurde er sogar zum Minister. Es war ein nicht unwichtiger Minister, nämlich für Wissenschaft und Forschung, aber er konnte dann mit seiner Reputation dieses Programm richtig etablieren und hat dann 2008, 2009 praktisch die Welt eingeladen, nach China, nach Shanghai vor allen Dingen, um das Programm vorzustellen und zu sagen: „Passt auf, Leute, wir setzen auch aus Umweltgründen, aber vor allen Dingen aus industriepolitischen Gründen auf die Elektromobilität, bieten euch aber Partnerschaften an. Ihr müsst aber wissen, wir werden alles tun, damit
die Verbrenner Restriktionen bekommen, noch mehr als wir jetzt schon haben. Und wir werden die Elektromobilität fördern. Wir werden auch Zulassungsbeschränkungen aufheben. Alles." Und da hat die deutsche Autoindustrie nur gelacht. Hat gesagt: „Leute, das ist der völlig falsche Weg. Baut Dieselmotoren. Die sind viel effizienter. Ihr schafft das gar nicht mit diesen Elektroautos." Und das war der größte Irrtum der deutschen Autoindustrie. Die Amis und die Japaner haben sich sehr zurückgehalten. Japan und China ist ja sowieso so ein schwieriges Verhältnis. Und die Amis, pragmatisch wie sie sind:
„Gut, dann machen wir irgendwas anderes. Wir kleben nicht an dieser Technologie." Die Deutschen klebten an dieser Technologie und – ja, das Ergebnis sehen wir jetzt. Zwischenzeitlich hatte VW 70 % Marktanteile, sind jetzt auf, was weiß ich, unter 4 %. Sie hatten zwischenzeitlich fast 60 % des gesamten Ausstoßes der deutschen Autoindustrie – der gesamten Autoindustrie – ging nach China, geht jetzt runter. Und die deutsche Autoindustrie schrumpft jetzt und wird möglicherweise in der Form nicht mehr überleben. Und das war 2008. Und dann erst kam langsam Tesla, plötzlich so ganz
langsam durchwabernd. Und das muss man schon sagen, bei aller – ein paar Irritationen über Elon Musk – jetzt haben die doch gezeigt, dass es in der Tat so ist, wie alle schon befürchtet haben. Man kann sozusagen von Scratch on ganz schnell – man hätte sagen können, aus dem Internet – ein Auto bauen in einer hohen Qualität, was zum Teil sogar dem Qualitätsniveau der Deutschen noch überlegen ist, und schafft es innerhalb von 10, 15 Jahren, sich an die Spitze der Elektromobilität zu setzen. Das hat natürlich bis heute noch einen tiefen,
tiefen, ein tiefes Leid in der deutschen Seele, sozusagen der Ingenieursseele, verursacht. Ja, sehr spannend. Und wie schauen Sie auf das Thema BMW i3? Weil das ist meines Erachtens eines der ersten Fahrzeuge auch der Deutschen, die eigentlich gut gedacht waren. Da hat man das Gefühl gehabt, die Deutschen nehmen das ernst, das Thema E-Mobilität und Nachhaltigkeit. Und dann wurde es ja lange Zeit doch vernachlässigt als Projekt. Das war ja 2011, oder, wenn ich mich nicht täusche? Ja, ja. Der i3 wurde relativ
bald auch aufgesetzt. Das war das Projekt X sozusagen innerhalb. Die hatten also – BMW hat das eigentlich damals, wir vermuten, von der Eigentümerfamilie Quandt mit inspiriert – zu sagen: „Okay, wir müssen jenseits der klassischen Verbrennerlinien." Die Bayerischen Motorenwerke heißen nicht nur Bayerische Motorenwerke, sondern sind auch Bayerische Verbrennungsmotorenwerke. Also, die haben die besten Diesels, die besten – also BMW hat sich damals sehr viel eingebildet auf die besten Verbrennermotoren. Und deshalb musste man diesen elektrischen Antrieb ein bisschen abseitig machen. Man hat mit Uli Kranz einen Projektleiter organisiert, einen ganz
ganz cleveren Ingenieur. Und man hatte schon auch im Vorstand eine Schutzpatronin. Und dann haben die wirklich ein völlig neues Auto konstruiert, vor allen Dingen eines, das nicht nur den Motor anders hatte, sondern auch die Materialien, die verbaut wurden. Das war eben das erste – oder nicht das erste, aber ein auf Leichtbau organisiertes Auto, weil man gesehen hat: Man kann nicht nur den Motor wechseln, man muss auch halbwegs die Automobilkonstruktionsphilosophie verlassen, die man kannte. Und da hat man Pionierarbeit geleistet, hat aber den Mut verloren, weil
natürlich war dieses Auto sehr teuer. Da fing schon das erste – also, man hat viele große Autos, die Siebener-Reihen und andere Produkte bei BMW, die bis heute hochgradig quersubventioniert werden, weil man es will. Das gehört eben dazu. Die 12-Zylinder bei den Siebnern, die es jetzt glücklicherweise nicht mehr gibt – hochgradig defizitäre Maschinen, riesige Entwicklungskapazität verschlungen, nichts richtig verkauft. Aber beim i3 hat man das nicht mehr machen wollen oder nicht mehr machen können. Man hätte das Auto für 35.000 € auf den Markt
bringen können, und das wäre gegangen wie geschnitten Brot. Wenn man noch ein Lenkrad dazu haben wollte, war das ja über fast 50.000. Das konnten sich nur wenige Pioniere leisten. Das war die Mutlosigkeit Nummer eins. Und die Mutlosigkeit Nummer zwei war, dass man nicht lange genug an dieser Technologieoffensive festgehalten hat, weil man gemerkt hat, die anderen ziehen nicht nach. Das Credo im deutschen Automobilbau ist: Erfolg ist dann, wenn nachgebaut wird. Also, wenn die anderen das kopieren, dann ist es gut, weil dann kann ich mehr
Stückzahlen machen, habe ich Skalierungseffekte. Und das war beim i3 nicht der Fall. Man ist nicht auf diese Offensive eingegangen. Die anderen haben weiter so gebaut wie bisher. „Ja, kommen wir schon alleine durch." Und deshalb hat dann BMW schon nach drei, vier Jahren praktisch den i3 aufgegeben und hat dann gesagt: „Okay, das bisschen Elektromobilität bauen wir in der Linie, hier links Verbrenner, rechts elektrisch, und das kriegen wir schon hin." Und das haben sie jetzt gemacht und sind mittlerweile auch in dieser Strategie nicht unerfolgreich, muss man
auch sagen. Sie verkaufen eben immer im Moment noch am meisten elektrische Autos. Aber es war kein mutiger Weg. Und den mutigen Weg, den man mal hatte, hat man nicht weiter verfolgt. Und die Zukunft, nehme ich an: Selbst wenn sie Diesel als Kernexpertise hatten, liegt ihre Forschung schon beim Elektromotor in ihren Augen, oder? Also, wir haben da. Es gab ja dann die Nationale Plattform Elektromobilität, wo ich auch die Freude hatte, mitzutun. Das war wirklich ein wirklicher Aufbruch in eine neue Form, wo
Wissenschaft, Wirtschaft, Elektromobilität, also Elektrotechnik und Automobiltechnik zusammenkam. Und das haben wir da auf jeden Fall gemacht. Immer überlegt: Ist es denn die wirklich bessere Alternative? Und ich weiß nicht, wie viele Studien Daimler, BMW, Volkswagen, das Umweltbundesamt, die ganzen Öko-Institute – alles, was kreucht und fleucht – gemacht hat. Und sie sind unisono. Weltweit kann man die mit dem ganz einfachen Satz zusammenfassen: Wenn schon Auto, dann batterieelektrisches Auto. Das ist immer noch ein bisschen besser und es wird auch immer besser. Und was mich beeindruckt, ist, dass wir haben
ja damals die Zahlen, vor allen Dingen in der Entwicklung der Batterie – Qualität, Preis-Leistungs-Verhältnis –, die sind tatsächlich so eingetroffen wie prognostiziert. Und wir haben ja damals gesagt, die batterieelektrischen Fahrzeuge für die Pkw, und irgendwann wird Wasserstoff mit Brennstoffzelle für die Schwerlastfahrzeuge und auch für die Langstreckenfahrzeuge kommen. Das könnte man heute gar nicht mehr unterschreiben. Heute kann man alles batterieelektrisch machen. Wir haben ja die neuen – CATL hat ja die neue Batteriegeneration angekündigt. Und wenn die was ankündigen, stimmt das meistens. Da sind
Reichweiten unterwegs, da schlackert man aber wirklich mit den Ohren, zu Preisen, die man sich leisten kann. Und deshalb weiß ich: Von den ganzen Schwerlastanbietern setzen jetzt viele auf batterieelektrische Schwerlastverkehre. Ja, das wird spannend. Noch mal einen Blick zurück auf InnoZ und die Zeit: Was sind so spannende Projekte in Sachen E-Mobilität, die Sie da gemacht haben, die Sie highlighten würden? Ja, wir haben damals eigentlich schon alles gemacht, wovon man heute noch träumt. Also, wir haben erstmal – das war das erste. Wir
haben gesagt, Elektromobilität muss in das Sharing-Geschäft hinein. Denn man muss die Autos, die sowieso immer etwas teurer waren und immer noch teurer sind – die muss man nicht kaufen, die kann man sharen. Da braucht man natürlich entsprechende Plattformen, entsprechende Geschäftsmodelle. Das haben wir alles geschafft. Wir haben also die Elektrifizierung der Carsharing-Flotte geschafft, durch entsprechende Anpassungen auch bei der Buchung. Wir konnten zum ersten Mal auch Flottenfahrzeuge sozusagen extra ausweisen: Wie man die Parameter Laufleistung hat, konnte man die Parameter Batterieleistungen sehen. Welches Auto wird
geliehen, welcher Ladezustand ist möglich. Also Smart Charging hieß das damals noch nicht, aber das hatten wir schon. Das war das erste. Und das zweite war sofort klar: Es muss bidirektional sein. Und da hatten wir fünf Mini E als Prototypen im Angebot. Und die haben wir also bidirektional betrieben. Ich dachte, das ist ein Hexenwerk – das ist ganz einfach. Das war nicht quasi von Haus aus so. Nein, das war. Aber BMW musste dem zustimmen. Die haben gesagt, für die fünf Fahrzeuge dürften wir das machen. Aber
ansonsten ist die Batterie das teuerste Ding an dem Auto, und wir lassen keinen externen EVU oder Verteilnetzbetreiber oder irgendeinen Dienstleister die Batterie be- oder entladen. Das machen wir schon selber. Aber für die fünf Fahrzeuge konnten wir es. Und dann haben wir das wunderbar gemacht und konnten so ein kleines Eckchen – den ARD Plusminus, die damals schon anfangende Talkshow von Jauch des Sonntagsabends aus dem Gasometer – mit Strom unserer PV-Anlage und unserer kleinen Windkraftanlage, die wir auch schon da hingestellt hatten, wurde
der dann sozusagen bestückt. Das war sozusagen unser Beweis. Wir haben eben gesagt: Das ist unsere Aluhütte, weil uns wurde immer vorgeworfen: Ja, so einen Bürotrakt, den kann ja jeder versorgen, das ist ja nichts. Aber wenn ihr mal eine Aluhütte hättet, oder wenn ihr mal richtige Schwerindustrie hättet, die brauchen Strom. Und dann haben wir gesagt: Okay, machen wir. Also, wenn der Sonntagsnachmittags seine Leuchten anmachte, dann ging der Strombedarf aber hoch. Und den haben wir wunderbar durch unser kleines Mikro-Smart-Grid organisieren können. Das hat
alles technisch wunderbar funktioniert – und bidirektional
technisch, damit es funktioniert. Das ist ganz einfach. Sie brauchen dann entsprechende Batteriekapazitäten, die haben wir dann auch gehabt. Wir hatten natürlich nicht nur die Autos, die fünf Minis – wir hatten eine große Blei-Batterie, wobei da auch der Teufel im Detail steckte: Wenn die angesteuert werden musste, kam sie zu spät in die Gänge, sozusagen. Die brauchte, glaube ich, drei Zehntelsekunden, und die brauchte immer eine Sekunde, bis die anstieg. Und dann hatten wir immer gleich Netzbezug.
Dann ging das sofort Zack ins Netz. Und dann haben wir oft diese Autarkie-Möglichkeit nicht ausgenutzt, weil die Batterien zu lange brauchten. Also, man braucht nur entsprechende Speicher – die könnte man heute viel besser machen. Man braucht eine entsprechende Steuerung, und dann ist das schon alles. Elektrotechnik ist ja dann doch letztendlich ganz einfach gestrickt. Und das hat alles, wie gesagt, wunderbar funktioniert. Wobei wir natürlich letztendlich keine Preise dran geschrieben haben. Also das waren alles F&E-Projekte. Die mussten
auch nicht aktiviert werden, die konnten abgeschrieben, die konnten als Aufwand verbucht werden. Da hatten wir schon. Also, um das nachher sozusagen rechtssicher und betriebswirtschaftlich abzusichern. Da sind wir gar nicht dahingekommen. Weil zwischendurch hatte ja auch die Produktionsfirma das entdeckt und hatte gesagt: Ihr könnt das doch nicht machen. Ihr könnt doch nicht mit Bastelstrom da irgendwas für eine Livesendung der ARD organisieren. Dann haben die uns abgeschaltet. Und dann, sechs Wochen später, hatten die bei Vattenfall ein Riesenproblem mit irgendeinem Trafo. Und dann standen die mit ihrer
Livesendung im Dunkeln. Da konnten die nicht senden. Und da habe ich so viele E-Mails gekriegt und so viele SMS. Siehst du mal, wie weit du kommst mit deiner Bastlernummer. Dieser Blöde: am offenen Herzen operieren, funktioniert auch alles gar nicht. Und da hab ich gedacht: Bei uns hat es funktioniert. Das ist jetzt das Standardprojekt, was nicht funktioniert hat. Also das war wunderbar. Und dann haben wir auch etwas gemacht, was heute gar nicht mehr so in Mode ist, was aber kommen wird, nämlich induktives
Laden. Also ich bin damals ja auch mit meinen Kabeln und mit meinen elektrischen Autos gefahren. Und das will ich bis heute eigentlich nicht. Also Kabel ist einfach scheiße. Da machen wir uns nichts vor. Bis sie da mal die richtige Ladeinfrastruktur haben, bis sie mal die entsprechenden Kartenzugänge haben – das ist bis heute, muss man sagen, nicht kommod. Und viel besser ist: Man stellt den Wagen hin und geht raus. Und man muss sich um nichts kümmern. Also es gibt nichts Besseres als induktives Laden. Auch da liegt das
Problem im Detail. Sie müssen das Auto richtig hinstellen. Und Sie haben natürlich nicht die Ladeleistungen wie beim kabelgebundenen Laden. Aber es ging, haben wir auch gemacht. Und ein Projekt, was entstanden ist, ist Mobility to Grid. Wie kam das zustande? Vielleicht kennen Sie ja auch ein paar. Ja, wir brauchten ja immer Forschungsgeld. Die Unternehmen kamen ganz interessant. Und das Geschäftsmodell beim Indoz war ja so, oder das Home Ore: Du kannst – du brauchst – du hast eine eigene Ladesäule. Du hast ein eigenes Ladekabel. Du hast ein eigenes
Windrad. Du hast eine eigene PV-Anlage. Du kannst auf diesem Gelände zeigen, musst aber Mieter werden. Also der Reinhard Müller hat da kräftig von profitiert. Von dieser Idee hat er nämlich seine Mieter recht schnell zusammen. Und wir haben mit denen immer Dienstleistungen gemacht. Wir haben auch einfach davon profitiert. Aber sie können das nicht wirklich finanzieren, wenn sie nicht doch auch eine öffentlich-rechtliche Finanzierung durch Projekte kriegen. Und da haben wir ein Forschungsformat, das wir früher schon mal vorgeschlagen haben, nämlich den Forschungscampus, wo man an einem Ort
mit Wirtschaft und Wissenschaft zusammenarbeiten soll, also die Probleme, die wir eben diskutiert haben, die Strukturprobleme dadurch löst, indem man zumindestens räumlich eng zusammenarbeitet. Da haben wir uns beworben und haben auch eine Förderung gekriegt, die bis heute läuft. Und die heißt nichts anderes, als dass man alle möglichen elektrischen Antriebe und Fahrzeugtypen versucht, in ein Mikro-Smart-Grid hinein zu integrieren, um dann eben die Volatilität der Stromerzeugung auszugleichen und natürlich so etwas wie Sektorenkopplung zu schaffen – ohne Wärmekomponente. Die hatten wir damals noch nicht. Die haben wir heute auch nicht.
Und das läuft, wie gesagt, bis heute noch. Und in Sachen Vision für eine Mobilität der Zukunft, lassen Sie uns mal spinnen. Was wäre für Sie eine Zukunftsvision, wie Deutschland, aber auch allgemein die Welt eine schönere wäre in Sachen nachhaltige Mobilität? Na, weniger ist mehr, würde ich schon mal sagen. Also diese ganze nervöse Globalisierung sollten wir uns mal wieder sehr genau überlegen. Was muss wirklich globalisiert werden? Und was muss eher nicht globalisiert werden? Ich brauche keine Erdbeeren im Winter. Ich brauche auch kein
australisches Bier, das mit dem Flieger kommt. Und ich brauche keine Rosen, die aus Afrika kommen. Also vieles an der Globalisierung ist einfach überflüssig. Es gibt Dinge, die kann man nicht verhindern. Die sollte man auch nicht verhindern. Das ist das Erste. Das Zweite ist: Wir sollten uns ganz genau überlegen, was wir mit einem Automobil überhaupt machen müssen. Das Automobil ist nämlich nicht einfach ein Mittel zum Zweck, sondern das Automobil hat uns verführt zu Dingen, die wir gar nicht unter Kontrolle hatten. Das Auto hat uns Raum und
Zeit sozusagen außer Kraft gesetzt. Die Zeit war kein Thema mehr. Der Raum war kein Thema. Und so sind wir aus unserem eigentlichen gesellschaftlichen Zusammenhalt mit dem Auto rausgefahren und haben die Gesellschaft am Ende des Tages mehr zerstört, als dass wir sie zusammengebracht haben. Früher sind alle in einem Auto irgendwo hingefahren. Das war familienunterstützend. Heute fährt jeder mit seinem Auto weg und die Familie ist auseinandergerissen. Es gibt eine Korrelation zwischen Trennungsrate und Zahl der zugelassenen Fahrzeuge. Also weniger ist mehr in dem Fall, also tatsächlich
weniger Fahren. Und das Dritte ist: Was da noch an Gerät wirklich genutzt werden muss, sollte nicht eigentumsrechtlich besessen werden, sondern nutzen statt besitzen – Access, wie Jeremy Rifkin das ja schon vor 20 Jahren geschrieben hat. Und auch das Gerät muss natürlich batterieelektrisch, integriert in eine entsprechende dezentrale Energieversorgungsstruktur, eingebaut werden. Aber auch das fährt natürlich nicht mehr selber. Also das sind natürlich die Robotaxis. Das sind die Fahrzeuge, die ich per App hole, die kommen, die mich dahin bringen, wo ich hin will, und die dann irgendwo auf
einen Betriebshof oder irgendwo fahren und dann gleichzeitig wieder einen Schnellstreicher zur Verfügung stehen. Die technischen Komponenten sind alle da. Die Ingredienzien sind alle verfügbar, auch in Deutschland. Nur fehlt der Mut, das einfach mal zu machen und eine Stadt zu suchen, die das mutig angeht. Ja, und Stichwort Mut und Stadt, die das angeht. Das ist eine Sache, die mir aufgefallen ist. Ich habe in Barcelona gelebt. Nächste Woche bin ich in Paris und lebe in Berlin. Und ich habe die Superblocks in Barcelona. Falls Ihnen das was
sagt, dieses Projekt, da hatten sie ganz ambitionierte Visionen, die sie jetzt knallhart nach einem Plan auch durchgehen, wo es Begrünung gibt und Straßen umstrukturiert werden, wie die Friedrichstraße hier in Berlin. Nur halt in der Friedrichstraße war es halt nur temporär, und da ist es wirklich für immer. Und Paris wird auch gerade sehr stark autofreier gestaltet, was ja für die Bevölkerung vor Ort natürlich viel angenehmer ist. Und ich denke, das ist meines Erachtens eine Zukunftsvision, die man
gerne hätte. Was fehlt es denn in Berlin zum Beispiel, dass man es nicht einfach mal mehr umsetzt in die Richtung? Ja, es kommt ja noch viel schlimmer. Bevor ich das beantworte: die Tourismusbehörde bei uns, Visit Berlin, hat mich auch gefragt, wir brauchen spektakuläre Aktionen. Denn was sind die touristischen Ziele, die Destinationen? Was sind die Magneten, warum die Leute hinfahren? Zum Beispiel die Park Lane in New York ist mittlerweile Nummer eins. Und in Paris fahren die Leute jetzt hin, um endlich mal zu sehen, wie
sind denn die Straßen ohne Autos? Sie sind ja nicht alle ohne Autos. Aber es reicht, dass die Leute dahinfahren. Kopenhagen hat, seitdem das irgendwie ruchbar ist, dass sie so auf Fahrrad setzen, einen unglaublichen Boom an touristischen Besuchern. Und touristische Besucher sind Geschäft. Und wir haben nichts mehr. Wir hatten 500 m Friedrichstraße, die wieder eingestampft worden ist, mit dem Ergebnis, dass es jetzt so schlimm ist. Das Lafayette hat zugemacht – das war damals ja noch auf. Aber es sieht
einfach scheußlich aus. Man muss einfach mal ganz klar sagen: je mehr Autos, desto schlimmer wird alles – nicht nur das Umweltthema, sondern die Belebtheit der Stadt, die Vitalität der Stadt. Wir ersticken im Blech, und das haben alle anderen Städte der Welt offensichtlich erkannt. Die einzige Stadt oder das einzige Land, das das nicht erkannt hat, ist Deutschland. Ich gebe aber die Hoffnung nicht auf. Wir haben in Berlin eine Vielfalt, auch in der Politik. Und vor allen Dingen funktioniert Berlin ja immer noch trotz Politik. Wir haben ja noch nie
irgendwas der Politik zu verdanken, sondern weil die Leute es angefangen haben. Das Kärchern wurde in Berlin erfunden, weil das die Brüder Petersen waren, die das einfach gemacht haben. Der Einheitsfahrschein und die BVG – das waren noch kommunale Herrschaft, das waren noch Reuter, das waren noch Pionierarbeiten. Und auch der Autobahnbau, das war damals ja auch fortschrittlich. Fünfziger Jahre: wir bauen einfach überall Autobahnen hin. Das waren auch damals fortschrittliche Ideen. Heute müssen wir aber sehen, dass das alles von gestern ist und dass wir für
morgen eben genau diese Antworten brauchen. Wir brauchen einfach andere Quartiere. Der Raum muss anders aufgeteilt werden. Wir brauchen einfach mehr Grün. Wir brauchen mehr Resilienz in der Infrastruktur, schlichtweg weil wir nicht in der Hitze überleben können. Wir haben jetzt schon wieder zu trockene Zeiten. Wir haben jetzt schon wieder zu schlechte Luftqualitäten. Wenn wir nicht mehr Grün in diese Stadt kriegen, wenn wir nicht mehr Versickerungsstrukturen hineinkriegen, dass wir mehr Wasserspeicher bekommen, wenn wir nicht mehr Aufenthaltsqualität haben, dass die Leute wieder rauskommen und wieder etwas tun
im öffentlichen Raum – zum Beispiel einkaufen, in Kneipen gehen –, dass wir sozusagen eine lebenswerte Umgebung haben, dann werden wir hier untergehen. Und das schaffen wir nur, wenn wir die Autos wieder dahin zurückdrängen, wo sie herkommen, nämlich aus den privaten Garagen, aus den privaten Parkhäusern. Das Parken von privaten Autos auf öffentlichen Straßen kann es nicht mehr geben. Also Parkraum jetzt schon einschränken, drastisch verteuern. Und dann müssen die Leute in Parkräume, die privater Natur sind. Der öffentliche Raum muss für andere Dinge freigestellt werden.
Wir sanieren an jeder Ecke etwas. Da müssen gewerbliche Fahrzeuge hin, und die dürfen nicht in der zweiten Reihe parken. Wir dürfen es nicht mehr erlauben, dass – wie letzte Woche in Berlin – ein Feuerwehreinsatz daran gescheitert ist, weil ein Falschparker vor der Feuerwehreinfahrt stand. Das ist unglaublich, was wir uns hier leisten. Ich bin aber ganz zuversichtlich, dass das jetzt langsam kommt. Wenn die CDU schon den Koalitionsvertrag damit begründen muss, wir machen hier ein Bekenntnis zum Auto – also, wenn ich etwas bekennen muss, dann ist
es nicht mehr selbstverständlich. Wenn es aber nicht mehr selbstverständlich ist, dann kann ich es politisch diskutieren, und jetzt fangen wir da an. Und seit der Pandemie haben wir gemerkt, wir haben einen zu entfernungsintensiven Lebensstil. Wir können es auch einfacher. Wir merken jetzt in der Statistik: wir fahren tatsächlich schon weniger. Das Auto hat weniger Fahrleistung. Auch der Anteil der Wege ist weniger geworden, und wir könnten viel mehr Rad fahren. Immer noch sind 92 % aller Fahrten mit dem Auto unter 10 Kilometer. Also, wir
könnten viel mehr. Und Berlin muss das jetzt erkennen. Und ich bin optimistisch, dass die Senatoren, auch der Regierende Bürgermeister das erkennen und dass wir jetzt langsam – vielleicht muss die CDU ihren eigenen Stil finden, wie sie es macht. Sie sollen es natürlich nicht so machen, wie die Grünen das machen würden. Vielleicht findet die CDU ihren eigenen technischen Stil, das zu tun, aber wir kommen daran nicht vorbei. Ja, was mich wundert – denn ich weiß nicht, ob Sie sich da Gedanken gemacht haben und da eine Antwort
hätten. Aber um das auch ein bisschen größer zu machen: das Thema, dass die Deutschen tatsächlich in diesem Fall ganz klar auffallen, weil sie gegenläufig sind oder diesen Trend nicht mitgehen wie andere Großstädte – Berlin nimmt da auch das Thema Innovation. Dass da vielleicht andere – die Chinesen haben wir angesprochen, aber auch der Pragmatismus der Amerikaner – dass es in anderen Kulturen die Innovationsfähigkeit der Kultur ist. Was ist es, was macht es aus – kann man etwas besser machen? Wenn man jetzt mal positiv und konstruktiv in
die Richtung überlegt, dass man Deutschland da ein bisschen mutiger und ein bisschen pragmatischer macht und mehr in diese Richtung geht. Ja, also „Zeitenwende" ist der richtige Begriff, aber für das Falsche beschrieben, was der Noch-Kanzler gesagt hat.
Spannend, was uns Herr Professor Knie so alles erzählt hat. Er hat einen unglaublichen Hintergrund – ein Soziologe, der dann durch ein Spin-off Unternehmer wurde, mit der großen Deutschen Bahn einen Deal gemacht hat und dann so viele neue Initiativen gestartet hat, die vielleicht der eine oder andere auch schon benutzt hat, wie Call a Bike etc. Man merkt wirklich, wie er brennt für diese Themen und dass es ihn frustriert, wie manchmal mutlos in Deutschland Sachen angepackt werden. Und er hat klare Visionen: autonomes Fahren, elektrische
Mobilität – da kannte er sich ja prima aus. Was die Geschichte angeht: er hat zwar viel über den Diesel geforscht, aber kannte sich ja prima aus. Und so spannend war es auch zu erfahren, wie die E-Mobilitätshistorie verlief – dass E-Mobile so lange gleichzeitig eigentlich koexistiert haben, am Anfang im 19. Jahrhundert, und dann irgendwann nur noch Verbrenner da waren. Und dann 1973, wie es dann wieder zum Wandel kam, Kaliforniens Rolle, so viele Höhen und Tiefen, weshalb Sachen passieren oder nicht, geopolitisch
und die Unterschiede, die wir dann auch hatten zwischen verschiedenen Ländern – und warum die Deutschen so sind und was man denn machen könnte. Mir hat es auch richtig Mut gegeben. Einer der Sätze, die er gebracht hatte, fand ich besonders spannend: dass man einfach immer für Mut belohnt wird. Und in dem Sinne: Was können wir denn jeden Tag machen, um mutig zu sein? Ich denke, mit dem Schlusswort – ja, vielleicht einen Podcast hören, wo man auch ermutigt wird, ist ja auch eine Sache – und dann wirklich ins Machen
kommt und die Welt ein Stückchen besser macht. Falls euch das und dieser Spirit gefällt, dann abonniert gerne und teilt die Folge mit denjenigen, bei denen ihr denkt, das könnte denen gefallen. Ja, wir hören uns beim nächsten Mal.
Notas del episodio
In dieser inspirierenden Episode treffen wir Prof. Andreas Knie – Soziologe, Seriengründer und Pionier der deutschen Sharing‑Economy. Er erzählt, wie aus universitärer Forschung ein Startup wurde, das mit der Deutschen Bahn Call‑a‑Bike & Co. zum Leben erweckte. Mit viel Leidenschaft blickt Knie auf die Meilensteine und Sackgassen der Mobilitätsgeschichte: von der Koexistenz elektrischer und verbrennungsmotorischer Fahrzeuge im 19. Jahrhundert über die Ölkrise 1973 bis hin zu Kaliforniens Vorreiterrolle beim Comeback der E‑Autos. Prof. Knie nimmt kein Blatt vor den Mund, wenn es um Deutschlands Mutlosigkeit geht – und liefert gleichzeitig greifbare Visionen: autonomes Fahren, konsequent elektrische Flotten und eine Infrastruktur, die Wandel zulässt statt verhindert. Geopolitische Stolpersteine, transatlantische Unterschiede und die Frage, warum deutsche Ingenieurskunst manchmal am eigenen Perfektionismus scheitert, kommen ebenso zur Sprache wie das Credo des Gasts: Mut wird immer belohnt. Hört rein, lasst euch motivieren und findet heraus, was jede:r von uns täglich tun kann, um die Mobilitätswende voranzutreiben. Wenn euch dieser Spirit gefällt, abonniert den Podcast, gebt uns ⭐⭐⭐⭐⭐ und teilt die Folge mit allen, die neuen Schwung für ihre Zukunftsvision brauchen!